Mañana el senador y precandidato a presidente estará en nuestra provincia con una serie de actividades. Llegará con Mario Negri y mantendrá una reunión con todo el partido, a excepción de Oscar Aguad, que apoya en la carrera presidencial a Macri.
La crisis de identidad que atraviesa el radicalismo a nivel provincial y nacional tendrá un nuevo capítulo mañana, cuando llegue a esta provincia el senador de la Nación y precandidato a presidente, Ernesto Sanz. El mendocino arribará a esta capital en compañía del diputado nacional, el cordobés Mario Negri, y participará de una serie de actividades junto al resto del centenario partido. Lo llamativo, es que de ninguna de las acciones que el senador nacional desarrollará en Córdoba, participará el candidato a gobernador de Juntos Por Córdoba, Oscar Aguad. La porción radical en la alianza con el PRO y el juecismo.
La agenda de Sanz
El mendocino llegará por la mañana y entre las 9 y las 10 tendrá una actividad junto a los alumnos de la UCC; en tanto, luego visitará una radio y desde las 10.30 hasta el mediodía estará en la peatonal cordobesa.
Luego, habrá un almuerzo en la Casa Radical con dirigentes de todas las corrientes cordobesas, y tras otro contactos con alumnos de otras universidades, partirá a Arroyito para el cierre de la campaña municipal.
¿Y Aguad?
Desde la organización local que tiene el arribo de Sanz, confiaron en off que Aguad “curiosamente argumentó que no estará en Córdoba”. Logrando dejar en evidencia que el apoyo del diputado nacional en la carrera a la Casa Rosada está brindado al líder del PRO Mauricio Macri, y no al mendocino, referente del centenario partido para agosto.
Con respecto a los otros núcleos internos de la UCR, la mayoría del resto de los referentes estará con Sanz. El becerrismo siguiendo la agenda completa; y el mestrismo, sin que su líder el intendente Ramón Mestre, confirme presencia, dejó todo en manos del presidente del Comité Provincial, Jorge Font.
De la misma manera que ocurre a nivel nacional -sobre todo tras la Convención en Gualeguaychú de marzo pasado, con el propio Sanz como impulsor de la inclusión de Macri en el armado opositor-, el radicalismo atraviesa una crisis de identidad. A tal punto que, cuando a Aguad le confirmaron la llegada del mendocino, manifestó a un reducido grupo de correligionarios: “Ustedes saben que yo estoy con Macri”. Anticipando así la excusa de su ausencia de mañana.
Sin embargo, otro de los consultados por LA MAÑANA, Rodrigo López Tais, exdelegado del Comité Nacional, manifestó que “no hay que olvidarse que Sanz y Aguad mantienen una diferencia de años. De cuando uno era el jefe de bloque en Diputados (el cordobés) y el otro en el Senado (el cuyano)”. “Si bien los dos son frondizistas, no olvidemos que Aguad junto a (Hipólito) Faustinelli fueron los dos que votaron en contra de la estatización de YPF, algo que fue en contra de la historia del partido. Nunca hubo buena relación entre Oscar y Sanz” agrega López Tais. Pensamiento al que se suman otros, afirmando además que Negri también tiene una mala relación con el candidato a gobernador.
En este contexto, tampoco son escasos los que vean dispersión del voto radical. Algunos integrantes del centenario partido reconocen que “en Córdoba, la inclusión de ‘Cacho’ Buenaventura le sirvió a (Eduardo) Accastello para levantarlo entre siete u ocho puntos”.
Y al mismo tiempo, López Tais considera que, en muchos lugares del departamento Unión, “el radicalismo le va a dar una mano” al intendente del Villa María en la carrera a la gobernación. Sobre todo en aquellos donde no se pegaron las elecciones con la provincial. “La dispersión del voto radical se debe a la frustración y el engaño tan grande a la militancia. Se va a votar mucho en blanco”, dice López Tais y cierra: “En 2011, el jefe de campaña de Aguad fue (Jaime) Durán Barba y fue la primera vez en 123 años que se modificaron los colores tradicionales; y la primera vez en 100 que perdimos todos los departamentos”.
El escenario local para el partido es un espejo de lo que ocurre en el plano nacional. Diferencias internas, falta de un liderazgo y dispersión en el electorado con mucho voto castigo.






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