En pocas semanas, la base Ocean Guardian podrá determinar la cantidad de recursos. Ayer continuaron los cruces, y la Argentina inició su ofensiva diplomática ante el Grupo de Río.
El futuro de la disputa por la soberanía entre la Argentina y Gran Bretaña depende de los resultados que se obtengan, ya que desde la guerra de 1982 los isleños buscan garantizarse un horizonte de sustentabilidad económica para fortalecer su posición en el conflicto.
El canciller Jorge Taiana llegó ayer a México para participar de una cumbre del Grupo de Río, en donde buscará el respaldo de los países latinoamericanos para emitir un pronunciamiento conjunto que condene la decisión de avanza con la exploración petrolera. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner llegará a Cancún el domingo para rubricar el texto que se haya consensuado. El miércoles, Taiana viajará a Nueva York para entrevistarse con el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, para insistir en convocar a las partes a negociar sobre la soberanía de las islas (ver página 4).
La llegada. La Asamblea Legislativa de las islas difundió ayer un comunicado en el que confirmó el arribo de la plataforma Ocean Guardian, contratada por la empresa Desire Petroleum, y en la que adelantó que la próxima semana se van a comenzar las tareas de exploración de petróleo y gas en las islas.
Ben Wooley, portavoz de Desire Petroleum, confirmó a PERFIL que la plataforma arribó a la zona llamada "Liz" a 60 millas al norte de las Malvinas. "Ocean Guardian cuenta con abastecimiento para los próximos seis meses, pero tememos que Argentina interrumpa los intentos de reabastecimiento si las tareas de exploración se extienden", agregó.
Según Wooley, Desire Petroleum cuenta con licencias para explorar en seis áreas en la cuenca norte de las Malvinas, y pronostica que podría hallar 3.500 millones de barriles de petróleo y 9.000 billones cúbicos de gas natural.
"Las ganancias rondarían los miles de millones de dólares, pero no podemos especular aún debido a que recién comienzan las tareas de exploración", subrayó.
El Foreign Office advirtió a Desire Petroleum que las protestas del Gobierno argentino pueden intensificarse si los resultados de las exploraciones son prometedores.
"Desire Petroleum espera que el Gobierno argentino proteste y por eso ha puesto en marcha planes de contingencia para que no se vea afectado nada que tenga que ver con las pruebas (para hallar gas y petróleo)", agregó.
De esta manera abonó la línea dura que hasta ahora mantuvo el gobierno británico en torno de este tema. El ministro de Relaciones Exteriores, David Miliband, afirmó que la posición argentina "no tendrá ningún peso ante la ley internacional", y que las tareas de exploración "están completamente dentro de los derechos de los kelpers, como también de las compañías".
Sin embargo, el primer ministro británico, Gordon Brown, acusado desde los medios y la oposición de intentar superar su endeble situación política alentando una tensión diplomática con la Argentina, buscó ayer atenuar algo los ánimos. "Estamos actuando en el marco de la ley internacional, pero también estamos hablando con los argentinos, y creo que la diplomacia entre nosotros y Argentina será exitosa", dijo tras reunirse con su par español, José Luis Rodríguez Zapatero.
Horas antes, el vicecanciller argentino, Victorio Taccetti, también había acudido a un discurso moderado para bajar los niveles de crispación tras dos semanas tensas.




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