Lipoaspiración: los informes llegarán después del feriado

El fiscal Carlos Ordas confirmó que el forense Juan Carlos Toulouse le informará la causa del deceso con los resultados de la autopsia y la historia clínica. La familia de Azucena Atampi cree que hubo mala praxis.
El fiscal Carlos Ordas está a cargo de la investigación penal por la muerte de Azucena Mary Atampi, ocurrida el lunes mientras le practicaban una lipoaspiración en el abdomen en la clínica Faerac. Sin embargo, a 96 horas del hecho todavía no recibió un informe oficial sobre las causas del deceso. El propio Ordas confirmó ayer que lo tendrá el lunes, después del largo feriado puente.

Atampi, de 62 años, era una mujer conocida en distintos ámbitos, entre ellos la política. Trabajaba en la Dirección Provincial de la Juventud y militaba en el Partido Justicialista. Y ya se había realizado otras cirugías estéticas, entre ellas un implante mamario.

Su familia sospecha que hubo una mala praxis médica. De hecho, su esposo, Alberto Arce hizo la denuncia que permitió abrir la investigación judicial. Ahora Ordas debe establecer las razones de la muerte. Para ello secuestró inmediatamente la historia clínica y le ordenó al médico forense Juan Carlos Toulouse que practicara la autopsia.

Toulouse le enviará el lunes un informe con esas razones, aunque ya se conoce extraoficialmente que la mujer sufrió una hemorragia intraabdominal. La propia acta de defunción, si bien no detalla la causa de la muerte, habla de líquidos intraabdominales, según revelara Guillerma Carrizo, una de las hijas de Azucena, a este diario.

Los traumas abdominales son urgencias médicas y suelen presentar un grave riesgo de pérdida de sangre e infección. La hemorragia intraabdominal es la causa más frecuente de shock

hipovolémico en esos pacientes. Esta clase de shock es una afección de emergencia en la cual la pérdida grave de sangre y líquido hace que el corazón sea incapaz de bombear suficiente sangre al cuerpo. Por ello puede provocar que varios órganos dejen de funcionar.

Otro detalle que reveló Carrizo fue que su mamá recibió anestesia local y que, según les confirmó el médico que la operó, ella alcanzó a decir -finalizando la intervención quirúrgica- que estaba descompuesta y que se sentía mal.

Ese médico, Antonio Torreani, quedó en el ojo de la investigación. El no ha querido hablar públicamente del tema. Solo lo hizo el presidente de la Fundación de Ayuda Enfermo Renal y Alta Complejidad (Faerac), Eduardo Meneguzzi. El facultativo se limitó a afirmar que a Atampi se le realizaron los estudios prequirúrgicos y que sufrió dos paros cardíacos. "Del primero salió, pero del segundo no", acotó.

Torreani estuvo a cargo de la cirugía reparadora, aunque en el Consejo Profesional Médico y en el Colegio Médico de La Pampa no aparece matriculado como cirujano sino como especialista en terapia intensiva. Tampoco figura como asociado a la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, ni a la Asociación Argentina de Cirugía. Pero en una red social puede leerse que se exhibe como médico cirujano y que cursó la carrera en la Universidad Nacional de Córdoba entre 1986 y 1991.

Fuentes cercanas al caso confirmaron un dato que había adelantado esta página: un médico, sea o no cirujano, legalmente puede operar, más allá de que, como cualquiera otro, después tenga que hacerse responsable de su praxis.

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