El libreto pareció ganarle a la discusión

“Vamos” fue la palabra más repetida en un debate con mucha corrección. Maratón de promesas de campaña.
Todos juntos y listos para debatir: Héctor Campana, Esteban Dómina, Olga Riutort y Ramón Mestre. Todos estuvieron muy correctos y priorizaron las propuestas por encima de la confrontación (Javier Ferreyra).

Todos juntos y listos para debatir: Héctor Campana, Esteban Dómina, Olga Riutort y Ramón Mestre. Todos estuvieron muy correctos y priorizaron las propuestas por encima de la confrontación (Javier Ferreyra).

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Si fue debate o no fue debate. Si las réplicas y contra-réplicas tuvieron sentido. Si las preguntas cruzadas le aportaron una pequeña pimienta. Si las chicanas suman a favor de quién las lanza o de quién las recibe.

Tal vez de todo esto se esté hablando durante la jornada de hoy, a pocas horas de terminado el debate que puso en un mismo estudio a cuatro de los 11 candidatos a intendentes. ¿Si hubo un ganador? Seguramente hoy habrá afiches adjudicándose esos laureles.

Autodefinidos. En la presentación de cada uno de los aspirantes a suceder a Daniel Giacomino de algún modo estuvo la tónica y el mensaje que vendría luego.

Arrancó Pichi Campana, definiéndose como “parte del gobierno que ha transformado la ciudad y la provincia”, y señalando que la presencia de De la Sota en el Ejecutivo provincial “garantiza la convivencia y el trabajo mancomunado”.

Segundo saltó a escena Esteban Dómina. Parecía que arrancaría con una autocrítica, pero después de listar su experiencia profesional y ejecutiva, lanzó el primer chutazo de la noche: “No tengo los millones que tienen los otros candidatos para gastar en publicidad de campaña. Entonces tengo las manos libres y no le debo nada a nadie”.

Olga se puso más épica: “Lo que no mata, fortalece. Usted sabe todo lo que yo pasé para estar aquí, y con mi equipo tenemos la experiencia y la fuerza que nace de mi corazón”.

En el cierre, Mestre aseguró venir “a ponerle el cascabel al gato”, afirmando que “en los últimos doce años el poder no ha estado en manos ni del intendente ni de los vecinos, sino del gremio”, y proclamando que vendrá a “poner fin a 12 años de decadencia”.

Educación y salud. Comenzó entonces el concierto de “vamos a”. Coincidieron los cuatro en hablar de una extensión al horario de los dispensarios. Olga y también Campana innovaron anunciando una coordinación de turnos entre dispensarios y hospitales. Dómina prometió la construcción de 30 nuevos dispensarios y el fortalecimiento del 107. Mestre que las escuelas municipales y la mayoría de los dispensarios fueron obra de las gestiones radicales y prometió reforzar la atención primaria.

Al ser consultados sobre el origen de los fondos la coincidencia fue que no habría suba de impuestos. Campana habló de mejorar la recaudación; Olga planteó que los problemas no eran “financieros sino de gestión”; Dómina propuso municipalizar la ITV para fondearse, y Mestre prometió “políticas tributarias” y “racionalización de gastos con autoridad espartana”.

Transporte y Servicios. Aquí empezó la danza de promesas. Mestre propuso un plan para la gestión de residuos en tres plazos y mayor control de tránsito. Campana habló de desagües, pavimento y cloacas. Olga, de descentralizar el mantenimiento y controlar el transporte. A Dómina le tiró más por el ambiente y prometió una línea inter-barrial 700 y 701.

Marco institucional. Fue el último bloque temático, donde todos coincidieron en la necesidad de “dialogar” con el gremio. Mestre habló de gestión y de “recuperar el principio de autoridad”. Dómina fue más suave al hablar de “sana complementación”. Todos coincidieron en favorecer la descentralización y tener un estrecho vínculo con la Provincia y la Nación.

Al cierre, Olga dijo querer “recuperar el orgullo de tener la ciudad más linda”. Dómina dijo que su vida “estaba resuelta” pero que se convenció de ponerse “al servicio de la ciudad”. Mestre insistió en que “a la ciudad le hace falta un cambio”. Campana habló de “capacidad de gestión”.

Se fue el debate. Y aún con poco diálogo, seguramente ayudó al proceso democrático de la ciudad.

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Chicanas con el pasado

Las preguntas cruzadas fueron el momento de mayor show.

Dómina fue el que más repartió, pero también ligó. Le preguntó a Ramón si autorizaría el juego, y éste le recordó su paso oficialista por la legislatura que lo aprobó en toda la provincia. Luego le preguntó a Pichi por su campaña excesivamente pegada a las inauguraciones de Schiaretti. Campana lamentó el golpe bajo y lo desafió a presentar pruebas de un supuesto manejo de fondos publicitarios. Y a Olga le preguntó por el juicio de Tecas y su supuesto cogobierno con Kammerath. Ella calificó de “mentira” esa acusación.

Mestre también le tiró al juecista al recordar la planta de personal de esa gestión. Dómina respondió que el convenio municipal fue gestión de su padre.

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Los asesores

Los asesores que estuvieron con los candidatos fueron claves y motivaron chicanas. Campana estuvo en el piso con los ministros Juan Carlos Massei y Hugo Testa, además de Miguel Civallero; Dómina, con Juan Pablo Quinteros (Ersep) y Graciela Villata; Mestre, con su jefe de campaña, Javier Becesellares, y otros tres colaboradores; y Riutort, con Fabricio Gilli y Marcos Caisutti. El ingreso de los colaboradores generó polémica porque estaban preestablecidos dos por candidato y agregaron más sobre la hora. La UCR lo acusó a Pichi de pedir un permiso especial para entrar con sus ministros, pero su gente lo desmintió. Al final, Mestre fue el que tuvo más asesores.

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La carpa del aguante estuvo a full

En la carpa VIP de los que estuvieron afuera del piso de televisión se ubicaron los más cercanos a los candidatos que anoche debatían en Canal 12, en sus estudios ubicados en avenida Fader. El aguante de Pichi se sentó adelante en la sala y tuvo en su barra a la compañera de fórmula, Alejandra Vigo; y a los ministros Grahovac y González además de varios funcionarios delasotistas. Un poco más atrás, las hijas de Riutort se ubicaron en primera línea, además de Miguel Siciliano, el candidato a vice de Olga. Y unos metros más al fondo, nada menos que Luis Juez siguió el debate con sus colaboradores y su hermano Daniel, compañero de fórmula de Dómina. Nunca soltó su celular para chatear mientras seguía lo que pasaba en pantalla. A la derecha, los radicales: Cossar, más los equipos técnicos y la esposa de Mestre. En ningún momento los grupos intercambiaron palabra a la largo del debate y siguieron la pantalla gigante. Hubo bocaditos y gaseosas. Ahí hubo más sed que hambre.

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Cada uno en su auto y bien acompañado

Campana llegó manejando un Toyota Corola, al lado Alejandra Vigo. Mestre fue el más puntual en un Peugueot 207, que conducía Cossar. Dómina manejaba un Clio, al lado su pareja. Olga llegó en un Vento.

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