Transcurrió una semana que se recordará como de medio voltaje político, y con algunos indicios que a los lectores de la actualidad les recuerdan experiencias vividas, que no siempre se atesoran como enseñanzas.
Previsible desguase
Los pasos paulatinos que componen la crónica del final anunciado del Frente Primero Jujuy, siguen inexorables, avanzando con el autodesguase de un proyecto que nació como alternativa posible, y que por obra y gracia de sus propios creadores se escurrió como el agua entre los dedos. De aquellos más de setenta mil votos de un bautismo que asustó a muchos, no quedan más que el nostálgico recuerdo y un puñado de fieles que se abroquelan rodeando un escenario vacío. Esta vez, fue la diputada sampedreña Ana María Arraya, quien anunció formalmente el abandono del bloque -y del FPJ- y completó su decisión con un pedido de incorporación al bloque del Partido Justicialista. Los antecedentes de Miguel Tito, Susana Mayans, el alejamiento de Carolina Moisés y la separación de Eduardo Cammuso, son las pruebas del desgranamiento y de la agonía parlamentaria del novel Alejandro Snopek y el veterano Agustín Perassi, últimos sobrevivientes de la diáspora. En el interín, decenas de miles de votantes, también ya se habían ido. Los dos primeros diputados nombrados ya volvieron al PJ. Carolina -y su padre Julito, el temperamental intendente de San Pedro- añoran la vuelta, pero todavía no están dados los tiempos ni las condiciones. Cammuso transcurre en soledad y no tendrá -ni pedirá- asilo en ninguna cueva política. Los dos últimos que también son justicialistas, quizá, tras una última licuación, un día vuelvan a la casa paterna. Pero será difícil que en ese hogar los puedan recibir el trato que la enseñanza bíblica le otorga al hijo pródigo que regresa. En política, los pecados se miden con otras balanzas. Lo cierto es que, faltos de conducción, sin ver una referencia sólida o un proyecto atrayente a futuro, el desengaño puede más que las buenas intenciones y el dolor de la decepción sigue apurando el final, como se dijo, muy anunciado. Podrán decir, como dijo Carolina Moisés de su excolega Arraya, que se vuelven al PJ por una cuestión de plata. Y la respuesta podría ser sencillamente: si. Pero con otro si digo: de recursos, de militancia, de trabajo en las bases, de posibilidad de alguna respuesta para compañeros que la necesitan. O hasta simplemente de que algún dirigente les pase la mano por la cabeza y con un mimo, les mienta que los necesitan y los aprecian, porque de última, no todo es vil metal en la viña de la política. Conocida la decisión de Arraya, Guillermo Jenefes encendió en el cielorraso de la Legislatura una fiesta de fuegos artificiales para darle la bienvenida. Ahora sólo queda un pasito: resolver reglamentariamente la incorporación al bloque de su diputada número 28, y el aumento de la tranquilidad que da la mayoría abrumadora.
Cosas del Vice
El vicegobernador precisamente, tuvo otra de sus frases definitorias en las últimas jornadas. En un momento dijo: “Me tienen harto, igual que a todos los jujeños”, refiriéndose a los vándalos que cortan calles, ensucian paredes y disponen de las libertades de los demás. Y ya había planteado con dureza: “Eso a mí no me sucedería”, cuando los taxis ilegales bloquearon el tránsito en la ciudad durante dos días. Eso se pudo interpretar como un misil dirigido a las autoridades municipales de la Capital, que, conociendo el problema desde hacía meses, lo dejaron crecer hasta que les explotó en la cara. Posteriormente, cuando ocurrieron los acontecimientos del barrio Malvinas, el vice manifestó: “Si yo fuera gobernador esto no me pasaba”. El disparo de mortero cayó a una cuadra de la Legislatura. Los visionarios de turno plantearon inmediatamente el divorcio vincular de la fórmula gubernativa, pero desde el Poder Ejecutivo, Eduardo Fellner hablaba casi al mismo tiempo para advertir que su paciencia había sido rebasada y estos episodios, o bien se encauzan legal y ordenadamente o bien serán reprimidos en nombre de todos los demás jujeños deseosos de convivir en paz. Sus conceptos redujeron la supuesta fractura reemplazándola por una coincidencia. Ahora, Guillermo Jenefes tuvo otra de las expresiones que lo caracterizan. Consultado sobre el paro en el área salud les dijo a los médicos: “no están yendo por el camino correcto”, y respaldó al Gobierno. Es decir se respaldó a sí mismo. Y respondiendo sobre cuándo se tratarán los pliegos enviados a consideración del poder agregó: “No por apurarnos vamos a cometer errores. Los jueces que designemos van a marcar la Justicia de Jujuy los próximos veinte años”. Y definiendo a la Justicia como un poder que debe ser “ágil, expeditivo y justo”, aumentó: “Necesitamos jueces con capacidad y equilibrio emocional”. El comentario ardió en los maltratados pasillos de Tribunales y en las confiterías aledañas al poder, superpobladas de abogados y litigantes. Las palabras se comentaron durante horas en distintos tonos. Algunos esquivaron el sayo que les caía a medida. Otros sonrieron con malicia. Y varios miraron para otro lado. Lo cierto es que se vislumbra que la Justicia de los próximos veinte años, tendrá tareas que nunca imaginó. Y los ciudadanos de a pié, tienen muy claro el axioma que en los estados donde la Justicia no es confiable, es preferible no tener la razón. Y algo más, que es bueno no perder de vista cuando se habla de la inseguridad, la corrupción, violaciones de las leyes, fechorías anticonstitucionales, crímenes varios y avasallamiento de todos los derechos: la principal causa de los delitos, no es la droga, ni las ambiciones, ni el alcoholismo, ni la exclusión, ni la situación socio económica, ni todos los factores que confluyen. Lo dijo Montesquieu: “la principal causa del delito, es la impunidad”. ¿A eso habrá apuntado esta vez el Vice?
Movimientos
Los partidos políticos, apurados porque ya comenzaron a ver signos del acercamiento de las elecciones del 2013, comenzaron a moverse. Los radicales trabajan en dos frentes: en el interno, iniciaron la tarea de movilizarse. La cúpula que conducen Mario Pizarro, presidente del Comité Provincia y Alberto Bernis, presidente del bloque de diputados camina el interior, convocando principalmente a los jóvenes. Cuando recogen las redes, encuentran cincuenta y cincuenta de adhesiones y quejas. Los punteros, concejales, intendentes y funcionarios, y simples correligionarios, agradecen la oportunidad de hablar y plantean dolorosamente los meses de abandono y sordera de los principales despachos de la casona radical de calle San Martín. Esto es recurrente. Como el pedido de las famosas “efectividades conducentes” que cada vez escasean más, o simplemente desaparecen. Y hoy, ¿Quién hace política sin recursos? El frente externo lo capitanea Gerardo Morales, con una inusitada violencia verbal que focaliza -extrañamente- en la figura de Eduardo Fellner. Para GM, Eduardo es casi la razón de todos los males contemporáneos en Jujuy. Llega a ningunear la figura del jefe del oficialismo y se esmera por dejarlo pegado a la referente de Unidos y Organizados, Milagro Sala. Precisamente, eufórico por la noticia llegada de Buenos Aires según la cual la Corte Suprema confirmó procesamiento y embargo de bienes a la dirigente en el sonado litigio que mantienen, el senador aprovechó para advertir: “que sea una señal, el gobernador Fellner tiene que hacerse respetar y hacer respetar las instituciones”. La estrategia de Morales -aparentemente- apuntaría a cortar totalmente aquellos lazos que en algún momento lo rotularon -a él y a la UCR- de socio político minoritario -de Eduardo Fellner y del PJ- funcional y dócil frente al poder real de la Provincia. También se inscribiría su táctica en algunos sondeos de opinión preliminares, que le señalan que, planteada como está la realidad local, el terreno está fértil para sembrar cada vez más duros ataques a todo lo que sea oficialismo, y recoger luego, los frutos de la adhesión popular.
El PRO, de la mano de Dago Pubzolu, comenzó a hacerse sentir en la Provincia. Eligieron trabajar tangencialmente al núcleo político de la sociedad, con temas de interés general y especialmente atrayente para la juventud. La visita de la diputada nacional Paula Bertol, lúcida y aguerrida es un ejemplo: vino a Jujuy para defender derechos de la mujer y equipararla a los hombres en las grillas de partida de todas las actividades pública. De paso, habló de su confianza en el polo de alternativa que el macrismo ofrece en nuestra Provincia. Optimista y jubiloso, Dago le confió que una importante corriente de afiliaciones está llegando al PRO jujeño y le requirió la presencia permanente de dirigentes nacionales. .
El PJ sumó una mujer. Se trata de Gladys Yebara (Sindicato Único Municipal de Perico - Sumpe-), nueva secretaria general de las 62 Organizaciones peronistas de Jujuy. La “columna vertebral” del Movimiento llega luego de varios desencuentros y elecciones fallidas a resolver su status legal. Tendrán que tenerla en cuenta. Gladys, en cumplimiento de los históricos objetivos de “las 62” no llega para discutir salarios ni planes de empleo: viene a buscar espacios en las listas de candidatos para una dirigencia sindical peronista que hace años viene corriendo de atrás. ¿La escucharán? Por otro lado, el PJ tuvo una celebración contenida, en el segundo aniversario de la muerte de Carlos Kirchner. Institucionalmente, el Gobierno realizó la imposición de su nombre a un colegio donde el gobernador desgranó una emocionada evocación; en la sesión legislativa ningún diputado del bloque exaltó la figura consular del oficialismo, y la única acción política visible fue una emotiva y numerosa reunión de la Juventud partidaria en la sede de 19 de Abril. Llamó la atención el contraste con los actos realizados en todo el país. Un hermético vocero del PJ deslizó una hipótesis: “hubiera sido difícil y complicado convocar a un gran acto en este momento”, dijo, “aunque la política es el arte de lo posible y como dicen, puede mezclar el agua con el aceite, hoy, en Jujuy, el agua todavía es muy agua, y el aceite, muy aceite”.








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