En agosto fue clave la desaceleración de los estacionales, que habían golpeado en julio. El IPC en 1,7% siguio lejos del cero y para los próximos meses no se proyecta una desinflación significativa
Mariano Cuparo Ortiz
Tras el salto de julio influenciado por las vacaciones de invierno, la desinflación retomó su sendero y el IPC Nacional desaceleró al 1,7% en agosto. Así, volvió nuevamente por debajo del 2%, tal como se esperaba y deseaba, aunque todavía está en niveles elevados dado el escenario de estancamiento de la actividad a nivel urbano y el dólar relativamente estable, dos explicaciones clave de la lenta desinflación. También cerró por arriba del 0% que había predicho el Gobierno para este mes. Fueron clave en el mes los precios estacionales, que dieron una mano y deflacionaron 0,9%. En ese sentido, la núcleo dejó señales de la persistente inercia y marcó un alza del 1,8% mensual, idéntica a la del mes previo.
El director de Analytica, Claudio Caprarulo, adelantó para lo que sigue que "Septiembre no muestra que se sostenga la desaceleración". La consultora, que había acertado en su proyección de agosto el 1,7%, espera por ahora un 1,8% para el mes actual. Algo similar señaló LCG: "Esperamos que la inflación se estabilice apenas por debajo de la zona del 2% mensual, en línea con los pronósticos de la mediana del REM. Los aumentos postergados en regulados (básicamente combustibles y tarifas) sostendrán la presión y parece difícil esperar una convergencia muy marcada que lleve los niveles de inflación debajo del 1% mensual".
LCG destacó además que esa lejanía de la chance de perforar el 1% implica una inflación elevada, lo que se viene observando "aun cuando la actividad sigue deprimida y se sostiene el ancla cambiaria". La consultora remarcó en ese mismo sentido que durante agosto "la inflación núcleo no cedió en la misma magnitud y sigue siendo elevada, revelando que la inercia todavía resulta muy difícil de domesticar. Coincidió con la relación entre inflación alta y actividad baja en buena parte el CEPA, que señaló: "La caída de las ventas sigue siendo el principal driver del gobierno para limitar el incremento de precios".
En ese sentido, desde Ocepp sumaron que "la interanual no logra perforar el 30% (fue del 33,5%), lo que se vuelve todavía más relevante teniendo en cuenta los sacrificios que se vienen realizando en términos de ingreso y actividad. Los datos de industria y construcción obligan a una pregunta: ¿hasta dónde llegan los costos para tener la cuarta inflación más alta del mundo?".
La inflación núcleo es la variable del IPC Nacional que intenta dar cuenta de la dinámica subyacente de los precios, más allá de los ruidos que pueden generar coyunturalmente tanto la estacionalidad como la necesidad del Gobierno de seguir ajustando precios relativos, principalmente mediante la baja de subsidios a la energía y el transporte, que deriva en correcciones de las tarifas que pagan los hogares por esos servicios. Los precios regulados treparon incluso por encima de esa dinámica y marcaron una suba del 2,2%. Los servicios desaceleraron fuerte en agosto, pero sostuvieron una suba del 2%. Los bienes treparon 1,4%.
Desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) remarcaron al respecto: "Los precios de los bienes reflejan en mayor medida la evolución del tipo de cambio (subieron 0,9% promedio en agosto), mientras que los servicios son una mejor aproximación a la inercia inflacionaria. Esto es particularmente relevante dado el cambio en la composición de la canasta. A medida que los servicios ganan peso, lo que ocurra con el tipo de cambio importa cada vez menos para la dinámica general de los precios, ya que una proporción creciente de la canasta está explicada por componentes con mayor inercia".
Con todo, los bienes siguen representando el 64,7% de la canasta. LCG remarcó que, si se aplicara la metodología que se suponía debia usarse desde 2026, el IPC habría sido del 1,8%. PPI coincidió, por otro lado, en que en agosto las buenas noticias vinieron "más por el lado de los componentes volátiles que por una mejora adicional de la inflación subyacente".
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