Mientras esperan el recambio legislativo, los bloques políticos buscan organizarse. Mudanzas, nuevas jefaturas y peleas por el dominio de las cámaras
Trae con ella presiones, cruces, acuerdos, incertidumbre y nuevos inventarios. Todos los bloques, con viejos y nuevos, están transitando el cambio.
En el oficialismo, la derrota electoral afectó el futuro, pero no alteró de manera tajante los cambios que ya estaban gestionándose en el ámbito parlamentario.
La posibilidad de que la dupla Horacio González-José Ottavis, presidente y vice de la cámara baja, continúe, es altamente improbable, por la resistencia que muestran algunos sectores, especialmente el sciolismo, hacia la figura del camporista.
En el caso de González, su situación es diferente, ya que tiene la aceptación de la mayoría de los grupos que conviven en el universo K. Su experiencia, diálogo con los opositores y capacidad de adaptación lo ubican con posibilidades de reelección; claro que en un mapa diferente del actual.
El Gobernador, Daniel Scioli, en plena carrera presidencial, y en el marco de la reestructuración del PJ, apuesta nuevamente a dejar un delegado en uno de los podios.
La Cámpora, una de las líneas fuertes del kirchnerismo puro, sigue en carrera, aunque lo hace a costa de soportar los codazos internos.
En el Senado, el FpV muestra un paisaje muy particular. La vieja conformación, donde el vicegobernador, Gabriel Mariotto; la jefa del bloque, Cristina Fioramonti; y un grupo reducido de senadores configuraban el núcleo duro de poder, que confrontaba con el Gobernador, está en absoluta extinción.
La nueva etapa muestra a un Mariotto más cercano a Scioli, y una extensa lista de pases de facturas en el camino.
Desde la oposición, el panorama no se muestra un poco más certero, aunque en algunos casos con mucho movimiento.
El massismo sigue disfrutando la efervescencia de la victoria, y apuesta a la pelea en el tratamiento de las leyes de Presupuesto e Impositiva, en tanto posterga la definición de las jefaturas.
La orden del intendente de Tigre, Sergio Massa, es “reforzar” el carácter opositor en el tratamiento de estas iniciativas
fundamentales para el mandatario provincial. A partir de allí comenzará la discusión más detallada sobre las autoridades del bloque y la vicepresidencia de cámara.
En el caso del Frente Progresista, Cívico y Social, la discusión en esta etapa todavía atraviesa la posibilidad de conformar un bloque unificado, tal como pretenden desde el FAP, o conservar la independencia de los partidos y reunirse en interbloques. De todas maneras, aun esa posibilidad también los obliga a acuerdos legislativos que todavía no terminan de cerrarse.
Finalmente, el bloque de la Celeste y Blanco, de Francisco de Narváez, se reordena y se toma el tiempo para ver cómo va a jugar en el nuevo panorama político. Por ahora afirma que no será “ni sciolista ni massista”.
En el camino quedan, además, las expresiones del PRO, que se redujeron a un diputado, integrado al bloque massista, y los moyanistas, que podrían correr igual suerte. La transición, la previa, el orden frente a las futuras mudanzas es el proceso que vive por estos días el Parlamento provincial en su proceso de llegada a diciembre, y el nuevo mapa.







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