De los 13 representantes de Mendoza en la nueva composición del Congreso de la Nación, 6 serán mujeres. Habrá dos senadoras: Anabel Fernández Sagasti (FPV) y Pamela Verasay (Cambiemos) y cuatro diputadas: Susana Balbo (Cambiemos), Graciela Cousinet (Libres del Sur, entra en remplazo de Julio Cobos que se va al Senado), Soledad Sosa (FIT, ingresa en lugar de Nicolás del Caño por un acuerdo electoral de compartir el mandato) y Patricia Giménez (UCR), que ingresó al Poder Legislativo en 2013.
Es la primera vez que la provincia tendrá tantas representantes femeninas a la vez. De esas seis mujeres, tres son menores de 35 años y tres mayores de 50. ¿Tiene esto un tinte especial? Todas coinciden en que el avance del género ha sido producto de años de lucha pero adjudican este protagonismo en la política a razones diferentes.
Para Soledad Sosa, la representante más joven que tendrá Mendoza, con sólo 29 años, este avance ha sido producto de la participación política de la sociedad. “El movimiento piquetero, por ejemplo, siempre tuvo a las mujeres al frente. Por la doble opresión que tenemos por ser mujeres y trabajadoras tenemos un aspecto progresivo, pero los partidos tradicionales siguen siendo machistas, siguen desenvolviendo una política que va en contra de la política de mujeres”, dice la trabajadora del Poder Judicial de la provincia.
Anabel Fernández Sagasti, la mimada del kirchnerismo en Mendoza y militante de La Cámpora, es la que le sigue en edad. Tiene 31 años y pasará de ocupar una banca en Diputados a una en el Senado. Opina que ser mujer y joven es “rendir un triple examen”. “Me parece bueno que cada vez las mujeres vayamos accediendo, es el reconocimiento que merecemos. Siempre digo que cuando una mujer hace política tenés que hacer una doble evaluación. La presidencia de Cristina ha sido un cambio fundamental, es una mujer que no pierde su femineidad”, dice Fernández Sagasti.
Pamela Verasay, la tercera de las jóvenes con 35 años, dice que esta participación de la mujer da una muestra de avance. “Lo veo positivo, la mujer aporta una visión diferente”, argumenta.
Patricia Giménez (53), Susana Balbo (59) y Graciela Cousinet (67), son las tres más grandes del equipo aunque no por eso son mujeres de larga experiencia en política. Las tres brindaron una entrevista juntas para Diario UNO –fueron invitadas las seis– y fue el momento en el que se conocieron Cousinet y Balbo, y pese a que pertenecerán a la misma fuerza opositora, las diferencias entre ellas son claras.
Estas tres mujeres no están de acuerdo con el liderazgo femenino que ve Fernández Sagasti en la Presidenta, ni en el rol que ha jugado la misma representante de La Cámpora. “El peronismo ha puesto a una sola mujer, llegamos tantas al Congreso por el radicalismo y la izquierda”, dice la socióloga y secretaria de Bienestar Universitario de la UNCuyo, Graciela Cousinet.
Para Patricia Giménez, “Anabel muestra lo peor del kirchnerismo. Ha conducido una comisión nefasta como la de Juicio Político al ministro de la Corte Carlos Fayt (97). Como mujer no me siento orgullosa de que ella nos represente en el Senado y es algo que lamento. Esperamos que nosotras podamos representar otra cosa”, dice la radical, de cuña cobista.
Balbo es enóloga –fue la primera mujer en obtener ese título en Argentina– y está al frente de su propio proyecto, la bodega Dominio del Plata. Fue tentada para iniciarse en política por Mauricio Macri, líder del PRO y presidenciable de Cambiemos. “Anabel es una persona que está tan ideologizada que no piensa, es incoherente su condición de mujer con las cuestiones que ha estado apoyando”, afirma la empresaria.
“Creo que el kirchnerismo ha defendido y ampliado muchos derechos, pero en el caso de la mujer paradójicamente teniendo una mujer presidente no ha sido así. No ha habido un interés ni siquiera en el discurso”, se suma Cousinet.
Desconocidas pero compañeras
Pamela Verasay (UCR) y Anabel Fernández Sagasti (FPV) serán dos jóvenes mujeres compañeras en el Senado en representación de Mendoza. No se conocen personalmente y por eso dicen que empezarán sin prejuicios.
“No he tenido contacto con Pamela, en Diputados tuve una excelente relación con todos los legisladores propios y de la oposición, ahora con Pradines (Roberto, del PD) estamos llevando un proyecto de ley por la polilla de la vid, lo estamos empujando fuertemente, los mendocinos tenemos buena relación cuando se trata de defender los intereses de todos”, asegura Fernández Sagati.
Verasay dice que hasta el momento ha tenido cero relación con Fernández Sagasti y que todo lo que conoce de ella es por los medios. “Aspiro a que en esta nueva etapa se abra la instancia del diálogo y del consenso por encima de cualquier interés partidario para que todos trabajemos por Mendoza. Todavía no tenemos nada que nos haga confrontar porque no nos conocemos”, comenta.
Economías regionales
Aunque no se hayan puesto de acuerdo antes, en su mayoría la agenda de las legisladoras tendrá que ver con las economías regionales, la energía y los ingresos para Mendoza.
“Yo tengo muchos proyectos sociales que atienden a la familia, ya estamos elaborando uno por el tema de la coparticipación y la federalización de la ley de software para federalizar un fondo”, contó Fernández Sagasti.
Su compañera de cámara, Verasay, ha consensuado con gente de su partido cuáles serán los temas sobre los que hará foco en Buenos Aires. “Lo he conversado mucho y tiene que ver con las necesidades de la provincia, la economía vinculada con hacienda. El otro tema es la materia energética, hidrocarburos y distribución. Hay dos temas fundamentales para discutir: economía regional, lo que tiene que ver con la Ley de Coparticipación y la eliminación de retenciones, que va a ayudar directamente en la crisis. También queremos una revisión plena de la Ley de Hidrocarburos y avanzar en la administración transparente de los gobiernos”, expresa.
Cousinet dice que se centrará en la defensa del ambiente relacionada con la salud pública. “El caso por ejemplo del glifosato”, dice, y Balbo la interrumpe para contarle que en un reciente estudio elaborado en Estado Unidos se ha probado que el herbicida no es cancerígeno. Disienten. Cada una defiende su postura. “También decían que el cigarrillo no producía cáncer”, argumenta Cousinet.
“Creo que hay que trabajar muy firme en la defensa de los intereses de las economías regionales”, apunta Cousinet, y en ese tema sí coincide con ella la representante del PRO. “Mendoza tiene problemas de financiamiento, de competitividad. Hay que pensar medidas de corto plazo que probablemente pasan por una compensación impositiva de fletes”, agrega Balbo, quien comenta que el costo de logística de la industria vitivinícola es del 17% e incide en la línea final de la rentabilidad el 7%.
Vuelven a disentir. En este caso sobre el tren. Para Balbo, recuperarlo tomará no menos de 10 años. “¿Tanto te parece?”, le pregunta Cousinet. Giménez, mientras, escucha. “Sí, tenés muchas vías que hay que reconstruir, hay que mejorar la trocha para traer trenes modernos de alta velocidad”, retruca la enóloga.
Giménez pone paños frente a lo que podrían ser las diferencias dentro del bloque y de la oposición misma. “Cuando las leyes tienen un tiempo para que se piensen, la oposición siempre ha pensado lo mismo. Lo que pasa es que a veces tenemos muy poco tiempo. Cuando hay tiempo para analizar la coherencia es lo que prima”, afirma.
La que postula una agenda de temas bastante diferente es Soledad Sosa, del FIT. “Los proyectos tienen que ver con el salario, con el 82% móvil. Queremos llevar la experiencia de la 7722 provincial y hacerla nacional, lograr la prohibición de la megaminería metalífera, como forma de dar una respuesta política al desastre de la Barrick Gold y como una forma de proteger la ley provincial”, recalca.





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