Lanza Dilma una cruzada contra la corrupción

Tras la caída de dos ministros, la mandataria aseguró que cualquiera puede ser despedido

RIO DE JANEIRO.- ¿Un nuevo rumbo para la política en Brasil? Ese parece el desafío que se ha propuesto la presidenta Dilma Rousseff, que tras ver sacudidos sus primeros meses en el poder por una seguidilla de escándalos de enriquecimiento ilícito, sobornos, tráfico de influencias y sobreprecios en la maquinaria estatal, aseguró que no tolerará a funcionarios deshonestos y que, como parte de su cruzada anticorrupción, despedirá de su gobierno a quien sea necesario.

"Estamos haciendo una renovación. Saldrán todos, independientemente de los colores partidarios. No estoy haciendo un juicio de valor sobre esas personas", señaló la mandataria durante una entrevista conjunta con los cinco principales diarios del país, al referirse a los sonados casos de corrupción que en los últimos dos meses llevaron a los alejamientos de Antonio Palocci de la Jefatura de Gabinete y de Alfredo Nascimento del Ministerio de Transporte.

La decidida intervención de Rousseff llegó luego de que, a raíz de las graves irregularidades encontradas, la presidenta ordenara 17 despidos en la cúpula del Ministerio de Transporte, una de las carteras clave para las obras de infraestructura que el país necesita de cara al Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos en Río en 2016. La purga fue fuertemente resistida por los legisladores del Partido de la República (PR), socio menor de la coalición oficialista y al que pertenecían casi todos los despedidos.

Sin embargo, la presidenta, que anteayer también echó a un funcionario de Transporte, miembro de su propio Partido de los Trabajadores (PT), descartó las críticas y restó importancia a las tensiones que la purga anticorrupción pueda tener en la base aliada. "No creo que diputados y senadores quieran que el gobierno no funcione", dijo, y resaltó que la "limpieza" es necesaria para el funcionamiento eficiente y transparente del gobierno.

"La limpieza no tiene límites. El límite es cambiar el Ministerio de Transporte. Es transformarlo en aquello que es su papel: la base de la infraestructura del país. Pero también es bueno que todos sepan que no estamos actuando políticamente contra un partido. La acción es sobre personas que actuaron de forma equivocada, y no todas las personas son del mismo partido; eso hay que aclararlo", subrayó.

Tras la dimisión de Nascimento, que además era presidente del PR, Rousseff decidió efectivizar en ese cargo al secretario ejecutivo del ministerio, Sergio Passos, un técnico de perfil apartidario que goza de la confianza de la mandataria. Resentido porque sus espacios en la administración no fueron respetados, el PR probó intimidar a la presidenta. "Está jugando con fuego", advirtió su líder en la Cámara de Diputados, Lincoln Portela.

Llamado de atención

Hasta el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, padrino político de Rousseff, llamó la atención sobre los riesgos de aislar al PT de sus aliados. En reuniones con legisladores de su partido, se mostró preocupado por el desgaste del capital político de su delfina, e indicó que seguramente el PR intentará cobrar sus cuentas en algún momento de fragilidad.

"Lula tiene un poco de razón al temer el aislamiento de la base aliada porque, cuanto la presidenta más busque [corruptos], más los encontrará y tendrá que tomar decisiones difíciles. Pero ella tendrá no sólo el apoyo de la clase media, sino todo el respaldo de los ciudadanos honestos que quieren el fin de la impunidad", señaló en el diario O Globo el profesor de Ciencias Políticas Ricardo Caldas, de la Universidad de Brasilia.

De hecho, durante la entrevista conjunta publicada ayer, Rousseff resaltó su voluntad de trabajar tanto con sus aliados como con sus opositores, y defendió el buen trato que tiene con el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), enemigo acérrimo de Lula.

"El gobernante, el político, no puede quedar limitado al pensamiento de su grupo. Defiendo la convivencia de los contrarios. Yo no soy presidenta de un partido o de una coalición partidaria; soy presidenta de la República", recordó.

DOCUMENTOS DESTRUIDOS POR EL EJÉRCITO

RIO DE JANEIRO (De nuestro corresponsal).-Ex guerrillera torturada por el régimen militar que gobernó el país desde 1964 hasta 1985, la presidenta Dilma Rousseff reveló ayer que los documentos más importantes de la dictadura fueron destruidos por las fuerzas armadas. "No eran secretos y fueron quemados todos. Estuve cinco años detrás de esos documentos [cuando era jefa de Gabinete]. Mi impresión es que fueron destruidos no ahora, ni en el gobierno de [Luiz Inacio] Lula [da Silva] ni en el de [Fernando Henrique] Cardoso; fueron destruidos antes", señaló la mandataria.

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