Hoy se conoció la decisión de la alcaldesa de una pequeña comuna de Río Negro de vetar una ordenanza que prohibía la extracción de hidrocarburos por hidrofractura o “fracking”.
La técnica conocida como “fracking”, que la propia presidente Cristina Fernández de Kirchner describió como “traída desde EEUU”, consiste en inyectar agua, arena y cerca de 500 químicos tóxicos para el ser humano debajo de la tierra, para quebrar la roca y extraer hidrocarburos en forma de gas. La técnica de hidrofractura no sólo implica la contaminación de cantidades siderales de agua potable (más de 20 mil metros cúbicos de agua por cada perforación) sino también la liberación de minerales venenosos en la atmósfera, que son expulsados junto con el shale-gas (o gas esquisto)
Vecinos, concejales y organizaciones ambientalistas de crearon un proyecto de ordenanza para impedir este tipo de emprendimiento y la ordenanza fue aprobada por unanimidad el 26 de Diciembre. Según la carta orgánica, el Ejecutivo municipal tiene 10 días hábiles para vetar la ordenanza, pero ese plazo se cumplió en 13 de Febrero y la disposición de Alvarado se concretó al día siguiente. El veto que ha sido considerado “extemporáneo” e ilegal por el edil del Partido Comunista José Chandía, uno de los autores de la ordenanza. “Para nosotros es una nota con solicitud de veto extemporánea, la Carta Orgánica da 10 días para vetar y si no hay una promulgación tácita. Esos 10 días se excedieron, la intendenta no puede extender los plazos”, explicó el edil según LPO. Este manejo político del veto, avalado por el senador Pichetto y el gobernador Weretilneck, hace pensar en presiones del ejecutivo nacional dado que una de las principales fuentes de ingreso es justamente la ultracontaminante explotación por hidrofractura.
“Vimos con absoluta claridad que el Concejo estaba prohibiendo sobre materias que le son ajenas. Comparamos lo existente en Neuquén, y acá mismo en Río Negro y decidimos adherir a la política del gobierno nacional que inauguró este camino del desarrollo de la explotación no convencional. No es abrir a las petroleras a que hagan lo que crean discrecionalmente sino exigir las medidas necesarias para la explotación de hidrocarburos en el marco de un desarrollo sustentable”, dijo Alvarado en defensa de su decisión.
La intendenta no emitió palabra alguna sobre el informe ambiental que está siendo confeccionado por la Agencia de Protección Ambiental estadounidense (EPA, Enviroment Protect Agency, en inglés) sobre los inevitables efectos contaminantes de esta técnica. Francia y Bulgaria prohibieron el “fracking” aún antes de conocerse los resultados del informe, que se dará a conocer el año próximo. Las primeras explotaciones por hidrofractura se realizaron en EEUU y existe un documental que denuncia los peligros de esta práctica, que se llama “Gasland” (“Gaslandia”) del director Josh fox.
La ordenanza vetada impediría la explotación del principal recurso del yacimiento de Vaca Muerta, donde descansa una fuente de cientos de millones de dólares para Chevron y para YPF. La resonancia de la noticia no es ajena a la realidad de Misiones, si se tiene en cuenta el celebrado acuerdo entre el gobierno provincial e YPF para la exploración de gas no-convencional en el territorio provincial. El acuerdo festejado por el gobernador Maurice Closs y el CEO de YPF Miguel Galuccio, implica la posibilidad muy cercana de exploración y explotación por hidrofractura en Misiones, justo sobre el Acuífero Guaraní.
El ingeniero Horacio D’Elia, especialista en petróleo e impacto ambiental, advirtió sobre los riesgos que representa para la región la explotación minera con el método de fractura hidráulica o fracking, destacando entre otros grandes problemas, el riesgo de contaminación del Acuífero Guaraní, que representa el 20% del reservorio mundial de agua dulce. “Esta región tiene gran cantidad de represas y una central nuclear en Argentina –Atucha, en Zárate, sobre la ribera derecha del río Paraná, a 115 kilómetros de Buenos Aires– para lo que un terremoto representaría un riesgo altísimo”, explicó D’Elía a U24, haciendo referencia a otro de las consecuencias del “fracking”, la multiplicación de los eventos sísmicos por la fractura de las placas tectónicas. D’Elía es docente universitario en Río Gallegos y magister en energías renovables y evaluación de impacto ambiental.
El experto reveló también en otra entrevista que esta técnica comenzó a implementarse en EEUU en el año 2000 y cuando “empezaron a explotar yacimientos no convencionales, paralelamente comenzaron a producirse impactos ambientales que no estaban previstos. A raíz de esto el Congreso de Estados Unidos pidió a la Agencia de Protección Ambiental de ese país (EPA, por su sigla en inglés) un informe que posiblemente esté terminado para el año próximo. Paralelamente, varios países han detenido este tipo de explotación hasta tanto se conozca los resultados de ese informe (Pero) Francia y Bulgaria “ya han prohibido el fracking sin esperar el resultado de ese informe”. Alemania y Australia también han prohibido el uso de este tipo de extracción de hidrocarburos no convencionales. Para D’Elía “en nuestra región, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil han puesto mucho interés en la cuenca chaco paranaense” como reservorio de hidrocarburos, advirtiendo que la mencionada cuenca se encuentra sobre el Acuífero Guaraní, la mayor reserva de agua dulce del mundo después de la Antártida.
“Las probabilidades de que haya un impacto sobre este acuífero son muy altas porque eso es algo que ha ocurrido en otros lugares del mundo. A su vez, esta región tiene la desventaja de no ser región petrolera y por eso el agua asociada al petróleo –que en los yacimientos petroleros se inyecta nuevamente en yacimientos petroleros en desuso– sería inyectada a formaciones profundas porosas y permeables. El problema es que eso lubrica fallas geológicas que existen y empiezan a deslizarse provocando terremotos. No es algo que inventamos, en Oklahoma, Ohio y en Inglaterra se ha pasado de tener temblores esporádicos a tener terremotos en lugares donde se realiza este tipo de inyección”, alertó el experto.
“Esta región de Uruguay y Argentina tiene gran cantidad de represas y una central nuclear, para lo que un terremoto representaría un riesgo altísimo”, concluyó el docente universitario.
Por otra parte, la fractura hidráulica también conlleva el riesgo de contaminación de formaciones de agua que están más arriba del yacimiento o incluso la propia superficie vinculando un yacimiento de gas o petróleo con acuíferos, lo cual es irreversible. Otro problema del fracking es la liberación de materiales tóxicos que normalmente se encuentran a kilómetros bajo tierra y no representan un peligro mientras permanezcan allí. Se trata de materiales radioactivos que son liberados con el gas por las microfracturas producidas por el “fracking”.
El Gobierno “Nacional y Popular” no ha dado muestras de someter a debate ese controvertido proyecto energético, que resulta aún más contaminante que la minería a cielo abierto. Pero comienzan a gestarse asambleas populares y movimientos ambientalistas en defensa del agua dulce en diversos puntos del país y el caso de Cinco Saltos parece ser el antecedente inmediato a debates similares en Misiones y otras provincias. Así pues, resulta cuando menos dudoso el proyecto autodenominado “progresista” del kirchnerismo y sus aliados provinciales, que se sostiene gracias a la soja transgénica, los agrotóxicos, la minería a cielo abierto y ahora la extracción de hidrocarburos por fracking.



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