Por Martín KanenguiserLa aparente bendición implícita de Kirchner al acercamiento del Ministerio de Economía con el Fondo Monetario Internacional aún llama la atención de calificados inversores y analistas.
Y aunque la oposición se canse de repetir que el futuro de Kirchner ya no existe por su imagen negativa en una amplia franja social, quienes lo rodean afirman que con un nuevo viento de cola, el país podría crecer el año próximo y apuntalar sus aspiraciones en un escenario electoral en 2011 repartido en tres tercios con Julio Cobos y tal vez, con Mauricio Macri.
En este contexto debe comprenderse la tolerancia del ex presidente a esta estrategia oficial de acercamiento a los mercados: no se trata de abandonar el escenario de conflicto permanente ni de acercarse a las políticas moderadas de gobiernos progresistas como Chile, Brasil y Uruguay, sino apenas de conseguir plata para seguir en el poder.
Habrá que ver si los inversores privados y los países que manejan el FMI convalidan esta estrategia o si apuestan en cambio a una alternativa más amigable para manejar el rumbo del país desde 2011.


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