Khadafy, nuevo objetivo de Occidente

Por primera vez desde el inicio de la ofensiva, Sarkozy, Cameron y Obama expresaron abiertamente su intención de derrocar al líder libio
PARIS.- Los tres principales líderes de la coalición anti-Khadafy -Nicolas Sarkozy, Barack Obama y David Cameron- cruzaron ayer el marco de la resolución 1973 de la ONU en una carta abierta conjunta publicada por los principales medios de prensa del mundo, en la cual dejan en claro que su objetivo es derrocar al líder libio.

"No se trata de sacar a Khadafy por la fuerza. Pero es imposible imaginar que Libia tenga un porvenir con él", afirman los mandatarios en el texto.

El triunvirato es claro: la OTAN, Suecia y los miembros árabes de la coalición anti-Khadafy mantendrán sus ataques para proteger a los civiles y "aumentarán la presión sobre el régimen". Traducción: si los esfuerzos de la Alianza Atlántica no logran desalojar al "Guía de la Revolución", Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos harán lo necesario para que los rebeldes consigan derrocarlo del poder que ejerce desde 1969.

Esa posición "redefine efectivamente" los términos de la resolución 1973 de la ONU sobre Libia, que sólo menciona la protección de los civiles, reconoció el ministro de Defensa francés, Gérard Longuet. Países como Rusia, China o Brasil "naturalmente obstaculizarán". Pero restó importancia a esa oposición. "¿Qué país puede aceptar que un jefe de Estado resuelva sus problemas tirando cañonazos contra su población? Ninguno", concluyó Longuet.

La OTAN afirmó, por su parte, esperar el rápido envío de nuevos aviones a Libia a fin de intensificar los bombardeos aire-tierra. Presionado por Francia y Gran Bretaña, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, indicó en Berlín -donde se reunían por segundo día consecutivo los ministros de Relaciones Exteriores de la organización- que los países de la coalición enviarán aviones suplementarios.

"Dije ayer [por anteayer] que nuestros comandantes estimaban disponer de los medios necesarios en Libia, aun cuando era necesario algunos aviones suplementarios de combate de precisión. Hoy tenemos buenos indicios de que algunos países harán lo necesario dentro de poco tiempo", indicó.

Después de que Estados Unidos decidiera retirarse de la primera línea de operaciones en Libia, falta una decena de aviones de combate para mantener la elevada cadencia de los bombardeos aire-tierra, como lo requirieron el jueves pasado los 28 miembros de la OTAN en una declaración común.

Como era previsible, tanto la carta abierta de Sarkozy, Obama y Cameron, como las decisiones adoptadas en Berlín fueron criticadas por Rusia.

El canciller ruso, Sergei Lavrov, estimó que las decisiones en Libia y en el mundo árabe no deben ser impuestas por la fuerza y que es necesario hallar de forma urgente una solución política al conflicto.

Lavrov afirmó que Moscú apoya "plenamente" la mediación de la Unión Africana lanzada pocos días atrás entre los rebeldes y el régimen de Khadafy para obtener un cese del fuego.

Sin embargo, la aparente unidad que expresa el artículo conjunto de los líderes occidentales no alcanzó para ocultar las profundas divergencias que enfrentan a Sarkozy y Cameron por un lado y Obama por el otro.

Al cierre de la reunión de Berlín, Washington siguió negándose a volver a la primera línea de las operaciones, como reclaman con insistencia Londres y París.

Francia, Gran Bretaña y Dinamarca realizan el 50% de los bombardeos, mientras que otros países como Noruega, Dinamarca, Bélgica, Canadá y Estados Unidos intervienen sólo en las operaciones de exclusión aérea sobre Libia. En el seno de la coalición, España, Italia, Holanda y Suecia (que no es miembro de la OTAN, pero estaba ayer representada en Berlín) se siguieron negando a aportar medios suplementarios.

Como España, Italia indicó ayer que no pediría a su aviación participar de los bombardeos en Libia. Desde el comienzo de la crisis, el gobierno de Roma manifestó su reticencia a participar en una acción militar contra su ex colonia en Africa del norte. Cuando la OTAN se hizo cargo del comando militar de la operación el 31 de marzo, las autoridades italianas pusieron a su disposición varias bases aéreas, así como ocho aviones para misiones de reconocimiento y control.

"La línea de conducta de Italia es la correcta y no tenemos intenciones de modificar nuestra contribución a las operaciones militares en Libia", declaró en Roma el ministro de Defensa, Ignazio La Russa.

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