Fue por resolución de la Cámara Penal de Morón tras responder a una apelación de la fiscalía para que el sacerdote cumpla su condena normalmente. Se debe a que Grassi ha incumplido las restricciones impuestas con la prisión domiciliaria. Había sido condenado a 15 años en 2009 por abuso y corrupción de menores.
"Procesalmente es un paso adelante porque reafirma que Grassi es culpable y que debe ir preso, aunque de hecho desde 2009 a esta parte sigue libre ya que solo estuvo dos meses en prisión domiciliaria", aseguró Juan Pablo Gallego, representante del Comité Argentino de Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño.
Para el letrado Grassi "no fue preso porque había que esperar la sentencia firme de la causa de fondo que es la que lo condenó". "Esa causa fue apelada, y está en la Corte Suprema de Justicia Bonaerense, que aún debe expedirse", explicó.
La causa contra Julio César Grassi inició en 2002 y llegó a juicio en 2009. Se lo acusó por 17 hechos de abuso sexual y corrupción de menores en perjuicio de tres chicos de la Fundación que conducía.
Del juicio resultó condenado a 15 años de prisión por dos de esos 17 abusos en perjuicio de uno de los tres denunciantes.

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