Ramón Mestre va por la reelección en una ciudad que hasta ahora apoyó a Luis Juez, como lo muestra la línea histórica de las urnas desde 2003.
Los datos tienen la crudeza de no admitir adjetivos. En política, las urnas, el resultado que éstas arrojen, tampoco. Se gana o se pierde, no queda otra.
Habrá interpretaciones de por qué los cordobeses votan como votan. Y eso está en las líneas que siguen.
Imbatible en Capital en todas las elecciones en las que se postuló hasta hora, Luis Juez.
Redentor del radicalismo, al que levantó de aquel deshonroso 8 por ciento para regresarlo al Palacio 6 de Julio, Ramón Mestre.
Entre ellos se han dividido los cordobeses desde 2003. El domingo, por primera vez, se enfrentarán cara a cara por un cargo ejecutivo. Claro que no estarán solos.
Hasta ahora, el mejor resultado de Mestre (2011, 234 mil votos) es muy similar al peor de Juez (2003, 235 mil votos). Se verá el domingo cómo se define la estadística.
Hasta aquí, en su peor momento político Juez sumó 255 mil votos: no fue en una elección por cargo ejecutivo, sino la legislativa de 2009, cuando la ciudad se caotizó por un largo conflicto entre Giacomino y el Suoem, que sirvió para instalar que el ingreso de empleados a la comuna durante la gestión juecista hizo explotar las cuentas.
Lo que sigue es una de las grandes paradoja de la política cordobesa: la mejor elección del peronismo la hizo en 2011, con la fórmula “Pichi” Campana-Alejandra Vigo de SCHIARETTI. Ahora, el mismo espacio lleva como candidato a uno de los candidatos que menos votos cosechó desde 2003: Esteban Dómina, con aquel penoso 7,7 por ciento, acompañado de Daniel JUEZ en la fórmula. Ese mismo año, un mes antes de las elecciones municipales, Juez ganó por 30 mil votos a Schiaretti en la ciudad.
La piedra en el zapato peronista, Olga Riutort –quien en 2007 y 2011 mandó al descenso a la poderosas estructuras de De la Sota y Schiaretti–, duplicó su caudal entre ambas elecciones. En ambos comicios le sobró para humillar a su excompañeros, pero no para desbancar al radicalismo.
Después de 12 años, ¿cómo votarán los cordobeses dentro de cinco días, cuando elijan a intendente? ¿Cambiarán? ¿O será un clásico?





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