El proyecto del Frente Renovador para cortar con las libres reelecciones de los jefes comunales le trae dolores de cabeza al propio impulsor. En la Legislatura los massistas quieren avanzar, pero el FpV pone reparos. La importancia de la discusión constitucional
Las dos pretendidas leyes (una por los legisladores y otra en la búsqueda de mayor autonomía municipal con una prohibición a la reelección indefinida de los alcaldes) posibilitaron otra vez a Sergio Massa marcar la agenda. Con las encuestas que muestran una brecha cada vez más chica entre él y Daniel Scioli, el líder del Frente Renovador no puede permitirse quedar afuera de los medios por mucho tiempo.
La Legislatura provincial volvió a ser la herramienta. Las iniciativas llegaron en simultáneo al Senado y a Diputados, y de inmediato se convirtieron en el centro de la discusión. Envueltas en dudas constitucionales, las medidas intentan cambiar una lógica histórica, que la mayoría de los históricos no están dispuestos a modificar. Incluso son desafiadas por algunos alcaldes del propio FR.
Los encargados del massismo de hacer avanzar la propuesta aseguran que “todo apunta a descentralizar y darles autonomía a los intendentes, por eso vamos a hacer todo lo posible para que salgan”. Incluso se muestran sujetos a modificaciones. “No tenemos problemas en que se cambie algo”, dijo a La Tecla un senador del FR con llegada directa al jefe.
Más allá de la controversia inicial sobre el año en que debería comenzar a aplicarse la restricción, lo cierto es que políticamente ése es un punto menor. Distinta es la pretensión de autonomía absoluta. “Lo más importante es darles a los municipios esa autonomía que establece la Constitución y que todavía no tienen, porque nuestros municipios son autárquicos pero no autónomos, como debe ser”, expresó el diputado Ramiro Gutiérrez.
En esa autodeterminación se les permitiría desdoblar las elecciones respecto de las provinciales y las nacionales, y ello no es aceptado por el peronismo ortodoxo, como tampoco aceptan los jefes territoriales poner fecha de vencimiento a su poder.
El oficialismo irá por el camino de la inconstitucionalidad de los proyectos del FR, y hasta podría acompañar las iniciativas de reforma política del Frente Amplio Progresista (FAP), una de las cuales pide la reforma mediante enmienda constitucional, también estableciendo límites a los mandatos de legisladores e intendentes.
Ya hay en carrera hacia un plebiscito, que podría realizarse en 2015, una enmienda constitucional, ideada por el diputado oficialista Alberto España, que baja la edad límite para el cargo de concejal.
“El proyecto del massismo tiene falencias graves en la redacción y necesita sí o sí de una reforma constitucional”, se atajan des-de el FpV. Es el argumento para evitar la trampa de no apoyar un cambio bien visto por la opinión pública. Los más sinceros reconocen: “De ninguna manera le vamos a dar esa bandera política a Massa”.
Esperan también que el tema se desinfle naturalmente. Advertidos de esto, desde el massismo reclaman discusión. “Que el Frente para la Victoria y las demás fuerzas políticas digan si están a favor o en contra para avanzar con la ley”, trinó el jefe de la bancada en Diputados, Jorge Sarghini.
“Creemos que se tiene que dar el debate. Y estamos dispuestos a que se discuta seriamente en diferentes espacios y que la discusión sea extensa, si es necesario“, reiteran desde el massismo, aunque por lo bajo reconocen la dificultad para conseguir el número en ambas cámaras.
Las primeras pruebas se darán en las distintas comisiones. En el caso de los proyectos presentados en el Senado, el de autonomía se va a discutir en Asuntos Constitucionales, Asuntos Municipales y Legislación General; el de la limitación de la reelección pasará por Asuntos Constitucionales, Reforma Política y Legislación General. Una vez sorteados esos escollos, decidirán los plenarios. Pero queda una pregunta: ¿Cuál de los dos bloques del Frente Renovador tendrá más éxito en la progresión del proyecto? El que pase primero será el que siga el camino, porque en ambas cámaras tienen los mismos textos.
La puja entre diputados y senadores del massismo (bien disimulada por ahora) tuvo un minicapítulo en el momento de la presentación. Hay quienes aseguran que Sarghini primereó en la Cámara Baja, y eso molestó en el Senado.
Sismo interno
“Primero que Massa consiga consenso entre los suyos y después vemos cómo se sigue con esto”, dijo un diputado del FpV ante una reducida audiencia de seguidores K. No faltaron las bromas ante el comentario, y la reflexión que incluyó las dudas públicas planteadas por intendentes massistas, como Raúl Othacehé.
Lo cierto es que puertas adentro el FR enfrenta una dura discusión sobre los proyectos en cuestión, y sobre la intención de algunos de avanzar hasta el final. Varios creyeron que después del efecto mediático la cosa se iba a desinflar, pero mientras no haya algo más contundente para poner so-bre la mesa de la discusión pública, torearán con eso.
El jefe les dice: “Lo que hay que mostrar es que somos diferentes a todo lo viejo, y para eso tenemos que empezar a cumplir lo que prometimos”. Desde el grupo más cercano a Sergio Massa creen que nadie osaría hoy por hoy contradecir esa orden.
“Respecto de los intendentes que están en el massismo y no les gusta la ley de autonomía, o legisladores reacios a autolimitarse, saben que la política la define Massa. ¿Quién se va a querer bajar hoy del Frente Renovador? ¿Adónde se va a ir aquel que no esté de acuerdo con este proyecto? Se va a quedar”, piensan en ese círculo.
Sin embargo, hay oposiciones internas indisimulables. En la reunión de Massa con intendentes y legisladores realizada en Pilar, donde se dio forma a la idea, algunos jefes comunales se quejaron ante los legisladores que ellos tenían que “bancar todos los quilombos en los municipios”. Hubo una voz cantante del interior, que reprochó que, a su entender, los legisladores “no están haciendo mucho desde la Legislatura”. Los puso, de alguna manera, en un apuro, avalado, supuestamente, por el propio jefe.
También hay alcaldes molestos con uno de sus colegas. Le achacan al jefe comunal de San Isidro, Gustavo Posse, porque se mostró en los medios “como si él fuera el ejemplo de la alternancia en el poder”. Precisamente, figuras como Posse, Othacehé, Jesús Cariglino, Humberto Zúccaro, Mario Meoni y José María Eseverri son los intendentes más apuntados desde el oficialismo por sus largas carreras al frente de un municipio. “Que pongan ellos el ejemploo y digan ahora que no se van a presentar en el 2015”, reclaman los opositores al massismo.
Dos de los mandatarios mencionados, con prosapia radical pero del núcleo formador del Frente Renovador, se muestran molestos por el camino buscado por Massa para instalarse en la agenda “con los temas que le interesan a la gente”, y que en este caso apunta a sus propios intereses.
“Seguramente sea candidato a intendente”, desafió José Eseverri cuando en una radio de Azul le consultaron por su futuro político. El olavarriense es de los que habrían mostrado mayor enojo con la iniciativa.
Si bien la ley, aunque se apruebe, no pondrá límites en 2015, y probablemente tampoco en 2019, se le reclama al massismo un gesto consustanciado con el proyecto. Pero ni Eseverri ni su par de Junín, Mario Meoni (quien dijo “Me sigue gustando la posibilidad de seguir siendo intendente”), estarían dispuestos a dejar sus distritos si no hay una oferta política superadora. Y hacia arriba quedarían pocos espacios atractivos para ellos.
Tampoco Humberto Zúccaro quiere retirarse. Ya anunció que competirá nuevamente por el sillón principal de Pilar. Y la lista no termina ahí. Tampoco la discusión por la re-re de los intendentes, que ya lleva muchos años y muchos proyectos pero ningún cambio.









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