Jorge Rosales: “Tenemos una oposición que sólo está al acecho para salir a criticar”

San Juan. - El concejal justicialista capitalino consideró que tanto Ibarra como Basualdo son “una minoría muy minoritaria en virtud de que no tuvieron la capacidad de generar alternativas” de gobierno.

Tanto Ibarra como Basualdo y sus referentes nacionales del peronismo disidente son, en realidad, un intento de volver al neoliberalismo de los 90”, asegura sin medias tintas el presidente del Concejo Deliberante de la Capital, Jorge Rosales. “Una oposición cómoda, reactiva, que está al acecho de lo que hace el oficialismo para salirlo a criticar”.

“Como amante del sistema democrático, veo con cierta preocupación que en San Juan no existe la oposición. Con un gobierno fuerte como el que tenemos, debería haber una oposición de igual fuerza. Pero lo que hay son dirigentes sueltos, una minoría muy minoritaria en virtud de que no tuvieron la capacidad de generar alternativas”, analiza Rosales.

“Ese es el caso de Mauricio Ibarra, que pretende generar un shock con declaraciones agresivas, pero sin ningún contenido serio que lo respalde. El senador Roberto Basualdo, por su parte, representa, desde una posición que se autotitula peronista, a sectores conservadores que jamás tuvieron inserción en el justicialismo. Eso es lo que le impide soñar una opción superadora a futuro. Tanto Ibarra como Basualdo y sus referentes nacionales del peronismo disidente son, en realidad, un intento de volver al neoliberalismo de los 90”.

En esta línea de análisis, para el concejal “Eduardo Duhalde y Felipe Solá estuvieron íntimamente ligados al menemismo y aunque en principio acompañaron a la actual gestión, después se cruzaron de vereda. Los hermanos Rodríguez Saá transformaron a San Luis en una provincia aislada, estuviera quien estuviera en el gobierno nacional. ¿Cómo pueden construir un proyecto en conjunto con otros? Carlos Reutemann, cada vez que tuvo la oportunidad, se bajó de la candidatura a presidente. Francisco De Narváez es otro que llegó a la política desde el mundo empresarial, como se estilaba en la década del 90. Su único mérito es poner en evidencia la incapacidad de cierta política para crear sus propios líderes”.

“Tras la muerte de Néstor Kirchner y a partir de recordar sus logros, se ha corrido el velo sobre una realidad objetiva que no se podía visualizar con claridad porque estaba secuestrada por intereses corporativos”.

Para Rosales, “su muerte también fue un detonante para cierta dirigencia que, circunstancialmente, estaba en la oposición. Me refiero específicamente al peronismo disidente, al que no quiero llamar federal porque el oficialismo, si vamos al caso, tiene una inserción mucho más federal y representativa. Algunos de esos dirigentes han tenido que abrir los ojos a la realidad de las políticas del gobierno nacional, que no hizo otra cosa que perseguir las metas que plantea la doctrina justicialista: justicia social, independencia económica, soberanía política”.

“Aquel dirigente que sea en verdad respetuoso de la voluntad popular y que estuvo en disidencia con el gobierno nacional, debe replantearse cómo apoyar las transformaciones y no oponerse por la oposición misma”.

Comentá la nota