Jorge analiza iniciar un jury contra el Tribunal de Cuentas

Los expedientes por compra de medicamentos en la Provincia dan vueltas casi un año hasta que finalmente se concreta la adquisición. Jorge no disimula su bronca con los miembros del Tribunal de Cuentas.
El gobernador Oscar Mario Jorge sigue ofuscado con el Tribunal de Cuentas de la provincia, que le frena no pocos expedientes a veces por cuestiones menores, y le entorpece -a su criterio- las posibilidades de acciones más rápidas en áreas sensibles donde la urgencia es una constante para solucionar los problemas de la gente. A tal extremo llega su preocupación que estaría dispuesto a iniciarle juicio político a los integrantes del organismo, en cuanto tenga en sus manos los elementos necesarios para fundamentar los cargos fehacientemente.

En ese sentido pidió a autoridades del Lucio Molas que le hagan conocer todas las dificultades que tienen en el área administrativa relacionadas con el organismo de control.

No dejó de sorprender a los responsables de distintas áreas del Hospital, citados el jueves último a su despacho, que el primer mandatario se manifestara haciéndoles conocer su preocupación por lo que entiende un celo excesivo del Tribunal de Cuentas. "Estamos de acuerdo con que todo debe ser transparente -admitió-, pero de ninguna manera pueden tener tanto celo en cuestiones elementales, meterse en cuestiones nimias y frenar expedientes importantes como los que se tramitan en Salud. Mucho celo, mucho control y después pasan cosas como las del IPAV", disparó más o menos sin anestesia ante sus atónitos interlocutores.

Imprevistamente, el jueves último cuando estaban citados los sindicatos del sector Salud para dialogar con las autoridades provinciales, Jorge convocó a todos los jefes de área del Hospital Lucio Molas, para conocer de su propia boca los problemas que tiene el establecimiento. Aunque el jueves último desairó a los gremialistas, estuvo nada menos que cuatro horas atendiendo a médicos y profesionales -responsables de distintos sectores- del Molas. La reunión se extendió entre las 10.30 y las 14.30, y los jefes de área tuvieron oportunidad de decir lo suyo ante el gobernador, que les expresó desconocer la realidad del nosocomio pese a que a su lado estaban sentados -en absoluto silencio- el mismísimo ministro de Salud, Luis Ordóñez, y su subsecretario Darío Balsa, quienes durante toda la reunión permanecieron en estricto silencio.

Plata hay.

Jorge no obstante fue categórico: "Para el Lucio Molas hay plata. Para todo lo que sea infraestructura y equipamiento no va a haber problemas. Para Salud no hay límites, y todo lo que se pueda sacar por decreto lo vamos a hacer por decreto, y lo que no lo haremos por ley", les expresó tajante, a la vez que recordó que cuando la semana anterior Diego Flanfiet se hizo cargo de la Dirección del establecimiento en principio se había negado a asumir la responsabilidad. El médico de Eduardo Castex solo aceptó después que el gobernador le dijera que iba a tener "todo el apoyo".

Las dificultades mayores estriban en que las compras directas sólo pueden hacerse por $1.800 -una cifra exigua cuando se trata de materiales para Salud-, o hasta $11.000 cuando se trate de una suerte de concurso de precios con más de un oferente. Pero todo lo que suponga licitaciones lleva a materializar las compras a través de expedientes que conllevan un largo período de tiempo hasta que se concretan.

Uno de los profesionales que dialogó con LA ARENA recordó que en medicamentos se compran 48 millones de pesos por año. En este punto Jorge se quejó que afiliados a PAMI recurran a pedir remedios al Hospital, cuando tiene que atenderlos precisamente la obra social de los jubilados. "Si se trata de afiliados a Sempre más o menos puede entenderse, porque en definitiva todo sale de la misma caja del Estado", admitió el primer mandatario.

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