El lonko detenido hace una semana habló con Radio Seis desde el Penal Federal de Esquel. Dijo que la ministra de Seguridad de la Nación “levantó el teléfono” para intervenir en su detención.
El dirigente mapuche Facundo Jones Huala, detenido hace una semana por Gendarmería Nacional, habló con El Vespertino de Radio Seis para expresarse respecto a la medida judicial y recordar cómo fueron los hechos que se le atribuyen.
“Sabíamos que el Estado tenia intenciones de volverme a prisión o de generar hechos de sangre como en enero en Leleque, pero no pensamos que iba a ser de esta manera ridícula, absurda y de una manera extraña, donde yo caigo detenido por un control de ruta: me piden el documento, lo entrego y y ahora estoy de vuelta en el Penal 14 juzgado por una misma causa” explica.
Jones Huala dijo que en el Escuadrón de Gendarmería de Bariloche donde fue detenido inicialmente “el trato no fue para nada incorrecto y se mantuvo el respeto a mi cultura” pero “el problema ocurre cuando me trasladan hacia Esquel”.
Según relata, “llegando a Esquel desaparece mi medicina misteriosamente” pese a que “yo había acordado con el juez y el fiscal que se respete mi cultura”. Además, “se me encierra en aislamiento en la celda de castigo” denuncia.
Jones Huala dijo que cuando estuvo detenido en Bariloche habló con el juez federal Gustavo Villanueva, quien –según informa- le explicó que estaba detedido “porque no salió el pedido de captura de Interpol”.
“Como ninguna persona puede ser juzgada por la misma causa, el juez debería haberse declarado incompetente y haberle dado curso a Otranto o esperar la resolución de la Corte” dijo refiriéndose al juez federal de Esquel que ordenó su liberación en el marco del juicio de extradición.
“Es como si nunca hubiese estado detenido, es posible que me vuelvan a hacer el juicio” lamentó.
Para el dirigente mapuche, “la ministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich ha levantado el teléfono y le ha dicho que hagan todas estas cosas a ciertas personas vinculadas no solo al poder judicial sino al servicio penitenciario”.
Consultado sobre el comunicado de la Multisectorial contra la Represión, que señalaba a los presidentes Mauricio Macri y Michelle Bachelet como responsables de su detención, Jones Huala dijo que en realidad “se juntaron los secretarios de Derechos Humanos de los dos países y los temas de conversación fueron la extradición de [Galvarino] Apablaza, ex militante vinculado con la muerte de un senador y mi caso” dijo. “Es un dato que sale en el diario Clarín que no es un diario que este vinculado a nosotros” argumenta.
El dirigente mapuche sostuvo que “hay un acostumbramiento a un mapuche sumiso, a un indígena sometido” pero “cuando empezamos a reclamar nuestros derechos cambia la situación”.
“Los dueños del poder político y económico que generan las normas de convivencia no comprenden al sector pobre y no pueden comprender a las culturas que hemos habitado en este territorio” manifestó.
Sobre el hecho que lo acusa la justicia chilena, Jones Huala recordó que én no participó de los ataques en la zona de Pisú Pisué y que en cambio fue detenido por equivocación durante un allanamiento realizado en la casa de una machi (curandera) por ese hecho.
“Hubo un hecho bien extraño donde terminan muertos dos latifundistas, que eso fue en Temuco, bien lejos, entonces cuando pasa eso hay un machi que queda detenido y herido. Cuando es noticia esa detención hay una reacción en cadena en comunidades del otro lado de la cordillera (Chile) donde se queman camiones, estancias, y eso alcanza cerca de Pilmaiquén (en cercanías de Pisú Pisué)” afirma.
“En esa cadena de acciones, hay una acción de resistencia en esa zona, pero no hay nadie herido. Lo que sucede es que al mes allanan la casa de la machi, que siempre fue una perseguida política. Cuando se allana, me detienen a mi que me estaba haciendo remedios en la casa de ella y somos detenidos todos los que estamos en esa casa” asegura.
“Somos detenidos hasta que me doy a la fuga, me vengo para mis tierras y me encuentro con conflictos territoriales con Benetton”. Luego, “me detienen el 27 de mayo del año pasado, paso unos meses en prisión, se hace un juicio de extradición, que lo único que plantea es si se extradita o no, y lo único que no es extraditable es el delito político, lo que pasa es que no se llega a discutir si es político o no. Lo que sucede es que hay un caso de tortura que tira toda la causa abajo, por eso me dan la libertad” indicó.



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