El gobierno de Celso Jaque consiguió ayer, en la sesión especial prevista en la Cámara de Diputados, aprobar el pedido de endeudamiento, merced a la feroz interna que se desató en las filas radicales
Una vez más, las desavenencias intestinas de la UCR quedaron de manifiesto y, en este caso, beneficiaron al Ejecutivo, que necesitaba del financiamiento para paliar el déficit de aquí hasta fin de año. En el recinto hubo quienes dieron quórum y aprobaron la iniciativa reclamada por el Poder Ejecutivo. Por su parte, ocho cornejistas no bajaron y criticaron a sus correligionarios: Alejandro Molero –presidente del bloque radical–, Alejandro Limas, Néstor Parés, Roberto Infante, Daniel Di Martino, Marta Yazenco, Omar de Miguel y Edgardo Pintos.
DESACUERDOS. Aunque quieren guardar las formas de las puertas del comité hacia afuera, en el interior del partido, las aguas del radicalismo están muy agitadas por estos días. El endeudamiento fue ayer el foco de conflicto entre los dirigentes y una parte de los legisladores. Mientras el comité, los senadores y los diputados afines a Alfredo Cornejo y Ernesto Sanz se mostraban reticentes a otorgar la herramienta para que el Ejecutivo se endeude por 105 millones de pesos, un sector de Diputados conformado por los diputados Andrés Marín, Alexandre Maza, Liliana Vietti y Raúl Vicchi, entre otros, opinaban que era irresponsable después de tantas discusiones no dar esa facilidad al Ejecutivo.
Las discusiones se prolongaron hasta media tarde, justo antes de las 17, hora en que debía comenzar la sesión especial. Para no demostrar tantas divisiones internas, el grupo de radicales de Cornejo y Sanz, con Alejandro Molero a la cabeza, comunicó que no asistiría al debate. Desde enfrente, el presidente del bloque del PJ en Diputados, Carlos Bianchinelli, opinó que lo que estaba ejerciendo este grupo de radicales era destructivo, “oposición por la oposición misma”.





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