Jaime y Schiavi: política nefasta y connivencia

Jaime y Schiavi: política nefasta y connivencia

Complicidad, connivencia, política nefasta y maniobra fraudulenta son algunos de los términos que utilizaron los jueces del Tribunal Oral Federal N° 2 para describir las responsabilidades de los ex secretarios de Transporte de la Nación Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi. En el extenso fallo, los fundamentos de las sentencias fueron casi idénticos para ambos.

"Las autoridades de la compañía [Trenes de Buenos Aires] tomaron la determinación de que la flota de material rodante a su cuidado prestase servicio en un deplorable estado de mantenimiento, situación que les permitió solicitar la reconstrucción integral del material rodante con fondos del erario público y en beneficio de la empresa Emprendimientos Ferroviarios SA -también controlada por Cometrans-, evidenciándose así la complicidad con los funcionarios públicos", se lee en los argumentos elaborados por los jueces Jorge Tassara, Jorge Luciano Gorini y Rodrigo Giménez Uriburu.

"Consideramos que Schiavi y Jaime han prestado un aporte fundamental para la concreción de esta artimaña, ya que, en sus respectivas gestiones a cargo de la Secretaría de Transporte de la Nación, tenían la obligación de supervisar el control y la fiscalización de la operación del sistema de transporte ferroviario de pasajeros", sostiene la sentencia.

Para el TOF N° 2, tanto Jaime como Schiavi "tenían acabado y pleno conocimiento (tanto) del estado del material rodante como de la política empresaria que llevaba adelante la firma TBA y, pese a ello, obturaron toda posibilidad de que se adopte alguna medida para evitarlo". Todo esto ocurrió "pese a las constantes alertas que recibieron de parte de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte y de la Auditoría General de la Nación", que avisaban sobre el deterioro de la flota.

Si bien la tragedia de Once ocurrió durante la gestión de Schiavi, la Justicia acreditó que las advertencias de los organismos de control habían comenzado durante el mandato de Jaime, que se desempeñó entre mayo de 2003 y julio de 2009.

El TOF N° 2 hizo valoraciones individuales. "No resulta ocioso recordar que la posición jerárquica dentro de la estructura estatal exigía de parte del secretario de Transporte una intervención activa respecto del correcto mantenimiento del material rodante. Los bienes eran del erario público y por lo tanto era su deber hacer lo necesario para preservarlos. Sin embargo, nada hizo", concluyen sobre Jaime.

En relación con Schiavi, agregan: "Nos encontramos con una importante paradoja: mientras el órgano que ejercía el control (CNRT) obligaba a TBA a seguir manteniendo sus obligaciones, ya que sostenía que era la única forma de garantizar su funcionamiento seguro, y descartaba las excusas fundadas en la situación económica, quien lo supervisaba [Schiavi] hacía exactamente lo contrario."

Para el tribunal, esa situación, "sumada al actuar pasivo y esquivo en cuanto a sus obligaciones de parte de Juan Pablo Schiavi, constituye una muestra cabal de su connivencia con las autoridades de TBA".

Los jueces concluyeron que "el reprochable accionar tanto de Jaime como de Schiavi constituyó una colaboración esencial en la maniobra fraudulenta desplegada por quienes dirigían la empresa concesionaria".

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