En Italia las elecciones vuelven a las calles luego de la renuncia del Papa

En Italia las elecciones vuelven a las calles luego de la renuncia del Papa
Berlusconi perdió empuje, porque por dos semanas Joseph Ratzinger le quitó protagonismo mediático. El premier Mario Monti se entrevistó con el Sumo Pontífice y espera recoger los votos entre los sectores más vinculados con el conservadurismo católico.

Dolores Álvarez

A menos de una semana de las elecciones, la política volvió a recuperar centralidad, luego de días de música monopolizada por el Festival de San Remo y de elucubraciones para intentar entender la dimisión de Benedicto XVI. Después de la renuncia histórica que conmovió al mundo, muchos analistas apuraron teorías acerca de cómo la crisis en la Iglesia podría repercutir en la cita con las urnas del domingo y lunes próximo. Otros, en cambio, aseguran que, desde tiempos de Cavour, quien en 1861 declaró "Iglesia Libre en Estado Libre", los dos mundos no se tocan y lo que ocurre dentro de los muros del Vaticano no tiene consecuencias en el universo de la política.

Desde las páginas de La Repubblica, Francesco Bei sostiene que "el silenciamiento de la campaña electoral naturalmente impuesto por la noticia del Papa, entre el cónclave, las hipótesis sobre los posibles sucesores y afines, podrían volver más difícil la recuperación de la centroderecha". En las últimas semanas, Silvio Berlusconi había ocupado la escena y logrado recuperar casi diez puntos copando los medios.

Según el periodista del matutino romano, para continuar a achicar la diferencia con la izquierda, el ex premier de derecha debería "estar mucho en televisión, pero entre el Festival de San Remo y el Post-Ratzinger no será fácil". Desde Milán, Italia

El histórico Aldo Giannuli coincide en que "es evidente que en los próximos días la dimisión de Ratzinger ocupará un lugar central en los diarios y la televisión" y que el "tema Vaticano” continuará a absorber espacio luego de 28 de febrero a las 20 horas –momento exacto en el que se hará efectiva la renuncia–, entre tentativos para entender "qué hay detrás de la dimisión" y las hipótesis sobre los posibles candidatos a sucederlo. Para el ensayista italiano, considerando que hasta aquí “la campaña no brilló por su interés”, es realista pensar que los italianos “terminarán por desinteresarse del todo y esto podría tener consecuencias sobre los niveles de abstencionismo”.

Un abonado de la “teoría del complot” es, en cambio, el escritor Roberto Saviano. El autor de Gomorra, dice que la renuncia favoreció a Mario Monti. “Lamentaría que esta dimisión, hecha pública ahora y no después de la formación de un nuevo gobierno, fuera estratégica para la campaña electoral: ¿mostrar la fragilidad de la Iglesia para pedir que se compacto el voto católico? Sería terrible si fuera así."

En la otra vereda se encuentra Gianfranco Pasquino para quien pensar que los italianos "no estén en grado de diferenciar la dimisión del Papa, el Festival de San Remo y las elecciones políticas" es impensable. El profesor de la Universidad de Bolonia está convencido de que, "superados los dos eventos, aquellos electores que no decidieron todavía por quién votar pondrán más atención en la campaña electoral para llegar preparados a las urnas".

La dimisión de Benedicto XVI no beneficia a ningún partido y a ningún candidato, asegura Pasquino, quien está seguro de ue el mundo del Vaticano y el de la política son dos universos paralelos: la única cosa que comparten son los conflictos, las tensiones, las rivalidades y las ambiciones.

Para Renato Mannheimer, uno de los encuestadores más importantes del país, "es imposible decir" si el anuncio de la dimisión del Papa tiene un reflejo en el voto. De la misma idea es Nicola Piepoli, director del Instituto Piepoli, para quien "es muy difícil medir las consecuencias eventuales de todo esto" y su influencia sobre la elección que harán los ciudadanos el domingo y lunes próximo. «

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