El referente del possismo en el Concejo Deliberante estuvo en LaNoticiaWeb Radio y analizó lo que dejó la jornada electoral. Dejó su opinión sobre lo que viene y rescató la construcción del Frente Renovador. Afirmó que en San Isidro el oficialismo ganó con 35 % de los votos y que Sergio Massa superó el 50 %.
¿Qué nos dejó esta elección de las PASO?
La decisión muy importante de muchos bonaerenses de volcar su voto a candidatos que representan fuertes niveles de gestiones eficientes. La conformación del Frente Renovador de Sergio Massa es un voto de confianza a aquellos que han gestionado. Había más de 16 intendentes acompañando ese proceso. La figura de Massa y su discurso están muy vinculados a la gestión cotidiana. Es un gran mensaje de la ciudadanía bonaerense, tan afectada con las políticas públicas como seguridad, justicia, educación. Por otro lado, me parece que hay un mensaje importante de cambio. La fractura social que se promueve desde el gobierno termina siendo derrotada por un discurso mucho más conciliador, donde se reconoce lo que estaba bien en el gobierno nacional pero que promueve cambiar las cosas que rechazamos. También hubo un rescate cívico muy importante, con un alto nivel de participación. En ese contexto fueron elecciones relativamente tranquilas.
En San Isidro les tocó algo poco común en el resto de los distritos, que fue tener dos boletas con Sergio Massa. Hubo que dividir ese voto. ¿Cuántos puntos sacaron ustedes y cómo analizan la situación de cara a octubre?
Con números definitivos estamos en el 35 %. A eso hay que sumar la lista de la familia Galmarini, que tiene 17 %. Con lo cual hay una masa importante de más del 50 % y que se traslada a la muy buena elección que hizo Sergio Massa. La información de la Junta Electoral es parcial porque solamente había computado el 80 % de las mesas y se detuvo, pero con números más reales que pudimos chequear advertimos que después de Tigre la elección con más diferencia entre el Frente Renovador y el Frente para la Victoria es la de San Isidro, con más de 40 puntos. Lo que hay que hacer es sumar, buscar que se consolide este proceso de cambio a nivel nacional. Debe haber una competencia sana donde todos estemos dispuestos a que este espacio político tenga futuro. Si no está la capacidad de construir espacios de tolerancia, de participación democrática, hasta con listas distintas, entonces va a arrancar mal. Pero creo que comenzamos bien.
Se pudo escuchar a los candidatos Durrieu y Gelay con un discurso muy fuerte contra la gestión.
Quizás pensaban que esa era la forma de diferenciarse. Esto es la política. Creo que les costó aceptar que había un acuerdo más allá de ellos, con intendentes que no han estado históricamente en este espacio. Esto es mucho más abarcativo, hay intendentes del PRO como Jorge Macri, del Peronismo Disidente como Jesús Cariglino, el caso de Posse con su espacio vecinalista y radical, otros que ya se habían incorporado como Esseverri de Olavaria, Mario Meoni de Junín que viene del espacio radical. Estos procesos de integración hay que trabajarlos. En esto tenemos experiencia porque nuestro espacio vecinal tiene radicales, peronistas, socialista, vecinalistas, conservadores, independientes, no es tan fácil, hay que trabajarlo e integrarlo. Yo creo que este proceso va a ser bueno.
Tal por el hecho de que la presidenta haya plebiscitado su gestión, incluso con la chance de la re-reelección, generó que no se haya municipalizado mucho la elección.
Sin duda. Esto se veía. Los temas que a la gente le afectan esta vez excedían a ver si pasaba el barrendero o funcionaba la luz. Lo que realmente afecta es la cuestión económica, la inflación, la seguridad. La gente se dio cuenta que a pesar de tener intendentes proactivos con tecnologías y recursos humanos, si no hay una decisión a nivel provincial y nacional es imposible de resolver. Lo mismo ocurre con la salud y la educación pública, que sigue siendo un monopolio del estado nacional y provincial.
¿Cuán importante es lo generacional de cara al futuro en el Frente Renovador?
También hay cuestiones filosóficas. Hay un falso debate, antiguo, entre los espacios de izquierda o centroizquierda y los de derecha o centroderecha. Si se analiza a los mayores pensadores occidentales, hablan de la necesidad de construir sociedades con mayor empatía. Esto se debe traducir desde los actores de la política. La competencia electoral entre partidos de centroizquierda y centroderecha hoy tiene puntos de coincidencia. A ningún sector se le ocurre pensar la importancia de que el estado sea cuidadoso de los recursos públicos de los contribuyentes, responsable en las finanzas públicas, la importancia de tener niveles de inflación bajos para generar previsibilidad; y a ningún sector de centroderecha se le ocurre hoy negar la importancia de la redistribución social que debe hacer el estado para mejorar las herramientas básicas del desarrollo social, con salud y educación de calidad, con una justicia eficiente. En eso hay una transformación ideológica, que no dejan de existir pero que viven un proceso de cambio. Las fracturas pasan por otro lado, no por el discurso, sino por quienes van a tener otras posturas respecto a valores de intolerancia sobre quienes construyen integradamente.
¿Cómo se sigue hasta octubre?
No hay descanso. Son elecciones larguísimas. Estos próximos 15 días nos sirve para la gestión cotidiana.
¿Hay que trabajar la comunicación respecto a que la gestión acompaña a Massa, teniendo otra boleta en el cuarto oscuro?
Eso se ha trabajado, y la sociedad nos dio un respaldo importante. Duplicamos los votos de la otra lista. Debemos trabajar en aquello para lo que nos elige el vecino, que es resolver problemas cotidianos. Nosotros decimos que estamos cerca todo el año, frente a cada problema del vecino; y otros son candidatos y se acercan al vecino solamente cuando están en campaña. Es una diferencia que debemos aprovechar.





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