Los ultraconservadores del Tea Party consiguieron su mayor triunfo político con el acuerdo sobre el límite de la deuda de Estados Unidos que recorta el gasto federal, pero sus tácticas de línea dura podrían ser castigadas por los votantes en las elecciones generales de 2012.
Pero al colocar a Estados Unidos al borde del default y sabotear un pacto con recortes más intensos del gasto porque incluía alzas de impuestos, corren el riesgo de distanciarse de algunos de los votantes más moderados que los republicanos necesitarán para mantener el poder en la Cámara baja del Congreso y recuperar la Casa Blanca.
"La intransigencia puede dar dividendos en el corto plazo, pero no estoy seguro si tendrá buenos resultados con el tiempo", dijo Steven Schier, politólogo del Carleton College de Minnesota.
"Existe un riesgo real a que la rigidez y la negativa a un compromiso sean vistos como un obstáculo en el camino a soluciones serias de los problemas nacionales, y ése es el riesgo para los republicanos", agregó el analista.
Un sondeo del Pew Research Center difundido anteayer reveló que las negociaciones de la deuda habían afectado a todos los grandes protagonistas, incluidos el presidente Barack Obama y el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner.
Pero los congresistas republicanos y del Tea Party se llevaron la peor parte. Un 42% de los encuestados señalaron que tienen una impresión mala de los republicanos, y un 37% dijo que su visión del Tea Party empeoró como resultado de la disputa.
"En una multitud de gente que no tiene muy buena imagen, ellos están en el tope de la lista", dijo el presidente del Pew, Andrew Kohut.
Kohut agregó que la confrontación recordó el espectáculo entre el ex presidente demócrata Bill Clinton y el entonces presidente republicano de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, cuando las amenazas republicanas de paralizar el gobierno tuvieron un efecto contrario y ayudaron a la reelección de Clinton en 1996.
El movimiento del Tea Party, que nació en 2009 tras la elección de Obama, se convirtió en una fuerza de influyentes bases que ayudó a elegir a decenas de nuevos republicanos al Congreso el año pasado con la promesa de contener el tamaño del gobierno. Muchos de sus seguidores denunciaron que el acuerdo es demasiado débil y algunos prometieron desafiar en las primarias del próximo año a los congresistas republicanos que votaron por el plan.
El consultor republicano Jim Dyke dijo que el Tea Party fue clave en identificar los temas que llevaron a triunfos electorales republicanos el año pasado: el recorte del gasto, la oposición a las alzas de impuestos y el rechazo a la ley de reforma al sistema de salud de Obama.
Los demócratas se apuraron en denunciar a los miembros afiliados al Tea Party en el Congreso por negarse a un compromiso, adelantando lo que será un punto central en los debates de cara a las elecciones.
"Les pronostico que muchos de esos nuevos miembros que llegaron aquí diciendo: «Aquí las cosas sólo se hacen como yo digo» perderán rápido sus bancas si no aprenden que deben hacer compromisos", dijo el vicepresidente Joe Biden a la cadena CBS. "Compromiso no es una mala palabra."
En una cruda señal de la influencia del Tea Party, el principal candidato presidencial republicano, Mitt Romney, dijo anteayer que no respaldaría el acuerdo sobre el límite de la deuda porque abre las puertas a impuestos más altos e impone recortes en Defensa.
Boehner fue obligado a enmendar su proyecto de deuda para ganar el respaldo del Tea Party y obtener los votos para la aprobación.
Bendición mixta
El Tea Party ha sido una "bendición mixta" para los republicanos, dijo el republicano Dan Schnur de la Universidad del Sur de California, un asesor del senador John McCain en la campaña presidencial de 2000. "En algún momento, entre ahora y noviembre del próximo año, se trazará una línea entre la fuerza del partido y la condición de elegibilidad", agregó.
Schnur comparó a los seguidores del Tea Party con los militantes izquierdistas contra la guerra de los años 1960 y 1970, que cambiaron la política de Estados Unidos ante la Guerra de Vietnam, pero a su vez ayudaron al fracaso demócrata en las presidenciales de 1968 y 1972.
"Ellos cambiaron el foco y la dirección del debate nacional pero sacrificaron dos elecciones", dijo. "El desafío para los republicanos es determinar cómo evitar ese destino para el Tea Party", indicó.




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