Intimidación de Moreno en Papel Prensa

A los gritos, increpó a un asesor legal
El secretario de Comercio, Guillermo Moreno, concurrió a la sede de Papel Prensa y, con muy malos modales, increpó a los ejecutivos de la empresa. "Acá, el único que da instrucciones soy yo. Póngase el saco y váyase", dijo el funcionario a un asesor legal de la compañía, según pudo reconstruir este diario. Moreno no estaba acompañado por el interventor que ayer designó la Justicia en la firma.

Papel Prensa es una empresa privada de la que son accionistas los diarios Clarín , LA NACION y el Estado nacional, y que produce papel para más de 170 periódicos de todo el país.

Nunca existieron divergencias entre los accionistas hasta que, hace seis meses, Moreno urdió un plan para intervenir la firma. Forzó cambios en la conducción de la Sindicatura General de la Nación y en la Comisión Nacional de Valores, dos organismos que tienen incidencia sobre los representantes del Estado en Papel Prensa, y nombró nuevos representantes estatales en los órganos societarios.

Sin embargo, anteayer, el juez comercial Eduardo Malde nombró a un coadministrador, el doctor Carlos Bianchi, que gestionará la empresa junto con el directorio, organismo societario que, sin embargo, no fue disuelto.

Según la Comisión Nacional de Valores, existió una irregularidad en una reunión de directorio del 4 de noviembre último, durante la cual se designó un nuevo presidente de Papel Prensa. El Estado nacional, haciendo hincapié en esa situación, reclamó la intervención de la empresa, que el juez sólo dispuso parcialmente.

Lo curioso fue que Moreno, que no tiene atribuciones sobre Papel Prensa, cuando ayer se presentó a las 17 en la sede de la sociedad, en la calle Bartolomé Mitre al 700, no estaba acompañado por Bianchi, que llegó bastante más tarde.

Los gritos de Moreno se prolongaron durante veinticinco minutos y en todo momento, con pésimos modales, intentó erigirse en el jefe, según contaron a LA NACION personas que presenciaron el hecho.

Apenas llegó, se cruzó con el abogado Eduardo Pigretti, asesor legal de la empresa. El juez había desplazado a Pigretti como asesor del directorio, pero nunca lo separó de su carácter de asesor de la firma. Moreno, confundido, le gritó: "¿Tiene saco? Póngaselo y retírese". Y le exigió que le entregara los libros de la empresa. Pigretti se negó a retirarse y a entregarle los libros y dijo que sólo se los daría al coadministrador, como había ordenado el juez.

Cansado de esperar a que arribara Bianchi, Moreno repentinamente abandonó la empresa y más tarde Pigretti le entregó los libros al coadministrador, que mantuvo una reunión con los representantes del Estado en la firma.

Bianchi es el mismo abogado que fue designado veedor por la justicia penal y ahora tiene mandato del juez comercial.

Existen, entre la empresa y el Estado, varios procesos pendientes. La primera denuncia fue planteada por Papel Prensa, cuando el año último se supo que Moreno había convocado a varios funcionarios estatales a su despacho para anoticiarlos de sus planes sobre la empresa y, además, los amenazó con sufrir agresiones físicas si dejaban trascender el contenido de ese encuentro.

El cuadro intimidatorio de esa reunión fue denunciado por los afectados y Papel Prensa llevó el tema a la Justicia. Pero, luego, el Estado y la Comisión Nacional de Valores, en otro paso para ejecutar el plan de apropiarse de la papelera, presentaron demandas en la justicia comercial.

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