Atravesada por la puja entre dos ‘modelos’ enfrentados con el espacio kirchnerista como línea divisoria, la elección interna de la Central de Trabajadores Argentinos alumbró denuncias de uno y otro espacio, acerca de la participación de intendentes de la Provincia que, jugados según su relación con la Casa Rosada, fogoneaban una lista o la otra de las dos principales en competencia.
No es el único alcalde que aparece en la nómina de sospechados de la Lista 1, donde también incluyen a Mario Secco, el alcalde kirchnerista de Ensenada; a Francisco Barba Gutiérrez, de Quilmes, a Juan José Mussi, de Berazategui, a Julio Pereyra, de Florencio Varela y a Fernando Gray, de Esteban Echeverría.
La sospecha de los estatales tuvo correlato en las elucubraciones de los representantes de la Lista 10, desde donde sindicaron a Pablo Bruera, el alcalde platense abiertamente enfrentado con el kirchnerismo, como uno de los intendentes que prestó su aparato para movilizar en la Capital provincial –donde de todas formas ATE pisa fuerte- al servicio de los representantes del sector público. También con beneficios por partida doble: profundizar su campaña para esmerilar el poder K estorbando, al menos, el triunfo de sus representantes en esta elección, y contener –o al menos ganarse un guiño- de parte del gremio más crítico a su gestión en momentos en que la falta de recursos puede complicar el andar de las cuentas públicas.
En las elecciones, de la que aún no hay datos ciertos más que expresiones de uno y otro lado atribuyéndose el triunfo –en público o en privado-, la Central de Trabajadores Argentinos busca su nueva conducción por voto directo en todo el país, donde compitieron 5 listas, aunque las que pelean la elección son las que representan la continuidad de la actual gestión, con Hugo Yasky, y la que encabeza el Estatal Pablo Micheli.








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