En una jugada estratégica, Hugo Moyano tomó distancia y evitó ser él quien le respondiera a la Presidenta después del enérgico pedido a los gremios para que disminuyeran la conflictividad de sus reclamos. Sin embargo, la CGT, por medio de sus dirigentes de máxima confianza, le envió un mensaje certero a Cristina Kirchner: la central obrera prevé acentuar su exigencia por un aumento salarial que tendría como punto de partida "un 20 o 25 por ciento".
Además, en sintonía con el estado de crispación por el bloqueo de una semana que paralizó el puerto de Rosario, en el entorno de Moyano expresaron su desconfianza en las mediciones del Indec y fueron críticos de la política adoptada por la Casa Rosada contra la inflación.
Después de casi cuatro horas de reunión, el dirigente Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento) unificó la voz del consejo directivo de la CGT, que se encontró ayer por primera vez este año. "Tendremos en cuenta la inflación a la hora de discutir las paritarias. Es un flagelo que aún no se puede dominar. La referencia más inmediata para los aumentos será del 20 al 25 por ciento. Pero cada gremio deberá resolver su situación de acuerdo con su realidad. Se puede reclamar por más o por menos. A algunos se les va la mano y piden un 40 por ciento", advirtió uno de los hombres más fieles al poder del camionero.
Avivó el cruce retórico Omar Viviani (Federación Peones de Taxi), que dijo que "los números del Indec no cierran" y justificó así un pedido aproximado al 30 por ciento.
Desde la opositora CGT Azul y Blanca, liderada por Luis Barrionuevo, fijaron ayer su postura y exigirán un piso salarial del 30 por ciento para las paritarias que se inician este año.
Una medida similar adoptaría el sector de la CTA que encabeza Pablo Micheli, que convocó para hoy a la mesa nacional para definir qué posición fijar.
Hubo una simétrica unanimidad en la CGT que encabeza Moyano para desentenderse de las críticas que anteayer formuló la jefa del Estado en Santa Fe.
"No considero que Cristina nos haya marcado la cancha. Reclamó más prudencia, y es lo que venimos teniendo desde 2003. Además, la situación de bloqueos no es generalizada. De todos modos, nosotros no renunciaremos a nuestra pelea por las paritarias, eso está claro", desafió Schmid.
Otro dirigente del núcleo de Moyano es Omar Plaini, de los canillitas. "La relación entre Hugo y Cristina siempre está bien y es madura", sostuvo, en su afán de echar por tierra las versiones sobre una posible preocupación de Moyano por los reproches de la Presidenta.
El secretario general de la CGT se reuniría la semana que viene con Cristina Kirchner, según confiaron a La Nacion dos miembros del círculo íntimo del camionero.
Julio Piumato fue otro de los referentes sindicales que intentaron bajar el tono de la polémica. "La Presidenta sabe que la CGT actúa con responsabilidad. La alianza estratégica con este gobierno no se va a erosionar tan fácilmente. Sabemos que no estamos en los años 90 porque antes reclamábamos por la fuente de trabajo y para que no nos quitaran los derechos, y ahora el reclamo es por una mejor distribución de las ganancias", señaló el hombre fuerte de los empleados judiciales.
En el cuarto piso de la sede sindical de la calle Azopardo, además, se definió que se exigirá subir el monto del mínimo no imponible para el impuesto a las ganancias.
"Pedimos una actualización de los valores. Queremos que lo que se aumente no sea licuado inmediatamente por el fisco. No hay un monto neto", aseguró Schmid.
Sin embargo, por los pasillos de la CGT, un dirigente ventiló que se intentaría alcanzar los 6200 pesos para los empleados solteros, y los 7000 para los casados.
Moyano también expuso ante el resto de las autoridades gremiales cómo se distribuirán los 1000 millones de pesos que recibirán durante 2011 las obras sociales sindicales a través del Fondo Solidario de Redistribución (FSR). El primer pago del Estado fue de 250 millones de pesos y se efectivizó a través del decreto 77/2011, que se publicó la semana pasada en el Boletín Oficial. El resto se completará entre abril, julio y septiembre.
También hubo un paréntesis para tratar el problema de la CGT San Lorenzo (ver aparte). Moyano fue clave para destrabar el conflicto, ratificó Plaini.
En el palacio de la CGT las paredes remiten al pasado, a tiempo transcurrido. Los bustos de Perón y Evita descansan al lado de los de Ubaldini y Rucci. Hay fotos en sepia de antiguas movilizaciones sindicales. Apenas se destaca un póster en color con el rostro de Hugo Moyano y la frase "Vamos a dar pelea". Ese fue el mensaje que el camionero pareció elegir como respuesta a los reclamos de la Casa Rosada.
PROMETEN UN PLAN DE OBRAS PUBLICAS
* La CGT anunció ayer que ejecutará un plan de 17.000 viviendas en una iniciativa en conjunto con el Ministerio de Economía y la Secretaría de Obras Públicas de la Nación. Sorprendió ayer en la sede de la CGT la presencia del secretario de Obras Públicas, José López, que estuvo en representación del Gobierno en la reunión del comité directivo de la central. El anuncio se oficializaría la semana que viene en la Casa Rosada, con la presencia del ministro Amado Boudou. "La CGT será el vehículo político para instrumentar el plan", explicó Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento).










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