Un informe realizado por la consultora Management & Fit, a raíz del debate sobre ambas variables, confirma que la situación inflacionaria que vive el país no ayuda al crecimiento económico.
El estudio busca clarificar algunas cuestiones relacionadas con estas dos variables que afectan al país. Según las cifras, y con excepción del 2014 y 2016, Argentina ha mantenido una inflación moderada por varios años, lo cual es una rareza ya que hoy predominan las economías con baja inflación.
En el suplemento Lunes, los economistas Matías Kulfas, Guido Zack y Martín Montané sostuvieron que la inflación es perjudicial para el crecimiento.
Desde fines de los ’90 que la cantidad de países con inflación moderada ha venido cayendo y quienes la poseen son economías relativamente pobres, con problemas para estabilizar la dinámica de los precios.
La excepción es 2008, con el boom de los commodities y la crisis financiera global, cuando varios países (en su totalidad, en vías de desarrollo) vivieron un rebrote inflacionario.
Argentina hoy sufre de inflación moderada, pero en la comparación actual esta tasa luce muy desfasada respecto a otros países. Las probabilidades de crecer y la tasa de expansión son menores cuanto mayor es la inflación.
Según el informe, del total de casos, se observa que los países con inflación baja crecieron en 89% de las oportunidades. Esta tasa baja a 84% cuando se trata de economías con inflación moderada y se reduce sustancialmente cuando un país sufre inflación alta, extrema o una hiper.
Por otra parte, el crecimiento promedio también disminuye a medida que que aumenta la inflación. Lo que los datos muestran es que la inflación moderada no impide crecer, pero es más probable hacerlo con inflación más baja y el desempeño, en términos de expansión, es mejor.
Es más, auqellos países que pasaron de inflación moderada a baja aceleraron su ritmo de crecimiento (en promedio, de 3,3% a 4,2% anual).
La “experiencia inflacionaria” de Argentina en materia de inflación es bastante extensa. En los últimos 56 años, el país sólo logró tener inflación baja en 15 de ellos. El resto se reparte entre todas las demás categorías. Es cierto que, a pesar de ello, la economía creció un 2,7% promedio (con mucha volatilidad).
Resulta interesante notar que los datos locales siguen el mismo patrón que los del resto del mundo. La tasa de crecimiento promedio se reduce a medida que agrupamos los años según la categoría de inflación correspondiente: del 4,5% para inflaciones bajas se pasa sucesivamente a 3,7%, 3,3%, -0,1%, y -5% anual.
El informe concluye que que se puede expandir la economía con inflaciones moderadas, pero que reducirla a niveles bajos es mejor para el crecimiento.

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