El intendente es kirchnerista desde la primera hora. Tomó partido por Néstor en la interna con Duhalde de 2005 y por Cristina en la pelea con el campo de 2009. Esta relación con el poder central potenció la gestión de sus dos mandatos.
La relación con los Kirchner tiene su origen a comienzos del año 2001, cuando el santacruceño ya empezaba a idear un modelo alternativo a lo que se vivía en la Argentina.
Fue así que el por entonces concejal Selva empezó a reunirse con el que era gobernador, y entre las anécdotas conocidas se cuenta la visita de Selva a la ciudad de Río Gallegos.
El camino de relación con el ex presidente se hizo muy transitado. El vínculo se hizo fluido y ya para el 2003 ambos estaban en el máximo poder: uno como intendente y otro como Presidente de la Nación. La relación se hizo fuerte y fueron incontables las idas a Casa Rosada para entrevistarse con él. Es más, en un acto en el Salón Blanco el intendente tuvo la posibilidad de ofrecer un discurso a los presentes.
Selva fue por demás de leal con el movimiento kirchnerista y tuvo allá por el 2005 que vivir una encrucijada, ya que el poder de los Kirchner estaba siendo puesto en consideración por una lucha interna con el ex presidente Eduardo Duhalde. El actual intendente tuvo que tomar partido y la situación no era fácil: o seguía a quien fue su primer líder político en los prolegómenos de su carrera o seguía apoyando el proyecto de país que lideraba Néstor Kirchner. Selva no lo dudó y se decidió por el santacruceño, quien estaría por única vez en la ciudad en una visita protocolar en el mes de julio de 2005.
"A Kirchner te daba ganas de defenderlo. La historia lo va a juzgar muy bien porque puso a la política por encima de los lineamientos económicos; además propuso la integración latinoamericana de manera estratégica y que hoy queda como parte de su legado", comentaba el intendente en una nota aparecida hace un mes en ocasión de la muerte del líder del PJ.
Selva logró una fluida relación con toda la estructura kirchnerista de gobierno. Cuentan las anécdotas que cada paso del intendente por la Casa Rosada es recordado por los empleados de los ministerios, quienes lo saludan amenamente y lo hacen llegar a los lugares de privilegio. Esta buena vinculación se hizo transitiva a lo que es la gobernación, donde el intendente tiene lazos muy bien establecidos.
El apoyo a Cristina
La consecución en el poder de Cristina Fernández por Néstor Kirchner no amilanó los vínculos de Selva con el poder central. El primer mandatario siguió acompañando la gestión K y generando nuevas obras para la ciudad.
Un segundo punto de inflexión en la relación entre Carlos Selva y el matrimonio Kirchner fue el conflicto con el campo. Allí el intendente se vio envuelto en una nueva disyuntiva y optó por defender el modelo propuesto por el gobierno nacional. Las consecuencias fueron notorias: derrota electoral en las legislativas de junio de 2009 y hasta escrache de parte de ruralistas en la puerta de su casa. No obstante se mantuvo en su postra y reconoció la derrota como propia sin responsabilizar al gobierno nacional como sí hicieron algunos otros intendentes.
La relación con Cristina Fernández es fluida y por estos días está pasando su mejor momento, ya que en menos de 60 días la Presidenta estará dos veces en la ciudad. Ese es un gesto poco común de parte de un mandatario de alto rango y habla a las claras del fuerte vínculo entre el gobierno nacional y municipal.



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