La instantánea de Rosario y la mayoría de las ciudades de la provincia volverá a reflejar hoy escuelas cerradas, hospitales con servicios mínimos, oficinas públicas desiertas y calles sin inspectores municipales a raíz de la coincidencia de los paros que, con contundente acatamiento, vienen realizando en demanda de un aumento salarial los docentes oficiales y privados, los estatales santafesinos y los empleados de intendencias y comunas. En ese marco, autoridades sanitarias amenazaron con denunciar a la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) por "incumplimientos en las guardias mínimas acordadas e intimidaciones".
El acatamiento al cese de actividades docentes rozó el 95 por ciento en las escuelas públicas y fue parcial en las privadas de Rosario y la ciudad de Santa Fe. La tercera semana de protesta (17, 18 y 19 de marzo) habría huelga activa en los lugares de trabajo.
En tanto, la primera jornada del paro de tres días lanzado por los agentes santafesinos afiliados a la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y a UPCN, continuidad del plan de lucha activado la semana pasada, vació todas las reparticiones de la administración de Hermes Binner.
El reclamo de un aumento salarial superador a la oferta de 7 por ciento realizada por la Gobernación, compartido con los docentes oficiales y particulares, también detonó polémica: el Ministerio de Salud provincial denunciará a UPCN por "incumplimientos en las guardias mínimas acordadas en los hospitales e intimidaciones".
Desde los hospitales Provincial y Centenario apuntaron a los conducidos por Alberto Maguid por obstaculizar la atención.
A su turno, el ministro de Gobierno santafesino, Antonio Bonfatti, condicionó una mejor oferta a estatales y maestros a la aprobación en la Legislatura de "una propuesta para acrecentar los ingresos fiscales", aún en negociación (ver sección Economía).
Por su parte, la federación que agrupa a la mayoría de los sindicatos de trabajadores municipales de la provincia (Festram) consideró "contundente" la primera jornada del paro de 48 horas en rechazo al incremento del 15 por ciento en tres cuotas ofrecido en paritarias.
En Rosario, el microcentro se superpobló de vendedores ambulantes por la ausencia de inspectores. El propio jefe de la Guardia Urbana Municipal (GUM), Mariano Savia, tuvo que desembarcar en la peatonal Córdoba para controlar a los puesteros (ver página 5).
Los municipales piden una suba del 20 por ciento y no descartan una movilización regional en Firmat, donde descontaron el día de trabajo y el presentismo a los que se sumaron al paro anterior.


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