"No hubiera llegado adonde llegué si no fuera porque ella me cubría aspectos de la gestión"

La frase le pertenece al electo senador nacional por la Provincia de Buenos Aires, Jaime Linares. Lo hizo en referencia a su hermana, Virginia, quien el pasado domingo logró renovar su banca como diputada nacional.

Es parte de una nota periodística publicada en el diario Perfil, titulada "Los hermanos Linares, de Bahía Blanca al Congreso", y describe que él fue 12 años intendente y le ganó la pulseada a Chiche Duhalde y Pepe Scioli. Ella será una de las espadas del Frente Amplio.

Jaime es el segundo de cuatro hermanos. Fue intendente de Bahía Blanca durante doce años, senador provincial después y ahora fue una de las sorpresas de las últimas elecciones, ganando la banca de la minoría para el Senado Nacional por la provincia de Buenos Aires.

“Después de las primarias, nos dimos cuenta de que estábamos con grandes posibilidades”, asegura. Y resignifica su triunfo sobre dos peronistas, Pepe Scioli y Chiche Duhalde: “Soy el primer no peronista y del interior en el Senado, salvo un tiempito de Raúl Alfonsín”.

Virginia es la menor de los cuatro. Fue secretaria de Acción Social en Bahía Blanca y el domingo último consiguió ser reelecta como diputada nacional. Iba quinta en la lista del Frente Amplio Progresista, que justo logró meter cinco diputados.

“Necesitábamos que Hermes Binner se conociera en la provincia”, afirma para explicar el fenómeno.

Los hermanos Linares forman parte del GEN, el partido de Margarita Stolbizer y, a partir de diciembre, serán importantes espadas del FAP en el Congreso.

—¿Cómo se imaginan el próximo Congreso?

JAIME: Yo tengo esperanza. Cuando las mayorías son tan abultadas, los que ganan tiene que promover una apertura al diálogo distinta.

VIRGINIA: El Congreso anterior a 2009 fue muy autoritario, porque se definía la agenda en la Casa Rosada. Tengo la esperanza de que cuando la Presidenta habla de diálogo y consenso sea real. Lo que uno ve, a través de los trascendidos, es que vuelven a tomar el poder en el Congreso.

—¿Qué oposición van a hacer? ¿Serán funcionales?

J: Eso me parece que es un terrorismo que están haciendo algunos. La gente está necesitando una oposición clara, que trate de aportar también. Lo que derriba cualquier pensamiento de éstos es la noticia de que el Gobierno habría acordado con el radicalismo la aprobación del presupuesto.

V: Tenemos que ser una oposición dura y contundente, no sólo denunciativa sino con alternativa.

—¿El FAP tiene previsto seguir ampliándose?

J: No nacimos como un frente testimonial, sino que venimos por el poder. No se dio, así que iremos por el poder en 2015, y para eso tenemos que mejorar en 2013. Hay que incorporar gente que debió estar acá y no está. Y tenemos que ampliar nuestra inserción territorial.

—¿En quiénes piensan?

J: Nosotros arrancamos pensando esto como la continuidad del Acuerdo Cívico, sin Carrió que había tomado la opción de no estar. Después, el radicalismo decide el destino con De Narváez y eso hace que no estuvieran aquí. Creo que vamos a ampliar con esos sectores, que tienen que hacer su análisis de hacia dónde quieren ir. Nosotros lo tenemos claro.

V: Cualquier incorporación que se haga se va a definir dentro del FAP.

—¿Qué destacaría uno del otro?

J: Creo que todo. Aparte de la militancia tiene una formación... lo que pasa es que es medio mala, es muy dura para pelear. Es intransigente.

V: Ya no tanto...

J: Y yo no hubiera llegado a donde llegué si no fuera porque ella me cubría aspectos trascendentes de la gestión.

V: Alguien tenía que proteger al intendente. Yo lo hacía con un rol materno. Mi madre me dijo: “Cubrile las espaldas a tu hermano”. Y me lo tomé en serio.

J: No te creas todo lo que dice... (risas)

V: De Jaime destaco la audacia de haberme nombrado. Y también la visión estratégica que tiene.

—¿Por qué no hablar de nepotismo en este caso?

J: Somos dos hermanos que han militado y cumplido todos los pasos, por lo que hablar de nepotismo me parecería una injusticia.

V: Yo además tengo la desgracia que también estoy casada con un militante y dirigente político. Y nosotros nunca hemos disfrutado del poder.

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