A la hora del balance, reina el optimismo en América del Sur

Un balance positivo, desde lo económico y lo político, coinciden en trazar los diplomáticos de los países de Sudamérica que debaten en estas horas en la ciudad.
El año termina con más coincidencias que diferencias entre los países del continente. Se cierra el 2010 con menos conflictos que los que existían el año anterior, de modo que se puede trazar un balance más que positivo. Las variables económicas también benefician a la región, en un panorama diametralmente opuesto al que se registra en el Viejo Continente. En tanto, los mandatarios de América del Sur especialmente reaccionaron con celeridad y firmeza ante hechos puntuales que podrían haberse convertido en graves conflictos y se ha visualizado una madurez y unidad que debe resaltarse.

Tal es el balance que coinciden en trazar los diplomáticos que debaten en Mar del Plata en el marco de la XX Cumbre Iberoamericana a la hora de hacer un diagnóstico, una radiografía de lo sucedido en el año, donde, claro está, no se puede soslayar el reciente escándalo de los cables secretos de Estados Unidos, hechos públicos en cada rincón del planeta, y que de forma directa o indirecta también afectan a representantes de muchos de los países que concentra esta Cumbre. En este sentido, de acuerdo a datos y testimonios que pudo recoger LA CAPITAL tanto en el NH Gran Hotel Provincial como en el Hermitage Hotel, donde en la mañana de hoy se reunirán los cancilleres, se puede asegurar que no serán los documentos dados a conocer por Wikileaks el epicentro de la Cumbre marplatense.

"Al margen del malestar que esto ha ocasionado, esta Cumbre tiene como gran objetivo el tema educativo y la inclusión social y no podemos cometer la torpeza de entrar en este juego de declaraciones, repudios y dichos que sin dudas, lo único que van a lograr es generar rispideces entre los mismos países del continente", expresó claramente a LA CAPITAL un reconocido funcionario argentino, que dijo: "En estas horas hay que ser cautos, inteligentes y no adelantarse a los hechos". Minutos antes se establecía oficialmente que Hillary Clinton se había comunicado telefónicamente con Cristina Fernández.

El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, lo decía con todas las letras en Asunción: "Analizaremos con serenidad y seriedad el tema", subrayó.

Nadie quiere empañar el buen momento que atraviesan las relaciones entre los diferentes países del continente. La cautela se impone ante el temor que estos cables, hasta hace poco secretos, desaten un ajuste de cuentas entre los países de la región.

"Hay medidas de confianza que nunca hubiesen sido posibles diez años atrás", expresaron coincidentemente los voceros que intentan poner paños fríos en las delegaciones más molestas.

Kintto Lucas, vicencanciller de Ecuador, fue contundente en este sentido. El bloque sudamericano, dijo, más allá de la diversidad ideológica mostró la capacidad de caminar junto y dar "respuestas contundentes", en momentos definitorios, como el intento de golpe de Estado en Bolivia, hace dos años, en Ecuador, el 30 de setiembre pasado, o en el problema del rompimiento de relaciones entre Venezuela y Colombia, en agosto pasado.

Asimismo, se debe mencionar que además del importante rol desplegado desde Unasur por el recientemente fallecido ex presidente argentino, Néstor Kirchner a quien se lo recordará en las próximas horas en Mar del Plata, justamente la ciudad donde hace cinco años marcó un hecho del cual hasta hoy se sigue hablando, cuando enfrentó a George Bush, en la Cumbre de las Américas, exponiendo su oposición a la creación del ALCA en todo el continente- es el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien más ha bregado por la unidad continental. El carismático líder, quien en pocos días más cederá el mando, tras ocho años al frente del Gobierno, a Dilma Rouseff se convirtió en un elemento clave para la estabilidad sudamericana.

Como bien se señalara en un artículo publicado ayer por LA CAPITAL, con la firma de Ana Mengotti, Latinoamérica llega a esta Cumbre Iberoamericana con tres importantes conflictos bilaterales desactivados. En 2010 Argentina y Uruguay han sido capaces de salvar sus diferencias, al igual que Colombia con Venezuela y con Ecuador, aunque Costa Rica y Nicaragua han escrito un nuevo capítulo de su histórico enfrentamiento. En tanto, cuestionado por su legitimidad democrática no fue invitado a Mar del Plata el presidente de Honduras, Porfirio Lobo. "Es él o nosotros", habían advertido días atrás el venezolano Hugo Chávez, y el ecuatoriano Rafael Correa, entre otros.

Buenas expectativas económicas

Lo cierto es que Latinoamérica, en una primera visión, aparece unida a través de sus líderes, mientras la región, económicamente hablando, sigue experimentando un crecimiento en detrimento de lo que sucede en Europa. Cabe recordar que el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, debió suspender su visita a Mar del Plata para concentrarse en las medidas anticrisis que lanza en estas horas. La crisis económica que vive España provocó un incremento del desempleo, con más de cuatro millones de personas sin trabajo. El Rey Juan Carlos, de manera directa, seguramente le comentará a varios de los presidentes aquí reunidos tiene previsto un encuentro bilateral con Lula y un desayuno con presidentes de Centroamérica, entre otros contactos el alcance de algunas de las medidas decididas por Zapatero, quien espera obtener 14 mil millones de euros para la alicaída economía ibérica.

"Lo sucedido en Grecia, España, Portugal e Irlanda no podemos verlo como algo lejano. Inexorablemente, problemas similares llegarán a la región en el futuro, y es importante contar con elementos que permitan saber cómo enfrentar la situación", confió uno de los jefes de la diplomacia chilena en el lobby del Hermitage.

El economista jefe del Banco Mundial para América, Augusto de la Torre, señaló recientemente que ésta no ha sido otra década perdida para Latinoamérica, como lo fueron los ochenta, sino que más bien ha sido un regreso a los sesenta. Entre 2000 y 2010 se ha quebrado una tendencia de 100 años de crecer a un ritmo menor que los países desarrollados. Para el economista, esto se ha logrado con un poco de suerte, dado los precios históricamente altos de su principal riqueza, las materias primas, tan demandadas por China; y también con méritos propios, dadas las políticas fiscales, monetarias y cambiarias más consistentes. Además, ha conseguido crecer reduciendo la desigualdad.

Perú, Argentina y Colombia son las tres economías grandes de Latinoamérica que más han crecido. Entre los diez pases que más aumentaron su PIB en la década también figuran Ecuador, Surinam, Panamá, Honduras, Costa Rica, República Dominicana y Trinidad y Tobago.

Durante años, España ha sido el país europeo con más inversiones y presencia en América Latina, en épocas de bonanzas y de crisis. Pero en la actualidad, ese escenario podría invertirse y ser la región latinoamericana la que ayude a la economía española y servir de "colchón" contra el impacto de la crisis mundial, opinó Augusto de la Torre, economista jefe del Banco Mundial para América Latina, en el diario "El País" de España.

Así, mientras los países ricos prueban el fruto amargo de la crisis, América Latina vive uno de los períodos económicos más dulces de su historia. Con excepciones contadas, la zona está saliendo reforzada de las turbulencias que azotan las naciones del Norte y crecerá este año, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), a un ritmo medio del 5,7%.

Sólo una nube negra aparece en el horizonte: el peligro de recalentamiento debido a la entrada masiva de capital extranjero, observan los especialistas.

A su turno, Luis Alberto Moreno Mejía, presidente del Banco Iberoamericano de Desarrollo (BID), fue contundente: "Estamos claramente en lo que yo llamaría la década de América Latina".

Mar del Plata, en definitiva, se convierte, en estas horas, en escenario de un promisorio balance de los países del continente. "No hay que dormirse. Lo que está sucediendo en Europa nos debe hacer permanecer más que alertas", aconsejaron los hombres del equipo económico de Lula. Nadie se atrevió a desmentirlo

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