La Cámara de Diputados distinguió a María Silvia Chapay con un diploma de honor y una medalla recordatoria. Con este reconocimiento se revaloriza a la cultura guaraní y su legado.
La mujer estuvo acompañada por su sobrinos Virginia Romero Chapay y Narciso Valentín Aguirre Chapay, quienes la cuidan diariamente, -habida cuenta que la ilustre correntina no tuvo hijos-; la abuela recibió la medalla y diploma de manos de la vicepresidente primera Nora Nazar de Romero Feris, el vicepresidente segundo Tamandaré Ramírez Forte y la diputada autora del proyecto, que diera inicio a la Ley Nº6.221, Sonia Lopez, quien destacó momentos antes que con la acción desplegada “se está reconociendo a la señora Chapay como abuela nuestra, que nos habla de quiénes somos y de dónde venimos”, entre otros conceptos vertidos.
Doña María Silvia Chapay, ciudadana de la localidad de Loreto, cuenta hoy con casi 94 años de vida y es descendiente directa en cuarta generación (bisnieta) del cacique Blas Chapay, uno de los insignes fundadores del pueblo de Loreto en el Departamento de San Miguel.
La ceremonia desarrollada previo a la sesión 24 estuvo presidida por el titular de Diputados Pedro Cassani, contando con la presencia de la titular de Consejo Provincial de la Mujer Rita Vanderlan; el intendente electo de Loreto Sebastián Torales; el presidente de la Asociación Civil Nuestra Señora de la Candelaria Miguel Ojeda, entre otros funcionarios provinciales, además de público en general y diputados.
El cacique Blas Chapay acogió a los catecúmenos que vinieron de la misión jesuítica homónima huyendo del ataque Bandeirante. Ellos llegaron a Loreto transportando las imágenes jesuíticas que hoy realzan la antigua Capilla de Loreto, pero además de este patrimonio material trajeron también toda la riqueza inmaterial de su raza guaraní que fue legada a sus descendientes.
Es así que la loretana cuenta con un acervo de memorias, recuerdos, relatos, imágenes, palabras y emociones transmitidas de generación en generación en su familia; narraciones complejas de la experiencia guaraní en Corrientes en los últimos dos siglos, memorias de los éxodos que trajeron a aquella gran conglomeración de familias guaraníes a algunas regiones de nuestra provincia, imágenes mixtas de la cristianización y el paganismo, de la hibridación cultural de su nación, su adaptación e institucionalización, su incorporación a la vida civil de la provincia a la par de la pugna por la manutención de su identidad, sus ritos y sus saberes tradicionales.




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