El 70% de los compromisos opera en la segunda parte del año. El peor mes es agosto, con vencimientos por 2.480 millones de dólares. Marzo viene tranquilo hasta la última semana. Ayer hubo un giro a Brasil.
Independientemente de la suerte que corra Mercedes Marcó del Pont, a quien la oposición intentará expulsar el miércoles próximo de su silla en el Banco Central, el Gobierno confirmó que utilizará las reservas para cubrir los vencimientos de la deuda del año. Tras los dos giros que se hicieron en la semana a la Corporación Andina de Fomento (CAF) y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), desde la Secretaría de Finanzas dieron la orden de hacer lo propio la semana que viene, cuando operan nuevos vencimientos con organismos multilaterales de crédito.
Argumentan que esos pagos se apoyan en el decreto que autorizó pagarle al FMI en 2006, avalado luego por el Congreso. Pero el escollo más grave se producirá en los últimos tres días de marzo, cuando haya que pagarles u$s 256 millones a los acreedores privados.
Esos desembolsos –estimados para el año en u$s 4.382 millones, descontando lo que el propio Estado refinanciaría– son los que bloqueó la Justicia y los que aspira a impedir la oposición en el Congreso.
Las fechas de pago ya están pactadas y constan en las bases de datos públicas de Finanzas. Más del 70% de los vencimientos opera en la segunda mitad del año, pero el Gobierno se metió en una encerrona mucho más inmediata al firmar el decreto de necesidad y urgencia que puso en marcha el Fondo de Desendeudamiento.
El dilema es el siguiente: si llega el 29 de marzo y Economía cubre el primer pago a los privados con reservas del Central, se expondrá a que la Justicia accione penalmente contra los funcionarios responsables por violar el fallo contra el DNU. Si lo hace con otros recursos, estaría violando la norma firmada por la propia Cristina Kirchner y todo el gabinete. Además, los mercados interpretarían que no tiene el poder suficiente para hacer cumplir su decisión y los bonos volverían a desplomarse.
El mes en curso figura al tope de los vencimientos de préstamos y bonos, pero la cifra es engañosa. Las obligaciones más cuantiosas son las que demandarán las Letras del Tesoro (u$s 1.125 millones), en su mayoría en poder de organismos públicos. Como el Tesoro le estará pagando deudas a entes como la ANSES o Lotería Nacional, le basta con un par de firmas para refinanciarlas.
La clave está en agosto, cuando vencen u$s 2.480 millones entre el capital y los intereses del Boden 2012. Es uno de los títulos más negociados del mercado local y un incumplimiento en su cancelación haría temblar todas las cotizaciones.
En junio y en diciembre se agregan u$s 123 millones de capital por mes por los Préstamos Garantizados que ideó Domingo Cavallo. Ese mismo empréstito obligará a desembolsar 206 millones en intereses a lo largo del año.
Por ahora, los únicos dos pagos con reservas fueron para la CAF y el BID, por 12 y 28 millones de dólares respectivamente. Ayer el único giro al exterior que hizo el Central fue una compensación a Brasil por el sistema de pago en monedas locales del comercio exterior bilateral.
Los financistas ya sacan cuentas sobre lo que pasará si naufragan los decretos que anunció Cristina en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. Tres informes redactados entre el jueves y ayer por consultoras de la City destacaron que el manotazo a los recursos de la autoridad monetaria será inexorable. Sostienen que si no se usan reservas directamente, habrá "abuso" de las transferencias de utilidades del Central al Tesoro. Estiman que lejos de los $ 3 mil millones que figuran en el Presupuesto, desde Reconquista 266 llegarán al menos unos $ 20 mil millones por ese concepto.





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