En el último debate del Partido Demócrata previo a las primarias de 2016, la ex primera dama logró que se discuta sobre la lucha contra el terrorismo y no sobre los bancos y corporaciones como pretendía el senador Bernie Sanders.
Washington
Télam
En el último debate previo a las primarias de 2016, los aspirantes del Partido Demócrata a la Presidencia de Estados Unidos volvieron a concentrarse en la política exterior y la llamada lucha contra el terrorismo y, otra vez, la ex secretaria de Estado Hillary Clinton logró mostrarse como la más sólida. Esa fue la conclusión a la que llegaron los analistas de los medios más importantes.
La interna oficialista carece del dramatismo y la tensión que dominan a la del opositor Partido Republicano, sumida en una crisis que permitió la aparición y consolidación como favorito de Donald Trump, un poderoso empresario que encarna a la antipolítica.
En principio, el tercer debate entre los precandidatos del oficialismo prometía centrarse en una reciente pelea entre los comités de campaña de Clinton y de su principal rival, el senador independiente Bernie Sanders. Sin embargo, al comienzo del debate, Sanders pidió disculpas a Clinton por haber accedido "por un error informático", a datos de posibles votantes demócratas recolectados por el equipo de la ex secretaria de Estado y favorita, según todos los sondeos. Clinton respondió con un "aprecio mucho su disculpa", y ambos dieron por cerrado el tema.
Desde entonces, el debate se concentró en asuntos de política exterior y, principalmente, en la guerra contra el islamismo inaugurada por el republicano George Bush y continuada por su sucesor, el demócrata Barack Obama. "Creo que debemos mirar tanto el desafío del terrorismo en el extranjero como en casa, y también el papel que juegan las armas en el desarrollo de la violencia que nos acosa", sostuvo Clinton, vinculando los conflictos en Medio Oriente con la reciente matanza de San Bernardino (California), un ataque que el FBI vinculó con el extremismo islámico internacional.
Lejos de chocar con sus rivales –Sanders y el ex gobernador de Maryland, Martin O'Malley–, Clinton apuntó contra Trump, favorito de la interna republicana. "Se ha convertido en el mejor reclutador del Estado Islámico. (Los islámicos) van a la gente mostrando videos de Donald Trump insultando al Islam y a los musulmanes, para reclutar a yihadistas más radicales", denunció la precandidata. En la segunda parte del debate, Sanders logró desviar el foco de atención y aprovechó para hablar de las grandes empresas y los grandes bancos de Wall Street, dos sectores a los que describió como los sostenes económicos de Clinton.
"La codicia de la clase multimillonaria, la codicia de Wall Street está destruyendo esta economía", dijo el senador, que acusó a su rival de contar con la complacencia de las grandes corporaciones. Clinton evitó referirse a las finanzas de su campaña o de la fundación que comparte con su esposo y ex presidente (Bill), y eligió contestar con la promesa de no subir los impuestos a las familias de clase media que ganen menos de 250 mil dólares anuales.
"¿Deben las corporaciones de Estados Unidos amar a Hillary Clinton?", intercedió uno de los moderadores, intentando abrir un debate entre los candidatos demócratas. Pero la ex secretaria de Estado desactivó las tensiones lanzando una humorada: "Todo el mundo debería." Este último debate se realizó en Manchester, New Hampshire, uno de los estados que junto con Iowa realizará las primarias de ambos partidos en febrero próximo. Entre estas y las de los estados que votarán en el "supermartes" del 1 de marzo, debería quedar definido quiénes serán los que disputen el control de la Casa Blanca en la elección de noviembre de 2016.




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