Hillary, blanco de quejas y advertencias

La jefa de la diplomacia de EE.UU. tuvo que hacer frente a reclamos de líderes europeos; Putin exigió que no opine sobre asuntos rusos

ASTANA.- En medio de la polémica por los archivos de la diplomacia norteamericana, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en Kazakhstán por una cumbre de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), quedó en el ojo de la tormenta y se convirtió en el blanco de reclamos y hasta advertencias de la comunidad internacional, sacudida por las revelaciones de WikiLeaks.

Mientras la Casa Blanca confirmó ayer en su cargo a Clinton, sobre quien se multiplicaron los pedidos de renuncia, la jefa de la diplomacia estadounidense tuvo que desarrollar una intensa operación de relaciones públicas con los principales líderes europeos para minimizar el impacto negativo de las filtraciones.

En la primera jornada de la cumbre de la OSCE, Clinton se entrevistó con jefes de Estado y de gobierno para garantizarles que las relaciones con Estados Unidos no se vean afectadas por la divulgación de 250.000 documentos diplomáticos que dejaron en ridículo a numerosos mandatarios.

El tema monopolizó todas las conversaciones bilaterales entre Clinton y los representantes de otros países a tal punto que "cuando los dirigentes no lo mencionaban era ella quien lo hacía", informó un miembro del equipo diplomático norteamericano que participó de la cumbre.

La secretaria de Estado, que el pasado lunes pidió disculpas a los afectados por la filtración, se entrevistó con la canciller alemana, Angela Merkel; el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi; el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Lavrov, y el viceprimer ministro británico, Nick Clegg.

"Clinton ha dicho claramente que sentimos mucho lo que ha ocurrido", afirmó el diplomático estadounidense. La secretaria de Estado explicó a sus interlocutores que los cables revelados "vienen del terreno y no representan necesariamente el punto de vista de Estados Unidos", agregó la fuente.

Berlusconi fue el primero en tratar el tema con Clinton. El jefe de gobierno italiano dijo que la revelación de los cables "había suscitado muchas discusiones en Italia" y se inquietó por el hecho de que algo escrito "hace tiempo por un diplomático" pudiera ser "percibido como el punto de vista de Estados Unidos".

Berlusconi, uno de los dirigentes más golpeados por las notas diplomáticas que lo describen, entre otras cosas, como "juerguista empedernido", fue también el que más elogios se llevó, ya que Clinton lo calificó de "mejor amigo de Estados Unidos".

"Estados Unidos le da un gran valor a nuestra relación con el primer ministro y con Italia. No tenemos mejor amigo que él", dijo Clinton.

"Nadie apoya las políticas norteamericanas con tanta constancia", insistió Clinton, según indicaron voceros del departamento de Estado.

Mientras tanto, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, otro de los dirigentes golpeados por la megafiltración, advirtió a Washington que no se meta en los asuntos internos de su nación y rechazó las palabras del secretario de Defensa, Robert Gates, quien, según el sitio WikiLeaks, afirmó que la democracia en Rusia dejó de existir y el gobierno es una oligarquía encabezada por los servicios secretos.

"Cuando explicamos a nuestros amigos estadounidenses que existen problemas sistémicos [en el sistema político estadounidense], nos dicen: «No se metan en nuestros asuntos». No nos metemos. Pero, queridos colegas, quiero advertirles que no tienen que meterse con las elecciones del pueblo ruso", destacó Putin.

En la misma sintonía, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, desmintió con vehemencia tener cuentas bancarias en Suiza, como lo afirma una nota diplomática divulgada por WikiLeaks, y exhortó a la administración norteamericana a sancionar a los autores de esos cables. "No tengo un centavo en los bancos suizos; en consecuencia no tengo nada que probar", dijo.

En medio de esta tormenta política sin precedente, la Casa Blanca respaldó ayer a Clinton alegando que eran "ridículos" los pedidos de renuncia que realizó el fundador de WikiLeaks, Julian Assange (ver aparte).

La permanencia de la secretaria de Estado también está en la mira de la oposición. Aunque no pidieron, por ahora, su renuncia, algunos sectores conservadores criticaron duramente a Clinton y la acusaron de haber reaccionado con demora frente a la publicación de los documentos.

En particular, apuntan que los abogados del Departamento de Estado esperaron hasta el sábado, cuando se había anunciado ampliamente la inminente difusión de los papeles, para solicitar formalmente a Assange detener la publicación.

Vladimir Putin

Primer Ministro ruso

* "Cuando explicamos a nuestros amigos norteamericanos que existen problemas sistémicos [en su país], nos dicen: «No se metan con nuestros asuntos». Pero, queridos colegas, quiero advertirles que no tienen que meterse con las elecciones del pueblo ruso"

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