Fuentes del Consulado en España prefieren no expedirse sobre el caso de los hijos de brigadieres detenidos; el juez mantiene el secreto de sumario y volvió a suspender el comunicado con información oficial.
Fuentes del Consulado prefirieron no expedirse y delegaron la atención del caso en la Cancillería argentina.
En tanto, en la Guardia Civil de Barcelona se limitaron a confirmar la operación y aseguraron que se trató de "tres personas que están detenidas en Barcelona", aunque se negaron a ratificar sus identidades y la cantidad de droga secuestrada. "Fue una operación de grandes proporciones", dijeron.
El comunicado que iba a ser difundido ayer fue postergado e iba a ser entregado hoy a las 12 hora local (8 de la Argentina), pero fue suspendido por orden del juez de instrucción de El Prat, que mantiene el secreto de sumario.
Aunque el hecho ocurrió el 2 de enero, recién trascendió ayer por una filtración dada "la enorme magnitud y complejidad" del operativo, dijeron a LA NACION fuentes calificadas y cercanas a la investigación.
Hijos de brigadieres. Fuentes policiales citadas por la agencia oficial de noticias Télam informaron que dos de los detenidos son Gustavo Juliá, piloto de la aeronave, y su hermano -cuyo nombre no fue revelado-, ambos hijos del fallecido brigadier general José Juliá, jefe de la Fuerza Aérea durante la presidencia de Carlos Menem.
El tercer hombre, también argentino, y que fue el copiloto en el vuelo que partió desde Buenos Aires y que hizo escala en Cabo Verde -donde habría sido cargada la droga- fue identificado como Gastón Miret, hijo del brigadier mayor José Miret, que fue secretario de Planeamiento de la Presidencia durante la última dictadura militar.
Otras fuentes también dieron cuenta de la detención de un cuarto hombre, pero que luego habría sido liberado por la policía española al no encontrarse vinculado con esta operación de tráfico de drogas.
El avión, un jet ejecutivo Bombardier Challenger 604 incautado por efectivos de seguridad del aeropuerto catalán, según las versiones difundidas por la prensa española, pertenece a la compañía argentina Medical Jet, especializada en traslados médicos, de la cual Gustavo Juliá es accionista.
Su arribo al aeropuerto de Barcelona, un destino cuya elección despertó sospechas entre las fuentes consultadas por LA NACION por el elevado nivel de seguridad que caracteriza a esa terminal aérea, era esperado por los Mossos de Esquadra -la policía catalana- el domingo pasado, que tenía la orden del juzgado de instrucción de El Prat para inspeccionar la aeronave.
A las 15 de ese día, en una jornada de gran actividad en el aeropuerto por la cercanía con la festividad por el fin de año, los tres argentinos fueron inmediatamente arrestados poco después de arribar a Barcelona, luego de que los perros especialmente entrenados para descubrir sustancias ilegales ayudaron a constatar a los efectivos de seguridad que la carga transportada por el jet era cocaína.
Los próximos pasos serán tratar de descubrir cómo y cuando llegó la cocaína a Cabo Verde.
"La droga sin duda salió de América del Sur. Ahora tendremos que investigar cómo fue el tráfico hasta Cabo Verde. Posiblemente haya sido por vía marítima", sostuvo un investigador.
Es posible que detectives expertos en narcotráfico de la Policía Federal colaboren con sus colegas españoles para tratar de averiguar qué banda de narcotraficantes pudo haber vendido la droga a los sospechosos detenidos en Barcelona.

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