Hermes Binner condensó ayer en un discurso de media hora ante la Asamblea Legislativa —el último de su mandato— sus cuatro años de gestión al frente...
El gobernador dejó inaugurado el 129º período de sesiones ordinarias ante una Asamblea Legislativa poblada por diputados y senadores y también candidatos oficialistas y de la oposición con una barra atestada de público en un recinto parlamentario impregnado por el crucial año electoral (ver aparte).
Binner arribó al Palacio de las Leyes portando bajo el brazo un minucioso informe que entregó a los legisladores y al periodismo a modo de balance. Y en un discurso inusitadamente breve reconoció que “fue la propia Santa Fe y su gente, la que nos indicó una nueva forma de gobernar la provincia —aclaró— no para dividir, sino por el contrario, para sumar, integrar, crear identidad, aglutinar la producción y el trabajo, la cultura y la historia”, según se encargó de subrayar el jefe de la Casa Gris.
En el momento culminante de su mensaje, Binner se permitió una digresión para referenciar que dejará en diciembre próximo la casona de la calle 3 de Febrero satisfecho por haber ejercido la primera magistratura de Santa Fe: “Una de las mejores cosas que me pasó en mi vida fue gobernar esta provincia de Santa Fe”, les confesó Binner a los cronistas parlamentarios cuando ya había terminado su discurso y el gélido aire del destemplado mediodía se colaba en el hall de la Legislatura provincial.
Gestos. En otro gesto infrecuente el titular del Ejecutivo santafesino pidió “disculpas por los errores que cometimos en el transcurso de estos años, en los que siempre sentimos la alta responsabilidad que nos confirieron los ciudadanos con su voto”.
Desde el hemiciclo presenciaron el último mensaje de Binner ante la sesión conjunta de senadores y diputados provinciales los ministros de su gabinete, entre ellos su delfín Antonio Bonfatti y los precandidatos a la Gobernación Rubén Giustiniani, Agustín Rossi, Omar Perotti y Juan Carlos Mercier (en su rol de senador provincial). También el intendente santafesino Mario Barletta, otro de los anotados en la carrera hacia la Casa Gris y su par de Rosario Miguel Lifschitz, que no se candidatea pero es uno de los referentes insoslayables de la campaña electoral por la sucesión en el Palacio de los Leones.
Entre las autoridades se destacaron el presidente de la Corte Rafael Gutiérrez, el Defensor del Pueblo Edgardo Bistoletti y el Fiscal General Penal Julio De Olazábal. En cambio no estuvieron los candidatos Rafael Bielsa del PJ, ni el radical Luis Changui Cáceres. Otra ausencia que dejó flotando obvios interrogantes fue la del jefe de la Iglesia Católica santafesina, monseñor José María Arancedo, quien ayer no se dejó ver por el Palacio de las Leyes y fue uno de los más buscados por la prensa.
Luego de resaltar la política implementada a partir de la división en nodos regionales de la bota santafesina, el gobernador señaló que “una provincia tan extensa, tan rica, tan múltiple y diversa, necesita desarrollar los medios para que sus habitantes puedan comunicarse y conocerse mejor, para que puedan convertirse en ciudadanos”.
Y señaló en esa dirección a la obra pública “como modo de interconexión en y entre las regiones, como hito de la transformación e inclusión y forma de perseguir la equidad social y territorial”.
“Hemos administrado los dineros públicos comprometidos con la ética y las leyes”, enfatizó además el gobernador de la provincia. Y subrayó seguidamente: “Cuando hablamos de solidaridad, participación y transparencia, decimos: estamos creando una provincia donde todos puedan vivir y convivir, crecer en libertad, con la inclusión de cada ciudadano postergado, con un programa social integrado y múltiple”.
Al trazar el raconto de su gestión, Hermes Binner se remontó a diciembre de 2007. “Hemos visto los ojos de los ciudadanos en la plaza 25 de Mayo, mirando cómo se retiraban las vallas de la casa de gobierno”, ejemplificó con una medida que siempre destacó como un gesto aperturista en los albores de su gestión. l










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