Gutiérrez, con un pie a cada lado de la coyuntura

Gutiérrez, con un pie a cada lado de la coyuntura

El gobierno de Neuquén está ante la posibilidad de un quiebre, un momento que marque la diferencia entre un proceso y otro, en el complejo contexto de transición por el que atraviesa la Argentina. Dependerá, en buena medida, de cómo termine esta semana, la que comienza del periplo entre Nueva York, Washington y Houston, que protagoniza, con envidiable entusiasmo, el gobernador Omar Gutiérrez.

En Nueva York, el gobierno neuquino resolvió el problema más grave que enfrentaba la economía estatal neuquina: la deuda y su financiamiento. Entre las dos emisiones de bonos en dólares previstas y concretadas, Gutiérrez resolvió el pago de los vencimientos próximos, la postergación en el tiempo de vencimientos futuros, y una reducción en el monto de deuda que pendía sobre cada ciudadano neuquino, de manera indirecta, claro, aunque ciertamente concreta en cuanto a los efectos. El gobierno consiguió el objetivo que había trazado en el presupuesto del año. Este principio de orden es importante, no solo por lo que implica en el manejo de la economía, sino también por lo estrictamente político: genera confianza, provoca solidez. Bienes apreciables para cualquiera que haga política.

En Washington, habrá dos días dedicados a la gestión de financiamiento para obras de estructura a gran escala. Es un trabajo que viene ya preparado, pero que puede recibir un espaldarazo muy fuerte en esas 48 horas que tendrán de un lado a los representantes neuquinos, y del otro, a los ejecutivos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial (BM). Se verá si la “buena onda” con Argentina que ha generado la visita de Barack Obama y fundamentalmente, el punto final para la increíble polémica con los holdouts o buitres, tiene como corolario el otorgamiento de créditos concretos para proyectos ejecutivos de obras (de infraestructura vial, turística, energética) que presentará Gutiérrez. Este paso es clave: generará trabajo, entre otras cosas, pero también, mejora objetiva en las posibilidades de desarrollo, para lo que se necesita inevitablemente de infraestructura.

Finalmente, en Houston, la capital mundial occidental de los hidrocarburos, Gutiérrez buscará inversiones para Vaca Muerta y otras posibilidades en yacimientos de la cuenca. Es un terreno más visitado por los funcionarios neuquinos. Podría decirse que se moverán allí como si estuvieran en casa. Se necesitan señales para lo inmediato en este exigente terreno, minado por el bajo precio de los últimos meses. La crisis petrolera ha tratado de disimularse en Argentina con generosos aportes del Estado, a costa de encarecer la vida de los argentinos. No da para más, y esto se sabe. Las advertencias sindicales son cada vez más duras, tanto en el sur patagónico (Comodoro Rivadavia) como en Neuquén, en donde se ha programado ya una marcha para el viernes próximo, con Guillermo Pereyra a la cabeza. Hay optimismo igual en la comitiva neuquina, porque las señales nunca han dejado de ser alentadoras.

¿Cuál es entonces la posibilidad de quiebre entre un proceso y otro? Todo se basa en el ordenamiento financiero, la austeridad en el gasto, el incremento en los recursos y la habilidad política con la que podrá (o no) moverse el gobierno del MPN. El proceso que podrá quebrarse es el del deterioro de las cuentas públicas, con equivalencia en igual proceso de los servicios (Salud, educación, seguridad) que debe garantizar el Estado. El proceso que podrá inaugurarse es el de la recomposición, en principio, de lo que funciona defectuosamente. Y podrá seguirse con innovaciones políticas ya evaluadas, pero todavía no puestas en práctica: la reforma política, una mayor horizontalidad en el manejo de la cosa pública, una reducción de la burocracia, y fundamentalmente, una pelea que debería ser impiadosa –y con información abierta- contra las raíces de la corrupción, instaladas firme y estructuralmente en las distintas capas del Estado.

De aquel Primer Mundo que funciona en una dimensión casi desconocida para nuestros lares, Gutiérrez volverá a fines de la semana que comienza, para aterrizar nuevamente en la exigente realidad neuquina. Lo esperan los hambrientos sindicatos, que solo ven, en los 235 millones de dólares colocados en bonos, la posibilidad (negada de antemano) para mejorar salarios y tajadas gremiales en la administración de los dineros públicos. ATEN ya avisó con paros renovados y sorprendentes. ATE acaba de anunciar que si no hay respuestas a su demanda de reforma de la Ley 611 (del ISSN), comenzará un plan de lucha con al menos ocho cortes de ruta en distintos lugares de la provincia. Los petroleros, junto con los camioneros, harán lo suyo desde una perspectiva menos confrontante en el inicio, pero que advierte sobre un agravamiento en el caso de que haya más despidos en el sector: una movilización, el viernes, que prevé concentrar en el centro capitalino no menos de 15.000 operarios de yacimientos.

Lo espera también el gobierno nacional con una definición central pendiente: la que tiene que ver con la devolución del 15 por ciento de coparticipación, la que había otorgado con demagogia sin disimulo, poco antes de terminar su gestión, Cristina Fernández, y que después Mauricio Macri frenó, espantado ante el panorama tétrico de las cuentas públicas nacionales. El 18 se hace la reunión entre los gobernadores y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Allí Gutiérrez ya confirmó que instalará el tema de la devolución, tal como se había prometido, es decir, no menos de 5-6 por ciento por año hasta completar el 15. Esto implicaría un aumento en los recursos, complementando lo ya conseguido de incremento en las regalías gasíferas a partir del reconocimiento del nuevo precio del gas con un promedio de 5,20 a 5,60 dólares el millón de BTU.

Así, Gutiérrez cumple sus primeros cinco meses de gestión, con una intensidad desacostumbrada en el gran aparato estatal comandado por el MPN desde el principio de los tiempos provinciales.  Se está ante la posibilidad de un quiebre histórico. Puede salir bien, regular, o directamente mal. Depende de muchos factores, no solo de las intenciones y de los pasos ya dados. Pero es ineludible marcar esta coyuntura, como una de las más importantes de los últimos años.

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