El intendente municipal mencionó la emoción, el cariño y la admiración con que lo despidieron sus familiares y amigos. Destacó también su equilibrio, emoción y bonhomía y dijo que dejó un testimonio envidiable.
Al dirigirse a los presentes, Pulti expresó que "hay algo de este momento y de las palabras que se dijeron que es producto de la obra de este amigo al que despedimos: la emoción, el cariño y la admiración que ha sembrado en sus hijos y en sus nietos; el acompañamiento amoroso de su esposa y de sus amigos es indudablemente el resultado de la obra de un hombre que supo hacerse ver con su presencia, con sus hechos, con su testimonio y con su cariño", señaló.
Dijo luego que "hay también otra parte menos explícita de la obra de este militante inclaudicable del radicalismo que es la que acometieron esos titanes de la democracia en 1983, entre los que él estaba, junto al ex presidente Alfonsín; fue la capacidad de la convivencia democrática; la recuperación del reconocimiento del valor del otro, del que no piensa igual, del que no está en lo mismo, del que, incluso, quizás tiene otro proyecto, pero es valioso y es querible, reconocible, elogiable y homenajeable", dijo.
En este sentido, Pulti sostuvo que "en otras épocas donde estas enseñanzas democráticas no estaban, habría sido muy difícil que personas de distintos partidos hubiesen podido prodigar los elogios que la democracia les permite a las personas de los más diversos pensamientos. Nosotros no hemos compartido la militancia con Angel Roig pero sí la ciudadanía, las calles, las preocupaciones y los desvelos; este amigo al que estamos despidiendo ha dejado un testimonio envidiable", sostuvo.
Añadió: "Yo quisiera saber qué persona que atraviese la vida pública no quisiera ser despedido de esta manera, qué persona que haya tenido responsabilidades públicas no quisiera el cariño de los propios y de los otros, el reconocimiento amigo de todos y cada uno de los que pudieron y supieron verlo; imagino a los viejos italianos que tejen redes, a las amas de casa, a las docentes de Mar del Plata, a los alumnos que escucharon hablar a sus padres o sus abuelos, a los taxistas que llevan unos años recorriendo las calles, a los colectiveros, a la gente del arte de la ciudad; estoy seguro de que si pudiéramos consultar a cada uno de ellos, le pedirían al intendente de su ciudad que no deje de decir hoy que le agradecen la decencia a Angel Roig; que le agradecen la coherencia y la militancia, el don de gente, la actitud democrática; que le agradecen mucho la palabra serena, el equilibrio, su educación y su bonhomía", afirmó








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