El día jueves, en el bunker central, el candidato a intendente de La Plata por el Frente para la Victoria presentó la lista de candidatos que competirá el próximo 14 de agosto. Al respecto, Guillermo Justo Chaves dialogó con REALPOLITIK sobre la situación del kirchnerismo local y sus propuestas para la ciudad. Por otra parte, realizó un análisis de los resultados en Capital Federal.
RP.- ¿Por qué no hubo una sola lista del Frente para la Victoria?
Por varias razones. Me parece que hubo una actitud mezquina de algunos dirigentes que no permitieron el diálogo, algunos que se dicen parte de este proyecto transformador de la política son parte de lo viejo y de las peores prácticas. Una vez que las cartas estuvieron echadas, fue más difícil tener un acuerdo.
Además, está el sistema de primarias que es novedoso y creo que hay que fomentar la competencia.
La Plata tiene particularidades porque todos veíamos fuerzas y candidatos que no sabíamos cómo iban a ir, si por afuera o por adentro. Pero yo dije hace un año que en la ciudad había tres sectores, dos que representan al pasado y uno al futuro. Hay un sector, el alakismo residual, que gobernó durante dieciséis años en los años más difíciles, pero ya pasó, y la otra fuerza política, que es un emergente del alakismo y hoy gobierna la ciudad, pero también cumplió su ciclo.
Después está la otra fuerza política, la tercera posición. Lo digo en términos dialécticos, como instancia superadora. Somos una superación de estas dos versiones que representan al pasado. Somos nuevos dirigentes con capacidad de gestión, tenemos claro ideológicamente a dónde queremos ir, no mentimos y tenemos prácticas totalmente distintas.
Me parece que quedó claro cómo está marcada la cancha: el bruerismo, el alakismo residual y nosotros como instancia superadora.
RP.- ¿Qué pensás de aquellos dirigentes que terminaron encolumnados detrás de Guido Carlotto?
A mí no me gusta discutir personas, me gusta discutir ideas. Perón decía que había que hablar mucho de las ideas, poco de las personas y nada de uno mismo. Lamentablemente, estoy en campaña y tengo que hablar de mí, pero es una salvedad.
Lo que pasó es que hubo mucha especulación en muchos dirigentes que buscan cargos y no la construcción de proyectos. Si Cristina hubiera buscado cargos, no hubiera perdido en su momento la interna de Río Gallegos o no la hubieran echado del bloque cuando era senadora.
Nosotros hacemos el mismo recorrido, el de la defensa de las convicciones, que nos va a hacer llegar al lugar que sea sin ningún tipo de condicionamientos o con el apoyo de dirigentes que en el 2007 estuvieron con Bruera, en 2009 con otro y ahora con alguien más. En nosotros hay coherencia y no especulamos con los cargos.
RP.- ¿Cuáles te parece que son los puntos más fuertes a solucionar en esta gestión?
Tenemos un enfoque integran, pensando que la ciudad debe tener un plan estratégico de desarrollo de la región. Ahí se trabajará sobre políticas estructurales.
Durante los últimos cuatro años se hizo maquillaje, todos lo dicen. Pero, por ejemplo, uno de los problemas estructurales de la ciudad es la seguridad repartida en dos cuestiones centrales: seguridad ciudadana y seguridad vial.
En La Plata hay tres muertos cada diez días. Es fundamental resolver el tema del tránsito porque todos los días se muere un conocido en un accidente. En cuanto a la seguridad ciudadana, tenemos un plan integral de protección.
Hay que recuperar la ciudad desde el punto de vista ambiental, con una reestructuración de toda una política ambiental, que incluye desde el sistema ineficiente de recolección de residuos -que en el único lugar que mínimamente funciona es en el casco urbano- hasta una política integral con relación a los residuos.
En este punto, también consideramos central la puesta en valor del Paseo del Bosque con la integración de los clubes de la ciudad, que culturalmente son parte integrante de la ciudad. Esta es una cuenta pendiente por la que tampoco se hizo nada.
A partir de ahí, hay cuestiones que tienen que ver con el desarrollo de la ciudad, como al recuperación del Banco Municipal, que fue saqueado en el 2003. Es fundamental para que tengamos un motor de crecimiento que generará trabajo, crecimiento en infraestructura con la promoción de emprendimientos productivos. Hay que generar más créditos productivos pero también para el consumo y la vivienda.
Hay una cantidad de cosas para hacer y me parece que la ciudad está dormida porque las políticas nacionales de los últimos ocho años distendieron el conflicto social. Es decir, se resolvieron cosas muy urgentes para los ciudadanos como la situación de la indigencia, la pobreza, el desempleo, la ausencia de políticas de seguridad social. Hoy el 65 por ciento de las casas tienen dos jubilaciones.
Es decir, todo eso generó un plafón de distención social que hace que la gente se vuelva menos demandante. Pero ahora necesitamos que se empiece a demandar a nivel local para que la gente vaya subida al tren del proyecto nacional.
RP.- Por otro lado, ¿creés que lo sucedido en Capital Federal con Filmus y La Cámpora fue un golpe para el kirchnerismo?
Creo que no hay que dramatizar. Hay un voto típico de la ciudad de Buenos Aires, un voto contrapoder.
Históricamente, la Capital siempre se plantó en esa dinámica frente al poder nacional y, desde que la ciudad de Buenos Aires ha logrado su autonomía, lo ha hecho de esa manera. Partiendo de esa base, no hay que dramatizar.
En segundo lugar, hay gente que puede estar conforme con la gestión con los mismos argumentos de recién porque hoy Cristina Fernández de Kirchner en la ciudad gana por más de lo que sacó Mauricio Macri en la primera vuelta. Las políticas nacionales también llegaron a Buenos Aires.
Néstor Kirchner es un emergente del “que se vayan todos”, que tuvo su epicentro en las clases medias y urbanas, fundamentalmente de la ciudad de Buenos Aires. Entonces, Cristina va a tener un respaldo contundente allí y claramente el porteño decidió demostrar que tiene una identidad propia y autonómica, haciendo esta combinación entre Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri.




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