El ex presidente intentará acercar posiciones entre su heredera y los aliados políticos y empresarios descontentos
Por Alberto Armendariz |
RÍO DE JANEIRO.- Cuando la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, descienda hoy en San Pablo para participar de los actos por el 459° aniversario de la ciudad -reconquistada por el oficialista Partido de los Trabajadores (PT)-, su mirada no estará puesta realmente en el pasado de la urbe paulista, sino en el futuro de su carrera política, enfocada en un plan de reelección en 2014.
Y para el trazado de la estrategia se reunirá con su padrino político, el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, que le dará algunos consejos para ajustar el rumbo.
Es que en los últimos meses Lula viene escuchando de empresarios y políticos de la base aliada un rosario de quejas sobre su delfina. Entre los representantes del sector privado, el principal reclamo está relacionado con el magro crecimiento de la economía desde que Rousseff asumió el poder: una expansión del PBI del 2,7% en 2011 y una estimada de apenas 1% en 2012. Creen que hay un exceso de intervencionismo del Estado en la economía y que la toma de decisiones está muy centralizada.
"Los empresarios están decepcionados. Los ajustes macroeconómicos para reducir las tasas de interés y mejorar el tipo de cambio no han vuelto más dinámica la economía y la presión inflacionaria se mantiene constante. Pese a las medidas de impulso tomadas, la industria brasileña sigue sin crecer y las inversiones disminuyeron", advirtió a LA NACION el analista Rafael Cortez, de la consultora Tendencias, en San Pablo.
En tanto, en el variopinto espectro de partidos que conforman la coalición gobernante, con el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) como principal socio del PT, más allá de las cuestiones de estilo de la mandataria, las demandas a la "criatura" de Lula giran sobre la falta de interlocución y de acceso a ella. Y no faltan quienes le cuestionan que no haya apoyado más a los ministros denunciados por corrupción que terminaron fuera del gabinete.
"Dilma puede tener un índice de popularidad muy alto (78%), pero dentro de la base aliada perdió muchos puntos. Con Lula nos reuníamos regularmente, había un diálogo. Con ella no sentimos que nos escuche", contó a este diario un diputado que pidió el anonimato.
En los planes de reelección de Rousseff, el mayor problema interno podría venir del Partido Socialista Brasileño (PSB) y su ascendente líder, Eduardo Campos, actual gobernador de Pernambuco, estado natal de Lula. En las elecciones municipales de octubre pasado, Campos hizo sentir su influencia cuando puso a competir a candidatos propios contra los del PT y le ganó las capitales regionales de Recife y Fortaleza, además de tener ya Belo Horizonte, en Minas Gerais. En todo el país, el PSB fue el partido que más creció porcentualmente en los últimos comicios.
"Éste será un año crucial para el proyecto de Dilma. Tiene que mantener las filas del PT y de la base aliada contentas mientras debe lograr terminar con la maldición del bajo crecimiento. Necesitará toda la ayuda de Lula y construir una agenda positiva", apuntó Paulo Kramer, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Brasilia.
Afortunadamente para la presidenta, la oposición está dividida, aún carente de una plataforma concreta, de un discurso alternativo y de líderes fuertes, si bien el senador Aécio Neves, del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB) se perfila para ocupar ese espacio.
Actividad
"El PT cree que la mejor forma de prepararnos para 2014 es continuar haciendo un buen gobierno, profundizando las transformaciones de Lula, como ella [por Rousseff] viene haciendo con éxito", señaló a LA NACION el presidente del PT, Rui Falcão, que adelantó una intensa actividad para Lula este año en la articulación de la base y la preparación del terreno para el próximo año.
Desde el Instituto Lula confirmaron que el popular ex mandatario realizará una serie de "caravanas" en el interior para asegurar apoyos a Rousseff y fortalecer a nuevos líderes en el proyecto de poder de largo plazo del PT. Los viajes comenzarán cuando regrese de Cuba, donde asistirá la semana próxima a un seminario y visitará al convaleciente presidente venezolano, Hugo Chávez.
"Lula pondrá toda su energía para mantener y consolidar la alianza. Tendrá una agenda de conversaciones para ver cuáles son las cuestiones, dónde están las disputas y cómo hacer para reconciliar las partes", resaltó Paulo Vannuchi, uno de los directores del Instituto Lula..



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