A un mes del cierre de FATE, Milei fulmina a Madanes pero la conciliación obligatoria no se cumple. El contacto de la empresa con el gobierno antes de los 920 despidos. Los beneficios estatales, lla lluvia de importaciones chinas y el finacista que se comió al industrial.
Por
Diego Genoud
Javier Madanes Quintanilla dice que tuvo que hacer el duelo. El CEO que hace exactamente un mes decidió cerrar la fábrica de FATE en San Fernando y echar sin previo aviso a 920 trabajadores a la calle no actuó de un día para otro, sino que pensó cada uno de sus movimientos. Hizo cuentas, preparó el terreno, comparó la Argentina de Javier Milei con el 2001 y aprovechó las vacaciones de sus empleados para ponerle faja de clausura a una historia que 86 años atrás había iniciado su abuelo, el inmigrante polaco Leiser Madanes.
Declarado enemigo público por el presidente, Madanes estuvo al frente de la fábrica de neumáticos durante 34 años, desde que en 1992, ante una crisis de características similares, apostó a quedarse con la jefatura de la compañía familiar. Ahora, en cambio, prefirió lanzar un verdadero lock out patronal.
Consciente o no, Madanes ingresó en un mundo desconocido. No solo está enterrando la historia que sus antecesores empezaron en Saavedra en 1940. Además, está enfrentando las denuncias de un presidente que lo trata de extorsionador, corrupto y prebendario. Ex aportante del peronismo y de Mauricio Macri, nunca en toda su vida nadie atacó a Madanes como lo hace Milei. Sin embargo, la estrategia del ingeniero industrial que es dueño de una fortuna estimada en 1600 millones de dólares es mantenerse en silencio. Herido en el orgullo, maltratado, pero atento como siempre a sus propios intereses.
Madanes parece estar solo. Nunca integró la UIA ni quiso sumarse a la Asociación Empresaria Argentina que orientan Clarín, Techint y Arcor. Según sus propias palabras, en esas entidades se reúnen empresarios que no están dispuestos a escuchar ni a renovarse: un geriatrico empresario, los bautizó.
El ingeniero industrial asegura ante su entorno que, cuando se preparó para echar a todo su personal en FATE, no tuvo en cuenta el tratamiento de la reforma laboral. Milei no le cree y repite donde sea que Madanes lo extorsionó. El ex panelista afirma que el dueño de FATE y ALUAR llamó al gobierno para advertirle que, si no lo protegían, iba a despedir a todos sus empleados. Fuentes que conocen el detalle las horas previas a la decisión que tomó Madanes reconocen que, un día antes de los despidos, un directivo de FATE tomó contacto con un funcionario importante de Milei pero solo para ponerlo al tanto de la decisión.
En la industria dicen que Madanes contaba con información privilegiada y que tiene dentro del gobierno de Milei funcionarios que le anticipan todas las decisiones importantes. Con cualquier gobierno. Si Milei es un topo que viene a destruir el Estado desde adentro, empresarios como Madanes tienen desde siempre topos que parecen funcionarios públicos pero están atentos al interés privado. “Esto no es un juego de niños”, afirmó el líder de La Libertad Avanza, la semana pasada en Nueva York, cuando volvió a denunciar la extorsión de Madanes.
Los perjudicados principales son los 920 despedidos y todo el universo de pymes que giraba en torno a FATE. La apertura violenta de las importaciones que puso en práctica la extrema derecha apenas aterrizó en el poder redujo a la mitad los empleos en el sector y llevó a que hoy en Argentina la mitad de los neumáticos que se compran sean importados de países de China y el sudeste asiatico. Por eso, las fabricas instaladas, que tienen capacidad de producir 45 mil neumáticos por día, hoy producen 15 mil.
FATE es el ejemplo más notorio de una sistemática destrucción de empleo de calidad. Según el informe que acaba de difundir FUNDAR, entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025, último dato disponible, en todo el país cerraron nada menos que 22.600 empresas. En el último año, fueron 10400 y en el último mes registrado, 670. Además, 13 de los 19 sectores sectores industriales y 22 de las 24 provincias registraron una caída interanual en 2025.
FATE es una empresa nacional que compite con Bridgestone y Pirelli, dos multinacionales que tienen un peso descomunal en el mercado global de los neumáticos y se abastecen con insumos importados que traen desde sus propias plantas en el exterior. En Pirelli, de hecho, la estatal china Sinochem tiene parte del paquete accioniario.
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Sin embargo, la respuesta de Madanes fue tan brutal como la política de Milei: se olvidó de su discurso industrialista y se entregó a su origen de financista, la primera actividad a la que se dedicó. El mismo lo explicó en una entrevista con el podcast La fábrica, en el arranque de la gestión Milei. “El día a día en la parte financiera cierra el balance todos los días. Todos los días uno hace un balance y está abierto todos los días a retirarse como a la noche en una casino. Uno puede retirar las fichas y se puede ir. Yo no vi en el sector industrial que exista algo parecido. No se puede, hay otra responsabilidad social, hay gente, hay fierros, en el sector financiero, no hay nada de todo eso. No lo critico eh, cuidado, uno aprende mucho”, dijo. Madanes no lo había visto nunca, hasta que él mismo decidió hacerlo.
Desde hace un mes, el sindicato del Neumático SUTNA mantiene la planta de FATE ocupada para no perder las fuentes de trabajo y denuncia que la empresa no cumple con la conciliación obligatoria. Los que defienden a Madanes afirman que estaría dispuesto a cumplir la conciliación si la fábrica no estuviera tomada. Lo indiscutible es que el ex financista decidió concentrar su negocio en el mercado cautivo del aluminio y comprar desde ALUAR, el mismo 18 de febrero de los despidos, un predio que le pertenecía a FATE.
En el sector industrial remarcan que el empresario invirtió millones de dólares durante años y siempre siguió adelante. Hasta Milei. El imperio Madanes se consolidó a partir de grandes beneficios que le dio el Estado, algo que hasta el heredero de 73 años reconoce a su manera. En la década del 70, el gigante monopólico Aluar nació de un plan ambicioso que incluyó la construcción de una represa hidroelectrica, el tendido de dos líneas de alta tensión para llevar la energía de la cordillera a la costa atlántica y la creación de un puerto de aguas profundas. En 1995, el menemismo le dio a Madanes la concesión por 30 años de esa misma represa, Futaleufú, que abastece el fenomenal consumo de energía que necesita la compañía. Lo que Menem le entregó a los Madanes acaba de vencer y no parece fácil que Milei le renueve la concesión al empresario que denuncia por extorsión todas las semanas. Más factible sería que el gobierno decida reprivatiza la compañía. Tal vez por eso Madanes pretende duplicar la generación eólica de energía y reducir la dependencia hidroeléctrica.
Un informe reciente del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas recuerda otra decisión crucial que tomó el Estado y benefició al grupo Madanes: la estatización de la deuda privada que decidió el Banco Central en 1982, sobre el final de la última dictadura militar y bajo la gestión de Domingo Cavallo. El pasivo de la compañía, que entonces era de 223 millones de dólares, pasó a ser responsabilidad de las arcas públicas. Por alguna razón, en su artillería pesada contra Madanes, Milei prefirió olvidar ese antecedente.




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