Con la firme decisión de investigar las violaciones a los derechos humanos, la presidenta brasileña Dilma Rousseff, a diferencia de su antecesor Luiz Inacio Lula da Silva, no dudó en enfrentarse a los militares que aún reivindican la dictadura y la impunidad para los responsables de torturas y desapariciones.
Según el archivo secreto, de cinco páginas, la decisión de asesinar a uniformados permitiría que el grupo saliera del aislamiento en el que se hallaba. Entre 1969 y 1970, la dictadura se había radicalizado y buscaba el exterminio total de la oposición. Así, en el momento más álgido de la represión, en enero de 1970, la propia presidenta fue encarcelada y cruelmente torturada, al igual que miles de militantes de izquierda que luchaban contra el régimen. Por ese entonces, la inteligencia militar llamó a Rousseff, de tan sólo 23 años, la “Juana de Arco de la guerrilla”, al destacar su gran importancia dentro de la agrupación armada y al considerarla uno de los “cerebros” de la organización.
El documento fue encontrado por los militares y enviado con carácter confidencial al entonces Ministerio de la Aeronáutica, que lo mantuvo en secreto hasta el martes pasado, cuando lo hizo oficial. El grupo guerrillero VAR Palmares surgió en 1969 con la fusión del Comando de Liberación Nacional (Colina) y de la Vanguardia Popular Revolucionaria del capitán Carlos Lamarca.
En otra polémica revelación publicada por el diario Folha de Sao Paulo el año pasado, la presidenta habría asesorado a grupos guerrilleros en la preparación de asaltos a bancos durante la dictadura. Sin embargo, los grupos de inteligencia de las Fuerzas Armadas no constataron su participación directa en ninguna acción armada. En los documentos constan algunos pasajes de su declaración ante la Justicia militar después de su captura, en los que se manifestó “marxista-leninista” y admitió que su agrupación participó en tres asaltos a bancos y fue responsable de dos atentados con bombas, en los que no hubo víctimas.
Dilma, que volvió ayer de un viaje oficial a China, explicó en varias oportunidades que la visión de la vida que tiene en la actualidad se parece poco a la que tenía en su juventud guerrillera. Como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, firmó esta semana con Rusia un acuerdo de cooperación militar y analiza la compra de cazabombarderos Sukhoi, mientras los Estados Unidos, Francia y Suecia también pujan por vender sus aeronaves.
A poco de asumir la presidencia, en enero pasado, Rousseff redujo en unos 2.000 millones los gastos de defensa para el ejercicio 2011 y al mismo tiempo suspendió el proceso de reequipamiento de la Aeronáutica. Con esa medida, Rousseff frenó la compra de los cazas franceses Rafale.


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