Escandalizó esta semana al sector yerbatero el caso de la aparición de sellos del Inym con la numeración repetida. También sorprendió el rápido actuar de los funcionarios provinciales y su “indignación” por lo sucedido.
Como anillo al dedo. La estrategia de cuestionar al Inym no debe sorprender; y que el escándalo de las estampillas mellizas lo hayan iniciado operadores directos del gobernador, tampoco.
Si hay algo que llegó para quedarse fue el escándalo que salpica al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) al detectarse la existencia de varios lotes de estampillas clonadas. El hecho fue detectado por una importante empresa yerbatera que a mediados de julio recibió una partida de estampillas con sus correspondientes mellizas. Y la noticia fue dado a conocer por medios ultraclossistas y fogoneado por funcionarios alineados al clossismo.
Como conclusión de este hecho la justicia Federal investigará a Inym. La denuncia penal y pedido de investigación la realizó el propio Ministro de Agricultura de la Nación, Norberto Yahuar y la acompaña la Secretaría de Comercio Interior de la Nación, organismo conducido por Guillermo Moreno, este último, cuestionado funcionario que supo ganarse fama de duro en numerosos conflictos que sostuvo con empresarios del sector yerbatero. Inclusive trató de “gordo pelotudo” al gobernador de Misiones Maurice Closs.
Pero cuál es el detrás de la noticia. Directivos del Inym y gerentes de la empresa Petrovalle hicieron trascender que operadores del Grupo Closs están investigando de manera intensa el sistema de impresión del estampillado para los paquetes de yerba mate. Este último dato explica la insistencia por parte de los operadores del clossismo, en instalar la idea de intervención del instituto yerbatero.
La caja de las estampillas es millonaria. Según los propios datos de Ramón Chozas Sociedad Anónima, empresa que tiene a su cargo la impresión de las estampillas para paquetes de yerba mate, se han fabricado 731 millones de estampillas para el primer semestre. Multiplicado esto por 14 centavos por estampillado da la generosa suma de 102.340.000 pesos. Sin contar con las que no son declaradas y que generarían un millonario negocio paralelo del estampillado ilícito. Se calcula cerca de 30 millones de pesos. Cabe destacar que 0,4 centavos (por estampillado) quedan para la empresa y 0,10 van hacia las arcas del Inym.
Este combo millonario es el que intenta poseer el gobernador de Misiones Maurice Closs. Sin dudas las estampillas mellizas han sido la excusa perfecta para que sus operadores (políticos y mediáticos) insistentemente se ocupen por hacer crecer esta polémica. Plantear la defraudación ante los funcionarios nacionales (Yahuar y Moreno), eso, ya es “trabajo” del gobernador.



Comentá la nota