Grietas pronunciadas, incertidumbre en puerta

Grietas pronunciadas, incertidumbre en puerta
Lejos de la recomposición, la grieta entre el gobernador Daniel Scioli y Néstor Kirchner se hizo más pronunciada. Ni siquiera un episodio de convalecencia de éste último aquietó las aguas.
Algunas muestras fácticas tampoco parecen dar una elaborada conclusión acerca del rumbo que toma esta relación que ha sido prácticamente clave desde los últimos tres años.

Un legislador de la oposición, conocedor de las limitaciones en la personalidad prudente de Scioli, alcanzó a evaluar que si éste se iba inmediatamente luego del reto público en el barrio de La Boca, tenía allanado el camino hacia una segura candidatura presidencial. Tanto sinceramiento, aunque fuera de cámaras y grabadores, habla a las claras de que si se avanza hacia un despegue, en el estilo sciolista, será como de quien tira una piedra y esconde su humanidad para no ser advertido.

En tanto, algo que se suponía un gesto de rebeldía como la ausencia de Scioli en un acto partidario en el Luna Park porteño terminó siendo, en realidad, una resignación ante el gesto del matrimonio Kirchner que procedió a no invitarlo. En todo caso, asemejar a una rebeldía la resignación ante un enfriamiento unilateral suele ser bastante complicado.

Si la incondicionalidad, aún ante variados retos y humillaciones en público, aún no se puede seguir practicando, sólo queda un despegue traumático, como el que ensayó Scioli en los últimos días.

Fotos con intendentes de otros signos políticos y con jefes comunales que son díscolos con Kirchner aún dentro del amplio espacio peronista, constituyen un esqueleto que debe completarse, pero no se sabe de qué manera se hará. Y si realmente se hará, o sólo es una carta para condicionar una reconciliación con la Casa Rosada.

Tras más de dos años de mandato, Scioli decidió emplear un discurso de autonomía. En un acto de sinceramiento, señaló algo que parece muy evidente. Sobre todo cuando afirmó que "primero soy gobernador" y que recién luego debía referenciarse en una postura partidaria. Sin embargo, un sinnúmero de hechos podría poner en duda que ese pensamiento haya sido dominante desde diciembre de 2007 con un importante alineamiento en cada una de las decisiones del Ejecutivo nacional.

El operativo despegue es de emergencia. No es la preparación que hace ya varios meses había intentado el "gran hermano" José Scioli, hoy por otras vías políticas alternativas. El interrogante mantiene en vilo a muchos dirigentes cercanos al sciolismo sobre quién es el más aconsejado para apuntalar este viraje provocado más por un imprevisto que por una decisión propia.

Curiosamente, el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, creció con su participación en el paquete accionario tras el apriete kirchnerista de hace un año. Protagonizó y motorizó el discurso ultra "k" en la Provincia. Tras las primeras palabras de Scioli, todas las miradas apuntarán hacia él para ver de qué manera explica la primavera de la autonomía.

Esta inesperada separación dentro del denominado "proyecto nacional" dejaría sólo en lo anecdótico la intriga por el futuro personal de Daniel Scioli en la Provincia o en el país. Saber si puede ser reelecto por un mandato más tiene como prioritaria su ambición de poder y ofrece rico material de análisis e investigación.

Pero también es preocupante el presente de un camino que aparece como sinuoso, con la inseguridad como prioridad en la gestión, pero que ofrece a diario casos pendientes de resolución e impregnados de situaciones enigmáticas. Desapariciones sin novedades, de un empresario y de una joven, que se suman a los cuatro años sin respuestas por Julio López, reavivan la problemática en los medios y en los laberintos políticos.

Otra preocupación que tiene promesas de instalarse en la agenda es la situación social y económica de la Provincia. En el primer caso, ya se anuncia el último trimestre como conflictivo en el marco de renovadas protestas gremiales por aumento de sueldos, pese a la negativa reiterada de distintos ministros de no reabrir las paritarias.

En cuanto a lo económico, el endeudamiento exigido por el Poder Ejecutivo tiene algún destino de demora en la Cámara Alta. Algunos legisladores de la oposición ya señalan sus inquietudes por aspectos de desprolijidad y falencias que advierten en la media sanción de hace unas semanas. Por otra parte, se sospecha que quieren forzar al Gobierno a confesar que realmente los cinco mil millones no son para otra cosa que puro funcionamiento administrativo. Con lo cual el empréstito es vital para mantener en tiempo y forma los bolsillos de centenares de miles de estatales.

Otro problema de números parece tenerlo Francisco De Narvaez, pero no aquellos que tienen que ver con la economía. Está relacionado con su proyección política. Tras conocerse los últimos sondeos que lo han dejado en un segundo puesto, muy por debajo de un empate técnico, tratará de revertir esa tormentosa situación.

Legisladores y dirigentes del sector que han conversado en la semana tratan de destilar hacia afuera el optimismo del diputado nacional y empresario. Así, confiaron en que quedaron impresionados por su seguridad en revertir la tendencia decreciente y achicar las diferencias que le lleva Scioli, lo cual lo debería llevar indefectiblemente hacia una polarización.

El inconveniente adicional parece tenerlo también en su propia tropa. Tras algunas renuncias en sus bloques parlamentarios, se multiplicaron los rumores de una diáspora colectiva. Muchos dan cuenta de que el eje de la nueva liga de intendentes anti K, orientada por Sergio Massa, Pablo Bruera y Jesús Cariglino, entre otros, quiere constituirse en una importante tentación para los seguidores del “Colorado".

Un dirigente de las segundas líneas de ese espacio llegó a manifestar con optimismo que "vaciaremos los bloques de De Narváez y luego avanzaremos sobre otros espacios". Demasiado optimismo para estos tiempos que corren.

Lo novedoso y concreto es que todo se va tornando incierto, donde las relaciones que parecían previsibles ya no lo son.Los espacios que prometen disputa de poder tienen recursos y apoyos y, según parece, todo va circulando hacia finales de bandera verde donde ni oficialismo ni oposición pueden anticipar un rotundo triunfo.

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