De cara a la reunión de hoy en Buenos Aires entre el gobernador Das Neves y el secretario del sindicato petrolero Jorge Avila con Rogelio Frigerio y Juan José Aranguren, el intendente Carlos Linares llamó a las autoridades de Nación a tomar medidas que permitan brindar una salida ante la crisis petrolera. Advirtió que de no llegar a una solución “el pueblo de Comodoro protagonizará un paro total de todas las actividades, para que nos escuchen y tomen conciencia de la gravedad de esta situación”.
Mientras el tiempo avanza y los tiempos se terminan, se espera para hoy quizás la más importante de las reuniones que se han realizado en el marco de la crisis sectorial entre el titular de Petrominera y secretario general del sindicato petrolero, Jorge Ávila, el gobernador Mario Das Neves, y los ministros nacionales de Interior Rogelio Frigerio y el de Energía, Juan José Aranguren mientras, desde el mismo gremio, se ratificó para mañana, jueves, a partir de las 9 de la mañana, una asamblea que se prevé será multitudinaria y en la que participarán la mayoría de los trabajadores petroleros y diferentes sectores de la comunidad comodorense.
La asamblea será la que decidirá sobre los pasos a seguir de acuerdo a lo que se logre -o no- en la reunión de hoy en el Ministerio de Trabajo nacional aunque, y evaluando el peor de los resultados que pondría en peligro alrededor de cinco mil puestos laborales, se baraja la implementación de medidas de acción directa y la posible instalación de una “carpa negra del petróleo”, posiblemente en Plaza de Mayo “para que nos recuerden todos los días”, señaló Jorge “Loma” Ávila.
Dentro de una situación difícil y con una reunión que es de suma importancia pese a que no existen buenas expectativas, el agravante a las duras posiciones -tanto del intendente comodorense, de los miles de petroleros y del propio gobernador chubutense- fueron declaraciones de ministros nacionales de los últimos días quienes advirtieron sobre la posibilidad de que el gobierno nacional comience a importar combustible si hay paro de actividades en el sector.
Ante ello y la posibilidad de un conflicto de grandes proporciones, el propio Ávila señaló: “parece que no entienden que tienen que ayudar y prevenir estas situaciones. En los últimos diez años aportamos al Estado Nacional 30 mil millones de pesos y 8 mil millones de dólares por la exportación, estamos pidiendo un poquito de lo que se llevaron” dijo, agregando que “antes de regalar el petróleo, preferimos que quede bajo tierra y cuando mejore sacarlo. Pretenden comprarlo a 20 dólares y no se lo vamos a regalar, que importen combustible, nosotros dejaremos nuestro petróleo bajo tierra”, señaló el secretario general del sindicato petrolero.
Se vuelve a la crisis sin que se haya producido la diversificación productiva
Desde hace un par de años -o varios pares- y diferentes gobiernos -municipales y provinciales- que se proponen diferentes alternativas para dejar de ser una ciudad eminentemente productora de hidrocarburos y, con ese fin, se han “invertido” fuertes sumas de dinero para la diversificación productiva pero, transcurrido el tiempo, la ciudad sigue siendo petrolera.
Las inversiones quedaron sólo en algunos “gastos registrados” que derivaron en algunas máquinas de coser, de tejer, en algún proyecto de cultivos marinos, en algún desarrollo bancario o en alguna planta de reciclaje entre tantos otros pero, en definitiva, las ideas innovadoras que darían base a otra matriz productiva se perdieron en el tiempo, junto a importantes sumas de dinero.
Estas originalidades de revertir la histórica fuente laboral local surgieron, especialmente en los momentos de crisis, cuando miles de trabajadores quedaron sin trabajo o convirtieron a la Capital Nacional del Petróleo, en la capital del quiosco, de pequeños almacenes barriales o de fleteros, mientras se expandían los merenderos por todo el ejido municipal.
Ni hablar del éxodo de cientos de personas o familias que se volvían a sus lugares de origen o iniciaban una nueva página en su historia de vida buscando mejores destinos y nuevas fuentes laborales pero, desde el sector político y particularmente en esas épocas, se comenzaba a hablar de la “necesidad imperiosa de la ciudad y la región de diversificar la producción para dejar atrás nuestra prescindencia hidrocarburífera”.
Eterna dependencia
Y esa búsqueda de nuevas fuentes laborales “se intensificó” en años posteriores cuando se comenzó a recuperar la economía comunitaria y personal, pero los micro emprendimientos sirvieron de poco. A ciencia cierta y pese a las inversiones realizadas desde el Estado -ya sea municipal o provincial- justificando la utilización de millones de pesos, no prosperó para crear alguna nueva industria y los ciudadanos volvieron a convertirse en “dependientes” del petróleo gracias a la nueva época de bonanza y a un precio del crudo-barril que subía y subía, llegando a valer más de 100 dólares.
Pero el destino y la confluencia de intereses internacionales, con producciones mundiales -particularmente del mundo árabe- que provocó un enorme exceso de oferta sobre la demanda del ‘oro negro’, vuelve a convertir particularmente a los comodorenses en víctimas de un mundo globalizado y -con un precio barril que continúa bajando- la ciudad se encuentra nuevamente en medio de una crisis que pone en riesgo miles de fuentes laborales y el futuro de cientos de familias de esta bendita Cuenca del Golfo.
A la espera de lo que sucederá en las próximas horas -un futuro más que inmediato- vuelven a surgir entonces los interrogantes y a sonar en los oídos aquellos “esfuerzos oficiales” que, con la excusa de la diversificación productiva, inventaban futuros puestos laborales, creaban proyectos de fuentes laborales de cara al mar, algún otro de emprendedores agrarios, petroquímicos y hasta de algún laboratorio de medicamentos pero, la ciudad sigue estando como en aquellos otros momentos de crisis y habrá que ver cómo, con gran esfuerzo de las autoridades políticas y gremiales actuales, se enfrenta esta nueva realidad que vuelve a golpear a los comodorenses.





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