Pese a que los cables diplomáticos de Estados Unidos involucran a la Presidenta y a diversos funcionarios, desde el oficialismo evitaron opinar sobre el tema; Cristina Kirchner habla este mediodía
Con un hermético silencio, el Gobierno evitó ayer fijar su posición sobre los incómodos cables secretos que contaron las inquietudes de Hillary Clinton por la salud de Cristina Kirchner y una gran cantidad de intimidades sobre la relación bilateral.
Gran parte del gabinete manifestaba ayer una suerte de estupor e indignación por la filtración de esas informaciones, sobre todo en manos de la primera potencia mundial.
La Presidenta definía por esas horas qué estrategia fijará respecto del frente de conflicto que se abrió con la administración de Barack Obama ante los secretos hechos públicos. Ayer, el canciller Héctor Timerman evitó todo comentario y desde la Cancillería negaron cualquier tipo de definición.
Tampoco habló el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que aparece mencionado en los cables diplomáticos como "el funcionario más pro-americano" del Gobierno.





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