Se trata de la reparación de las veredas de Plaza San Martín, un trabajo que una empresa comenzó y abandonó el verano pasado sin que medie licitación. Por el pésimo estado de las aceras, el Ejecutivo quiere comenzar ya con la reparación, a pesar de una ordenanza que prohíbe obras en verano en zonas céntricas.
La polémica por la reparación de las veredas de Plaza San Martín alcanzó un principio de solución. Hace dos semanas, el gobierno de Guillermo Montenegro elevó un pedido formal para que el Concejo Deliberante habilite la obra de reparación de las mismas, ya que en esa zona no se pueden efectuar este tipo de intervenciones en temporada de verano.
El caso remite a la polémica obra que una empresa privada comenzó en enero de 2019 sin licitación y que abandonó cuando la situación tomó estado público.
El expediente que el Ejecutivo presentó días atrás plantea la excepción del cumplimiento de la Ordenanza 17.427. La norma prohíbe la realización de trabajos en aceras y calzadas en el período comprendido entre el 1 de diciembre y el 31 de marzo en el sector comprendido por las Avenidas Patricio Peralta Ramos, Juan J. Paso, San Juan y Avenida Libertad, con el objetivo de no dificultar la movilidad en una ciudad atestada de turistas.
En este sentido, el Concejo mostró acuerdo ante la solicitud del gobierno de Montenegro. Por lo tanto, los trabajos comenzarían en el transcurso de la temporada de verano. El primer sector a tratar sería el de de Mitre y 25 de Mayo, para luego terminar en la zona más comprometida, en Avenida Luro entre Mitre y San Luis.
En el expediente, el motivo esgrimido por el gobierno de Montenegro es que “por distintos motivos se demoró la entrega de los materiales, lo cual dio lugar a un retraso en los plazos de obra”. Asimismo, se remarcó “el mal estado general en que se encuentran las vereda de esta plaza”, en referencia a que sería mayor el potencial perjuicio de mantener las sendas en la actual situación que las complicaciones que generará la ejecución de los trabajos.
Sin embargo, la situación tiene un trasfondo que golpea de lleno contra el ex intendente, Carlos Arroyo. El escándalo se desató en febrero, cuando se descubrió que una empresa –precisamente Pasalto Materiales- comenzó la obra sin que el gobierno haya realizado una licitación ni solicitado un permiso espacial por ser verano. Expuesta ante dichas irregularidades, la firma terminó abandonando las tareas a medio hacer. Los desniveles en Avenida Luro entre Mitre y San Luis aún permanecen como una verdadera trampa para distraídos y personas con dificultad motora.
Expuesto por la mediatización del caso, el anterior gobierno impulsó desde abril una doble licitación. Por un lado, la Licitación Pública 10/19 para la compra de materiales por $2.991.013,08 para que el Emvial concluya la refacción en la cuadra que quedó a medio hacer. En tanto, la Licitación Pública 6/19 –por la que ahora el gobierno de Montenegro pide la excepción-, con un presupuesto oficial de $ 6.670.980 previó la reconstrucción de las veredas de Plaza San Martín delimitadas por la Peatonal San Martín, San Luis, Mitre y 25 de Mayo, con un plazo de finalización de 180 días.


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