El Gobierno pone el eje en la seguridad

Estará al tope en la agenda de la campaña oficial para 2011; la Presidenta le ordenó a Garré ejecutar una profunda reforma en la policía
Con una jugada que en las mismas entrañas del poder analizan como de alto riesgo, la presidenta Cristina Kirchner ordenó poner al tope de la agenda del Gobierno la inseguridad. La creación del Ministerio de Seguridad que comandará desde pasado mañana Nilda Garré, decidido de apuro ante la crisis desatada en Villa Soldati, busca ahora convertirse en una señal de la jefa del Estado ante el comienzo de la próxima campaña electoral.

La Presidenta le dio a la todavía ministra de Defensa todo el poder. En los hechos, su nombramiento significó un duro golpe para el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que conducía desde su cargo a las fuerzas de seguridad. "Ahora cambia todo definitivamente. Garré asume con la orden de Cristina Kirchner de hacer de la seguridad un eje", confió a La Nacion un colaborador presidencial. En la misma línea, dos ministros ratificaron que la crisis desatada en Villa Soldati había hecho modificar a la Presidenta su política y que a partir de la creación de la nueva cartera de Seguridad el Gobierno se concentraría en esa área. Podría haber anuncios en los próximos días.

Según consignaron anoche fuentes oficiales, la Presidenta habló ayer por teléfono con Garré y reiteró su aval a las medidas que tiene en estudio. Cristina Kirchner permaneció en la quinta de Olivos con escasos contactos con su gabinete, pero siguió de cerca los próximos cambios que hará la ministra en su nuevo rol. Se espera, según decían ayer en la Casa Rosada, una purga en la Policía Federal, la principal destinataria de las críticas de la Presidenta por el proceder en los primeros días del conflicto.

La orden que impartió la jefa del Estado fue quitarle por completo el manejo de las fuerzas de seguridad a Aníbal Fernández. "Esta vez, es distinto", confiaba un alto funcionario sobre la posibilidad de que el jefe de Gabinete siguiera manejando la policía como lo venía haciendo hasta ahora, a pesar de que formalmente estaba a cargo de Julio Alak.

La Presidenta dará mañana un fuerte respaldo público a Garré en la ceremonia de egreso de oficiales de las Fuerzas Armadas en el Colegio Militar, donde ambas compartirán un acto. De allí podría salir, finalmente, el nombre del próximo titular de Defensa. Anoche, dos ministros dijeron a La Nacion que todavía no estaba definido el nombre del sucesor de Garré, pero se especuló con la posibilidad de que asumiera el cargo la ex senadora Marita Perceval. De hecho, el acto en el Colegio Militar podría servir para hacer el anuncio formal.

Pasada la crisis y ante la vuelta de la calma al parque Indoamericano, la Presidenta ordenó mantener el operativo de seguridad montado anteayer con la Gendarmería y la Prefectura. Esa tarea la monitoreó ayer Alak, todavía a cargo de las fuerzas de seguridad.

Campaña 2011

Cristina Kirchner definió en las últimas horas darle mayor presencia al área de seguridad y convertir el tema en un eje de la campaña electoral para 2011, todo un giro en el discurso oficial. Mañana, en el acto que compartirá con Garré podrían salir las primeras líneas del nuevo discurso, que mantendrá el eje en la no represión.

La Presidenta dejará que la nueva ministra haga los anuncios de cambios en la jefatura policial una vez que asuma. Se espera que el jueves haya definiciones. Ayer, colaboradores de la jefa del Estado que se acercaron a la Plaza de Mayo para seguir el recital que había sido cancelado el viernes pasado contaron a La Nacion que se intentaba reemplazar al jefe de la Policía Federal, Néstor Vallecca, de fuerte vínculo con Aníbal Fernández. Aún no se definió el nombre, pero Cristina Kirchner pidió buscar algún oficial con un perfil vinculado a los derechos humanos. Sobre esa base, reestructurará el discurso la Presidenta.

Ante el cambio de mando que definió la Presidenta con el nombramiento de Garré, el futuro de Aníbal Fernández en el gabinete sigue siendo una incógnita. La mayoría de los funcionarios sostienen en la intimidad que quedó muy golpeado. El, de hecho, se encargó de contarles a sus allegados su malestar por la movida presidencial. Por el momento, nada se descartaba a pesar de que había vuelto la calma a los despachos oficiales tras la crisis.

La maniobra que ideó la Casa Rosada, de apuro, para frenar el conflicto con el envío de Gendarmería y Prefectura a Villa Soldati ya era festejada anoche por los ministros, que la consideraban un triunfo. En esa línea, resurgió la idea del Gobierno de hacer un plan similar en el conurbano, una vieja idea de Néstor Kirchner. Otra orden que le dio la Presidenta a Garré fue terminar con los modales de Aníbal Fernández, desgastado ante la opinión pública.

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