Corrientes es la provincia con mayor superficie forestada en Argentina. Sin embargo, sólo logra incorporar valor agregado al 20% de la madera lograda. Institucionalmente, el Ejecutivo provincial lleva una década con una política favorable a la instalación de una fábrica de celulosa.
La semana pasada el gobernador Ricardo Colombi reiteró, a su manera, la postura asumida por el Ejecutivo provincial a favor de la radicación de una pastera. El Mandatario sindicó a los sectores ambientalistas como responsables por la demora de la instalación de una fábrica de estas características.
Esta posición, a favor de las pasteras, es una de las pocas coincidencias entre Ricardo Colombi y su antecesor (quien también fue su sucesor en 2005), Arturo Colombi. Enfrentados políticamente, más allá de su relación familiar y de pertenencia partidaria, las políticas productivas de industrialización de la madera se repitieron, casi calcadas, en los tres mandatos por ellos encabezados. Un claro ejemplo es la continuidad, hace 10 años, de Luis María Mestres al frente de la Dirección de Recursos Forestales, máximo autoridad en el organigrama provincial destinado a este sector.
El propio Mestres dijo en una nota anterior publicada por época que “no hay que tener miedo a hablar de celulosa. La instalación de una pastera no es una posibilidad... es una necesidad. Es imprescindible”.
Corrientes se transformó, ya hace un par de años, en la provincia argentina con mayor superficie forestada. Si bien Ricardo Colombi dijo la semana pasada que son 500 mil las hectáreas de bosques implantados, en el Ministerio de Producción calculan en 450 mil. Esto significa la cuarta parte del total nacional.
Respecto de la producción lograda, los datos oficiales hablan de 8 millones de toneladas anuales. Sin embargo, el incremento constante de la superficie forestada y el aumento del número de árboles en edad de ser cortados elevarían a 10 millones las toneladas de producción al año.
Según un informe del Banco Mundial, la foresto industria se convertirá en el principal sector productivo en Corrientes en 2016. Según datos oficiales divulgados en 2010, el Producto Bruto Geográfico de este sector alcanzó a los 190 millones de dólares (se especula que también esta cifra es inferior a la real).
Tales datos positivos contrastan con otra realidad. Sólo el 20% de la madera lograda en Corrientes es industrializada en nuestro suelo. El resto es vendido fuera de las fronteras de la provincia prácticamente sin incorporar valor agregado.
También se especula que la producción forestal correntina para el 2016 será tal, que los productores locales no sabrán qué hacer con el excedente de madera producto de la demanda escasa en relación con la abundante oferta.
La necesidad de industrializar la madera es un dato objetivo indiscutible. Y en esa cadena de valor agregado, la pastera juega un papel fundamental: consume la parte del árbol que no se utiliza en los primeros procesos industriales (aserrín, muebles, molduras, entre tantos otros).
Esa parte del árbol (que en algunos casos llega al 50% del tronco) tiene como única utilidad la producción de pulpado celulósico. En un castellano más básico: papel.
A finales del año pasado, Ricardo Colombi había dicho que una pastera se instalaría en el departamento de Ituzaingó, que junto a Santo Tomé constituyen el principal polo foresto industrial de la Provincia. Sus palabras fueron ratificadas por el intendente de la “ciudad luz”, Manuel Valdés, quien incluso le puso fecha para el emprendimiento: tres años.
En esa oportunidad, Ricardo Colombi había afirmado que si los empresarios deciden invertir en una pastera en Corrientes, tales capitales serán bienvenidos.
Pero no fue el único hecho del 2010 que puede interpretarse como una clara señal de que en dicha zona de la provincia se instalará una pastera. En agosto, la presidente Cristina Fernández de Kirchner había asegurado que es imprescindible que se declare de interés público la producción de pasta de celulosa y papel de diario, su distribución y comercialización. Y en mayo, Colombi había recibido a gerentes de la firma UPM, la empresa que adquirió la polémica pastera de Botnia, en Fray Bentos (Uruguay) frente a la costa de Gualeguaychú (Entre Ríos, Argentina).
Pero no será fácil que Ricardo Colombi convenza a los inversores para radicar esos capitales en suelo correntino. El consultor Gustavo Braier apuntó un par de temas excluyentes que habrá que superar. En primer lugar, tras el conflicto con Uruguay por las pasteras, los industriales extranjeros tienen escaso (por no decir nulo) interés en Argentina. Además, la Constitución provincial en su Artículo 61 (Capítulo XII - Del Ordenamiento Territorial Ambiental) prohibe la venta de tierra a extranjeros.
“Los inversores extranjeros no tienen interés alguno en volcar sus capitales en un país donde, de un día para el otro, te cierran las fronteras”, le comentó a época, en una nota anterior, Martín Sánchez Acosta, experto del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y uno de los especialistas forestales más capacitados en Argentina. Sus palabras están en clara relación al emblemático y polémico “piquete” en el puente internacional que une a Gualeguaychú con Fray Bentos.
Pero los pronósticos no son del todo desfavorables. Ya en 2008, durante el Feria Forestal Argentina (máximo evento en el país destinado a este sector productivo), en Posadas, el Gerente de Asuntos Legales y Relaciones Institucionales de Papel Misiones, Eduardo Luft, le había asegurado a época que la instalación de pasteras en Corrientes es “sólo cuestión de tiempo”.
La labor “oficial” del Gobierno de Corrientes a favor de las pasteras comenzó en abril de 2006. El Gobernador de ese entonces, Arturo Colombi, reunió a la totalidad de su gabinete e invitó a los legisladores provinciales a una charla que duró casi toda una jornada. Allí, expertos forestales argentinos y extranjeros dieron el puntapié inicial a la discusión en nuestra provincia cuando, a esa altura, el conflicto en Entre Ríos captaba la atención nacional.
Unos días después, Arturo Colombi y una decena de funcionarios viajaron a Chile para tomar contacto con las autoridades de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartón, firma que posee inversiones en Corrientes a través de Bosques del Plata.
Desde entonces, el Gobierno no cejó en su deseo de industrializar la madera. Habrá que esperar cómo termina la historia


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